Desesperanza y contradicciones

El mes de julio ya queda demasiado lejos dada la intensidad con que se viven los días en la Argentina. Ese mes trajo buenas noticias en la macroeconomía, que quedaron destrozadas con el resultado de las Paso.La inflación minorista fue de 2,2 por ciento y la mayorista, de sólo 0,1 por ciento. Hubo superávit fiscal…

Desesperanza y contradicciones

El mes de julio ya queda demasiado lejos dada la intensidad con que se viven los días en la Argentina. Ese mes trajo buenas noticias en la macroeconomía, que quedaron destrozadas con el resultado de las Paso.

La inflación minorista fue de 2,2 por ciento y la mayorista, de sólo 0,1 por ciento. Hubo superávit fiscal y continuó siendo favorable la balanza del comercio exterior, que en siete meses arroja un superávit de 6.540 millones de dólares. En el año, superaría los 12 mil millones, según la consultora Ecolatina.

Pero ese mes, al igual que el primer semestre, esconde la razón del “voto bronca” que recibió Mauricio Macri en la elección del 11 de agosto. La actividad económica siguió en caída. En los primeros seis meses, retrocedió 2,4 por ciento.

El efecto de “la heladera vacía” en la clase media; la imposibilidad de llegar a fin de mes con dinero en los bolsillos de los sectores más humildes, y el temor a tener que cerrar la empresa por parte de miles de pequeños y medianos emprendedores conformaron un cóctel que se tradujo en una diferencia de unos 3,8 millones de votos a favor de Alberto Fernández.

Los mensajes del candidato del Frente de Todos cabalgaron sobre esas urgencias: la inflación, el desempleo y el cierre de miles de pymes en el país.

El resultado aparece como de muy difícil reversión en los dos meses exactos de campaña electoral que restan hasta la primera vuelta del 27 de octubre.

Más allá de la calma de esta semana, el dólar aumentó más de 22 por ciento en relación con la cotización del viernes 9, previo a las primarias. El impacto en los precios todavía no se ha trasladado en su totalidad.

La rebaja del IVA a 13 alimentos esenciales apenas disimulará los ajustes que se verán en los próximos días. Los productos derivados de la harina tendrán un ajuste mayor por el aumento del insumo base: el trigo.

El reclamo de unos 30 mil millones de pesos de los gobernadores por la caída de la coparticipación y por el congelamiento de las naftas es incomprensible en momentos en que millones de argentinos han caído en la pobreza.

La amenaza de acudir a la Justicia puede volverse un búmeran para la estrategia de Alberto Fernández, en caso de llegar a la presidencia. La eliminación del IVA –que se extiende hasta el 31 de diciembre– está en sus propuestas económicas. ¿Qué hará con el reclamo de los gobernadores peronistas, que son su sostén político?

Las contradicciones en torno de Alberto Fernández no concluyen ahí. Felipe Solá, uno de sus voceros, ya sugirió desdoblar el mercado cambiario y recrear la Junta Nacional de Granos para moderar en el mercado interno los precios de dos de los principales productos de exportación: el trigo y el maíz. La medida cosechó el rechazo del campo.

¿Lo que pregona Guillermo Nielsen, un economista promercado y en favor del acuerdo con los acreedores, es lo mismo que sostiene Emmanuel Álvarez Agis, quien secundó a Axel Kicillof en una economía caracterizada por el cepo y el control a las empresas? En el entorno de Alberto Fernández conviven diferentes concepciones sobre cómo recuperar la economía.

Por el lado de Macri, más allá del voluntarismo que exponen Marcos Peña, Elisa Carrió y el actor Luis Brandoni, no logra consolidar un mensaje esperanzador que vuelva a cautivar a los escépticos y a los desencantados con su mandato. Las apelaciones “al futuro” y a una “apertura al mundo” carecen de contenido que entusiasme a los electores. Si esto es todo lo que hay, el resultado sería irreversible, como señala la encuestadora Synopsis.

La apelación más sensata fue formulada por entidades empresariales. La Bolsa de Comercio de Córdoba y los bancos nacionales nucleados en Adeba reclamaron “consensos mínimos”. La defensa de la institucionalidad, el equilibrio fiscal (cuentas públicas sin déficit) y la apertura del comercio figuran entre los puntos mínimos que debieran refrendar las principales agrupaciones políticas.

En los hechos, los candidatos presidenciales no piensan lo mismo sobre la puesta en práctica de esos principios base. Es parte de la trama que la Argentina no puede resolver desde 1983.

ELECCIONES 2019

Newsletter con la mejor información política, todos los lunes a la tarde.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 24/08/2019 en nuestra edición impresa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *