Daniel Arroyo: La lucha para bajar la pobreza será ardua y no tiene plazos

No lo confirma, pero en el entorno del presidente electo aseguran que el diputado nacional Daniel Arroyo será el próximo ministro de Desarrollo Social. Por ahora, lo concreto es que Alberto Fernández puso al dirigente bonaerense al frente de la primera iniciativa que pondrá en marcha su gestión, cuando asuma el próximo 10 de diciembre:…

Daniel Arroyo: La lucha para bajar la pobreza será ardua y no tiene plazos

No lo confirma, pero en el entorno del presidente electo aseguran que el diputado nacional Daniel Arroyo será el próximo ministro de Desarrollo Social. Por ahora, lo concreto es que Alberto Fernández puso al dirigente bonaerense al frente de la primera iniciativa que pondrá en marcha su gestión, cuando asuma el próximo 10 de diciembre: el plan Argentina contra el Hambre.

Exfuncionario del área social durante las gestiones kirchneristas, Arroyo se muestra firme y lanza casi una proclama: “En Argentina no puede haber más hambre”.

El jueves pasado, Arroyo vino a Córdoba para disertar sobre este plan, invitado por la Universidad Nacional de Villa María y la Universidad Tecnológica de Córdoba (UTN). En una extensa entrevista con La Voz, el casi seguro responsable de las políticas sociales del próximo gobierno brindó los lineamientos de lo que sería su gestión.

–¿No es muy ambicioso afirmar que este plan terminará con el hambre en el país?

–Es ambicioso, pero también es imprescindible. En este país no puede haber gente que tenga hambre. Producimos alimentos, y por lo tanto, deben ser baratos. El hambre no es una cuestión que merezca debate: hay que eliminarlo. Se pueden discutir otras cosas, como ser cuánto debe costar un celular o un plasma, pero los alimentos deben ser baratos.

–Que los alimentos sean más baratos ya es una responsabilidad que supera a quien maneje las políticas sociales.

–Cuando hablo del plan Argentina contra el Hambre también tiene que ver con el pacto social que impulsará Alberto Fernández. Este pacto tiene que ver con la situación económica y los precios. Si los alimentos siguen subiendo, no hay política social que tenga éxito.

–El presidente Mauricio Macri prometió terminar con la pobreza en su gestión. No lo logró, es más, aumentó. ¿Ustedes se imponen algún plazo?

–La pobreza a fin de año será de alrededor del 40 por ciento. Si la economía se recupera, la pobreza puede bajar rápidamente al 25 por ciento, que es la pobreza estructural y más difícil de combatir. Nosotros tenemos que resolver primero el problema del hambre y luego con la reactivación de la economía volver a recrear la movilidad social ascendente. La lucha contra la pobreza será ardua y no tiene un plazo específico. Hay que trabajar muy duro y los resultados se comenzarán a ver de manera bastante rápida. Derrotar a la pobreza estructural lleva más tiempo y depende del plan de gobierno más amplio que el de las políticas sociales.

–¿En qué consiste básicamente el plan contra el hambre?

–Tres aspectos centrales. Crear un consejo donde van a participar los que producen alimentos, las universidades, los gobiernos provinciales, los intendentes, los dirigentes sociales, las distintas iglesias y los sindicatos. Habrá un observatorio para controlar la marcha del plan, y en tercer lugar, garantizar que todos los argentinos tengan acceso a la canasta básica de alimentos, que incluye una política nutricional para estar mejor alimentados.

–En la campaña se debatió la cuestión del hambre. Desde el macrismo aseguraron que en el país no hay hambre, aunque admiten que hay mucha gente que se alimenta mal. Usted, ¿qué opina?

–En Argentina el hambre es comer salteado. Comer un pedazo de pan y un mate cocido a la noche, por ejemplo. Esta mala nutrición tiene que ver con el alto costo de los alimentos. No hay la hambruna de la posguerra o la que existe en algunos países africanos. Pero hay hambre porque mucha gente se saltea las comidas. Argentina estuvo peor que ahora. En el 2001, hubo un 58 por ciento de pobreza y una desocupación de casi el 30 por ciento. Sin embargo, hay dos cosas que han pasado en los últimos cuatro años: el aumento constante de los alimentos y el endeudamiento de las familias, que han tomado créditos con altísimos intereses.

