La vida en una prisión de Santa Fe del “Tanque” Kenig

Acostumbrado a los aplausos, a que los hinchas corearan su apodo, a que en la calle lo reconocieran y lo saludaran, Alejandro Martín “el Tanque” Kenig, aquel delantero que dejó su huella en Talleres durante la década de 1990, hoy, a los 50 años, vive un presente totalmente diferente.Desde hace más de dos meses, permanece…

La vida en una prisión de Santa Fe del “Tanque” Kenig

Acostumbrado a los aplausos, a que los hinchas corearan su apodo, a que en la calle lo reconocieran y lo saludaran, Alejandro Martín “el Tanque” Kenig, aquel delantero que dejó su huella en Talleres durante la década de 1990, hoy, a los 50 años, vive un presente totalmente diferente.

Desde hace más de dos meses, permanece detenido por orden de una fiscal de Santa Fe que lo acusa de haber formado parte de una banda que robaba camionetas en distintas partes del país.

Kenig fue trasladado hace 21 días desde la comisaría subsegunda de la cárcel de barrio Las Flores, en esa ciudad. Allí, en el pabellón 4, ubicado en la planta baja del penal, mantuvo una entrevista telefónica con La Voz.

“Los que manejan el pabellón me tratan muy bien y me cuidan”, comienza diciendo ante la pregunta sobre cómo es su vida en prisión.

Cuenta que su perdición fueron 15 mil pesos. Ese es el monto que ofrecieron pagarle para que hiciera de “chofer” y trasladara una camioneta Toyota Hilux desde un pueblo de Santa Fe hacia el norte del país. Un viaje que realizó en mayo último y que hoy lo mantiene tras las rejas.

En ese momento, los negocios que había intentado desde que regresó a Córdoba, hacía cinco años, no le habían salido bien. Ni siquiera el partido homenaje que le organizaron en La Boutique de barrio Jardín, en julio de 2016, en el que asegura que terminó perdiendo dinero.

Fue entonces que alguien le ofreció llevar la “chata” de una provincia a otra. “Yo conozco el norte del país porque viajo a buscar talentos de fútbol. Me ofrecieron hacer de ‘chofer’, porque buscaban a alguien que tuviera los papeles en regla, y acepté. Hasta cédula azul me dieron, pero yo no sabía que la camioneta era robada”, se defiende.

El apodo de “Tanque”, su número de teléfono y una conversación vía celular que mantuvo durante aquel viaje con otro de los sospechosos llevó a la fiscal María Laura Martí a ordenar su captura.

“El nombre surge porque escuchábamos que denominaban a uno de los implicados como ‘Tanque’. Luego de pedir la titularidad de la línea de cada uno de los teléfonos, nos encontramos con el nombre Alejandro Martín Kenig. Nunca refirieron nada del tema futbolístico y yo soy santafesina, no lo conozco”, dijo la fiscal en aquel momento.

Ocurrió a principios de julio, cuando Kenig estaba en San Pedro de Atacama, Chile, visitando a un hermano.

El último día de ese mes, al regresar a la Argentina, el exjugador se presentó en el puesto de control de Gendarmería en Uspallata, Mendoza, y explicó que había un pedido judicial en su contra.

Quedó alojado durante nueve días en un calabozo del lugar, hasta que una comisión policial de Santa Fe viajó y lo trasladó a esa provincia.

Imputación

La fiscal lo notificó de la imputación como “partícipe secundario de robo y por integrar una asociación ilícita”, y le negó la libertad condicional: valoró como negativo que “el Tanque” no tenía domicilio en Santa Fe, que podía viajar al extranjero y que cuando dictó su imputación, no se encontraba en el país.

Desde entonces, a través de su abogado en esa provincia, Sebastián Oroño, Kenig pugna hasta ahora sin éxito que lo dejen regresar a Córdoba, con libertad asistida o con prisión domiciliaria, mientras continúa el proceso en su contra.

Para ello, el exfutbolista subraya el delicado problema de salud que padece su pequeño hijo Nahuel, de sólo ocho meses, al que ya lo operaron tres veces en el hospital Privado: sufre el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico, una afección congénita.

El jueves último, Kenig había sido autorizado para que el Servicio Penitenciario de Santa Fe lo trasladara desde la cárcel de Las Flores hacia el hospital Privado, de Córdoba, donde el bebé iba a ser sometido a un cateterismo.

La idea era que pudiera acompañar al pequeño y a su pareja en ese momento, y que luego fuera regresado al penal. Sin embargo, no hubo móviles oficiales para poder realizar el viaje.

“Apelamos la prisión preventiva y la figura delictiva. Ahora tenemos que exponer oralmente ante la Cámara de Apelaciones”, explicó el abogado Oroño. La audiencia fue fijada para este viernes.

Para el letrado, Kenig en Córdoba tiene “arraigo, residencia y a su hijito”, elementos que considera claves para desestimar la presunción de fuga que sostiene la fiscal al negarle la libertad condicional. “Es exagerado que lo mantengan preso con la imputación que tiene” valoró.

La causa

“El Tanque” es uno de los dos detenidos que tiene la investigación. Además, hay seis prófugos.

La causa se inició el pasado 30 de mayo, cuando en San Salvador de Jujuy fue capturado el cordobés Jorge Adrián Moyano, luego de que se secuestraron dos Toyota Hilux que habían sido robadas tres días antes en la capital santafesina y en la ciudad de Santo Tomé.

Tras la detención de Moyano, dos familiares de él, Sergio Ariel Moyano y Gustavo Moyano, fueron imputados por presunto encubrimiento y liberados.

La apertura de los teléfonos celulares de los sospechosos fue clave para que el organigrama de los investigadores fuera agregando nuevos nombres de presuntos involucrados. Entre ellos, apareció el apodo del “Tanque”.

Según la causa, con inhibidores de alarma la banda robaba camionetas Hilux en la provincia de Santa Fe y las trasladaba hacia Jujuy, para luego pasarlas con papeles falsos a Bolivia.

En este tiempo, la fiscal ha ido agregando nuevas sospechas. Se cree que la banda estaba asociada con otra de Buenos Aires y que en total serían cerca de 15 los rodados sustraídos en esas dos provincias y en Córdoba. Para ello, robaban patentes (así iban por la ruta y, si los frenaba algún control, no “saltaba” el pedido de secuestro) y falsificaban documentación.

Kenig sólo figura como sospechoso de haber trasladado una de esas camionetas. Y ahora, desde una cárcel santafesina, aquel goleador que era consultado por romper redes en Córdoba, en Colombia y en Ecuador, entre otros puntos donde le tocó jugar, ahora busca que escuchen su pedido para que le permitan salir de prisión.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 9/10/2019 en nuestra edición impresa.

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