Los aciertos y errores de Netflix con su remake de “Los Caballeros del Zodíaco”

En la ola de animé que inunda a Netflix, la última novedad es la remake del clásico de fines de los 80 “Los Caballeros del Zodíaco”, título por el que se la conoció en español en vez del original “Saint Seiya”, basada en el manga del mismo nombre.Netflix suma ambos nombres y titula “Caballeros del…

Los aciertos y errores de Netflix con su remake de “Los Caballeros del Zodíaco”

En la ola de animé que inunda a Netflix, la última novedad es la remake del clásico de fines de los 80 “Los Caballeros del Zodíaco”, título por el que se la conoció en español en vez del original “Saint Seiya”, basada en el manga del mismo nombre.

Netflix suma ambos nombres y titula “Caballeros del Zodíaco – Saint Seiya” a la producción propia de animación digital y apta para mayores de 13 años. La primera y por ahora única temporada disponible consta de 6 capítulos de 20 minutos. 

Hay dos miradas posibles que hacen la diferencia entre aprobarla o no. 

Vista como lo que es, una remake y no una copia fiel, y apta para un público más infantil, los caballeros de Netflix son una opción con un ritmo ágil, muchas peleas y una imagen atractiva. 

Los interrogantes se plantean y absolutamente ninguno es resuelto, así que cabrá esperar a la próxima temporada, que esperemos no se detenga por las quejas de los fans. 

Con respecto a la serie original, la nueva ha eliminado en un 95% la sangre, las agresiones tan gráficas y las expresiones de intenso dolor de los luchadores. Fuera de eso, el argumento discurre prácticamente igual, por los mismos puntos claves. 

Aunque el primer capítulo sea radicalmente diferente, la historia comienza igual: con la lucha de Seiya por conseguir la armadura de Pegaso. Continúa con el encuentro y posterior combate de los caballeros de Bronce organizado por Saori/Athena conocida como El Torneo Intergaláctico, el cambio de opinión de Hyoga para ponerse de parte de los caballeros, y concluye con el enfrentamiento con Ikki, el Caballero de Fénix. 

Además, si bien la historia de la separación de Seiya y Seika varía un poco, el resultado es el mismo: los hermanos se pierden el rastro.

Con respecto al argumento, los cambios no son tan notorios como en otras adaptaciones de Netflix, como el caso de la película de The Dead Note. Sin embargo, en la web no faltan las quejas y espectadores que acuden a sitios de animé a ver la original despúes del “fiasco” de Netflix.

Otro punto a favor, y atrevido, fue transformar en mujer a Shun de Andrómeda. Cambios como éstos suelen hacer poner a los acérrimos fans el grito en el cielo, ni hablar si además el personaje en cuestión pasa a ser negro (caso de L en The Dead Note, o yendo a otro campo, en la próxima remake de La Sirenita). 

Sin embargo, ni sus poderes, sus características o su historia cambian, entonces quizás hay que celebrar este avance en la inclusión en vez de castigarlo. 

Aunque una crítica de algunos fans fue que así se perdió a un personaje masculino que se salía del estereotipo de masculinidad. El Shun original era abiertamente emocional y sensible. Pero, ¿las críticas vienen realmente desde una visión igualitaria o desde el enojo común cuando se hacen cambios importantes en series consagradas?

Además, la versión de la plataforma se mantiene impoluta de fanservice, término que sirve para describir la extendida costumbre de muchos animés de mostrar innecesariamente descriptivas vistas del cuerpo de las personajes femeninas o ponerlas en incómodas y ridículas situaciones de tono sexual frente a los personajes masculinos. 

Entonces, si la vemos como lo que es, una adaptación de más de 30 años después, de estilo digital y preparada para mayores de 13 años, funciona sin problemas. 

Si la vemos esperando encontrarnos con los mismos Caballeros de los 80 y en el mismo contexto social, posiblemente nos sentiremos decepcionados y no apreciemos su calidad y algunas cosas que ha mejorado, como el tema de apertura, un cover del orginal que ahora suena mucho más pulido y enérgico. 

Si quizás algo hay que lamentar, es que a pesar de estar producida por Toei Animation, estudio nipón, y que su director Yoshiharu Ashino, sea también japonés, el audio original es en idioma inglés. 

Otro cambio que puede llegar a molestar es cómo se escuchan algunos nombres. En el audio, Athena es Sienna, Seika es Patricia y Hyoga del Cisne es Magnus; mientras en los subtítulos leemos los nombres originales. Otros personajes como por supuesto Seiya, Shiryu del Dragón y el mismo Shun, a pesar de su cambio de sexo, mantienen su nombre en el audio también.

Sobre la animación digital, en general le da un estilo más infantil, aunque recordemos en la serie original por momentos llegaba a un estilo casi chibi, nombre que se le da a dibujos de características más infantiles. 

El tema del audio, la cuestión de que sea digital y de que la producción no sea 100% japonesa, reabren una vieja discusión sobre si el animé para ser tal, debe ser hecho en Japón y dibujado.

Por último, con respecto al auge de las producciones digitales, sólo esperemos que en el animé no pase lo mismo que en Disney, donde lo digital digital reemplazó a las películas dibujadas. Nadie desprecia las excelentes producciones digitales ni mucho menos, pero la belleza de los dibujos que conocimos es entrañable.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 25/08/2019 en nuestra edición impresa.

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