–¿Cómo se financiará el plan contra el hambre?

–Este plan y otras políticas sociales no tienen un impacto fiscal adicional. Se puede financiar rearmando partidas. Este año, la emergencia alimentaria tiene un presupuesto de 27 mil millones de pesos. El año que viene, por el ajuste por inflación, esas partidas serán de unos 40 mil millones de pesos. Con eso nos tendremos que manejar, con una actualización trimestral, por inflación.

–¿Qué universo de personas alcanzará el programa?

–Alrededor de unos ocho millones de personas reciben asistencia alimentaria del Estado. Habrá una tarjeta que sólo sirva para comprar alimentos. Un dato preocupante es que mes tras mes baja el consumo de leche. Esto marca el nivel de deterioro. Para mí, lo que está pasando es que la gente primero dejó de comprar ropa, después se endeudó y luego dejó de comprar alimentos. Lo que sucedió en los últimos tiempos es que bajó el nivel de ingresos de las familias, que se endeudaron y dejaron de consumir. Por eso no hay más changas. Esto hace que haya más gente en los comedores.

–¿Cuál será el rol de las organizaciones sociales en el plan, teniendo en cuenta que reciben críticas por hacer política con la asistencia social?

–Las organizaciones sociales son parte de la solución. Hacen una gran tarea de contención: en los comedores, en el desarrollo de actividades productivas, sobre todo en construcción, y en la producción de alimentos y textil. Les dieron visibilidad a los más pobres. Más allá de las tensiones que se pueden dar, los movimientos sociales representan a los invisibles y están articulando y generando soluciones. Son parte de las soluciones.

–¿El Estado no puede evitar la intermediación?

–Con los alimentos no habrá intermediación porque se hará a través de una tarjeta. Claramente hay que trabajar de manera conjunta con las organizaciones sociales. Hay que acompañarlas en las actividades productivas. Me parece que hay cinco actividades que se van a recuperar rápidamente: la construcción, la producción de alimentos, textil y el reciclado. Hay que trabajar y articular con las organizaciones.

–Este Gobierno nacional destinó muchos recursos al área social, sin embargo, cada vez hay más pobres en el país. ¿A qué se debe?

–A la política económica errada. Argentina invierte mucho en seguridad social y eso es cierto. Pero el problema es que se achica la economía. Si seguimos así vamos a terminar destinando el 100 por ciento a seguridad social. Este Gobierno extendió la Asignación Universal por Hijo, pero nunca entendió la cuestión de los más pobres. En un juego dialéctico, si querés generar pobres tenés que hacer cuatro cosas: que suban los alimentos, el transporte, hacer caer la construcción y la producción textil. Eso define el nivel de la pobreza de un país.

El rol de los intendentes en el plan

Daniel Arroyo destacó a cada momento que los gobiernos provinciales y los intendentes serán “patas fundamentales” en el plan Argentina contra el Hambre.

En la disertación que el diputado nacional realizó en la sede de la UTN de la ciudad de Córdoba, hubo más de un centenar de intendentes de toda la provincia.

Arroyo trató de evitar lecturas políticas sobre la participación de los intendentes en el encuentro, en el cual también habló el senador nacional Carlos Caserio.

“El plan contra el hambre es nacional y bien federal. Se hace desde abajo hacia arriba. Hay 24 provincias y 2.200 municipios. Se habla mucho de la provincia de Buenos Aires, lo que sucede es que en el conurbano viven 14 millones de personas. El combate contra el hambre será una política de Estado que se mantendrá cualquiera sea el próximo gobierno. Será muy importante el rol de los intendentes y de los gobernadores.

–¿Habrá una convocatoria, por ejemplo, al gobernador Juan Schiaretti, que hoy no tiene una relación tan aceitada con el próximo presidente?

–Todos participarán en este programa. El presidente electo ha sido muy claro cuando afirmó que gestionará con los 24 gobernadores, algunos de los cuales son opositores. Ningún argentino quedará afuera de esta convocatoria de luchar contra el hambre. Es una cuestión que debe avergonzarnos a todos que haya argentinos que se alimentan mal, en un país que produce alimentos.

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 9/11/2019 en nuestra edición impresa.

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