Las leyes de Murphy, el rey de la tevé moderna

El mundo adolescente no mostradoPopular (1999) es el primero de los títulos creados por Ryan Murphy: jóvenes cool al ritmo de Supermodels, de Kendall Payne, ponían el broche a una década y se acercaría al inicio de la nueva televisión. Se parece más a Beverly Hills 90210 y a Melrose Place que a las futuras…

Las leyes de Murphy, el rey de la tevé moderna

El mundo adolescente no mostrado

Popular (1999) es el primero de los títulos creados por Ryan Murphy: jóvenes cool al ritmo de Supermodels, de Kendall Payne, ponían el broche a una década y se acercaría al inicio de la nueva televisión. Se parece más a Beverly Hills 90210 y a Melrose Place que a las futuras obras. Es en Glee, musical teen, donde aparece el verdadero Murphy. Es que allí se despega del universo Disney -en esa época dominado por High School Musical- y plantea temas como los embarazos adolescentes, el bullying, la homosexualidad, la discriminación, las drogas. Además, rodeado de grandes talentos musicales que la convirtieron en un éxito pop mundial.

El miedo en todas sus formas

American Horror Story es una antología del terror que comienza esta noche su novena temporada. Ha tenido entregas brillantes y algunas menos luminosas, pero siempre pudo reinventarlas con ingenio y originalidad, con gran elenco (rescató a Jessica Lange, Kathy Bates, brilló Sarah Poulson, sorprendió Lady Gaga), escenarios que fueron desde asesinatos, asilos terroríficos o circos macabros.

El show ha tenido matices, y ha probado a lo largo de tantos años varios formas narrativas sorprendentes. Con mucho secreto se rodó la nueva, y hay quienes aseguran que será disruptiva.

Prepara Ratched, sobre la enfermera de El resplandor.

Crímenes clásicos, lectura actual

Las dos temporadas de American Crime Story son de lo mejor que dio Ryan Murphy a la televisión de los últimos años. La primera, especialmente, con la reconstrucción del crimen de O.J. Simpson, apuntando contra el ídolo deportivo en tanto femicida, rodeado del circo mediático y judicial alrededor (lo que logró Monzón, la serie, con el campeón argentino).

Menos efectiva fue la temporada sobre el asesinato de Gianni Versace, estrenada el año pasado, aunque en temas tan crudos y abordando historias muy cercanas a la memoria popular, Murphy demostró tener cintura para moverse en laberintos incómodos.

Una crítica a la superficialidad de la belleza

Nip/Tuck fue su segunda serie, y no siempre es recordada con la dimensión que este producto tuvo… y aún tiene. Una crítica mordaz a la industria superficial de la belleza, encarnada por dos cirujanos plásticos que trabajan en Miami.

Impredecible, ingeniosa, con personajes ciertamente detestables y escenas impactantes, la serie duró seis temporadas, contando las historias de los pacientes detrás de una operación (que deriva en temas más profundos) o los dramas personales de los protagonistas, que le permitían a Murphy deslizar sus críticas en un mundo convertido en una hoguera de vanidades.

Con un pie en el mundo de la política

Ryan Murphy selló un acuerdo con Netflix por un dinero que nunca se le pagó a ningún productor de televisión: 300 millones de dólares. Como tenía que hacer algo que nunca hizo antes (y mantiene sus acuerdos con Fox), Murphy se metió en la política por primera vez para crear la serie The Politician, uno de los títulos más esperados de este año (se estrena el 27 de septiembre).

Es una comedia, pero ese género nunca le quitó la posibilidad de ser hipercrítico. Con Ben Platt, Gwyneth Paltrow y Jessica Lange, trata sobre un joven rico que desde la escuela secundaria sabe que llegará a presidente de la nación. Primero, debe ser “presidente del alumnado”.

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