Festival de Cine de Mar del Plata: cómo bromear sobre el nazismo sin ofender a nadie

“Las estrellas son las películas” se lee, junto a la imagen de José Martínez Suárez, en la pantalla del Auditorium durante la inauguración del 34° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. El cineasta y presidente del festival desde 2008 hasta su muerte, en agosto, es el gran homenajeado de una edición que parece hacerle…

Festival de Cine de Mar del Plata: cómo bromear sobre el nazismo sin ofender a nadie

“Las estrellas son las películas” se lee, junto a la imagen de José Martínez Suárez, en la pantalla del Auditorium durante la inauguración del 34° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. El cineasta y presidente del festival desde 2008 hasta su muerte, en agosto, es el gran homenajeado de una edición que parece hacerle caso a ese precepto.

En la breve ceremonia de apertura se lo recordó con emoción y se le entregó a su familia un Astor de Oro póstumo, además de anunciarse un nuevo premio que lleva el nombre del cineasta y se le entregará al mejor director de la competencia argentina.

Para llevarle un poco la contra a la frase de Martínez Suárez, Graciela Borges se robó un ratito los flashes al recibir, de manos de Leonora Balcarce, Romina Ricci y Gastón Pauls, el Premio Astor a la Trayectoria. Graciela también recordó a Josecito con palabras cálidas y enseguida dejó lugar para que se proyectara la versión restaurada de Los muchachos de antes no usaban arsénico, clásico de Martínez Suárez que este año tuvo su remake, El cuento de las comadrejas, dirigida por Juan José Campanella y protagonizada por ella misma.

El retrato de José Martínez Suárez domina la escena mientras Ralph Hayek, presidente del INCAA, habla en la inauguración del Festival de Mar del Plata.

Mar del Plata también recuerda a otro cineasta fundamental que murió en 2019. Lost, Lost, Lost y Walden: Diaries, Notes and Sketches, del lituano Jonas Mekas, se pudieron ver en este primer fin de semana del festival. Diario sobre su llegada a los Estados Unidos y los primeros años viviendo en el exilio con su hermano, Lost, Lost, Lost retrata la angustia de quien no se encuentra en su nueva tierra a lo largo de casi tres horas. En los 180 minutos de Walden: Diaries, Notes and Sketches, Mekas se permite disfrutar con su cámara Bolex en mano mientras pasea por Nueva York retratando la vanguardia de los ’60.

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La comedia es un género que puede resultar incómodo en los festivales de cine, más al centrarse, como Jojo Rabbit, en la vida del chico del título, integrante de las juventudes hitlerianas que, durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, descubre que su mamá, interpretada por Scarlett Johansson, esconde en su casa a una chica judía.

Lo nuevo de Taika Waititi, el director de Thor: Ragnarok, cuyo debut Casa vampiro ya había pasado por el festival, demuestra una vez más la irreverencia del cineasta neocelandés, que acá además aprovecha para interpretar al amigo imaginario de Jojo, con bigotito y peinado con raya diagonal, llamado ni más ni menos que Adolf Hitler, en una versión que haría descostillar de risa al mismísimo Mel Brooks.

En “Jojo Rabbit”, Scarlett Johansson (derecha) es la madre soltera de Jojo, que tiene como amigo imaginario a Adolph Hitler.

Waititi es una de las caras más interesantes que renovó Hollywood en los últimos años y, para bien o mal, aquí demuestra tener la suficiente cintura para bromear sobre el nazismo, en una película producida por Disney, sin provocación alguna ni ofender a nadie.

Otro plato fuerte del fin de semana es Huérfanos de Brooklyn, en la que Edward Norton produce, dirige y protagoniza un policial negro ambientado en Nueva York durante los ’50. A casi dos décadas de su debut como cineasta en la comedia romántica religiosa Divinas tentaciones, Norton vuelve a ponerse detrás y delante de cámara en un noir ambicioso sobre un detective privado que padece Tourette y tiene que investigar la desaparición de su mentor.

Como todos los años, la inauguración del Festival de Mar del Plata se realizó en el Teatro Auditorium, la sede principal del evento.

La Competencia Internacional comenzó con una de las candidatas al premio mayor, O que arde, tercera película del francés Oliver Laxe. Con un estilo visual deslumbrante que recuerda al cine de Lisandro Alonso, Laxe narra en gallego y con parsimonia el reencuentro de un hombre, recién salido de prisión tras cumplir condena por un incendio, con su madre, en un pueblito de Lugo. El fuego final demuestra la destreza de Laxe y de su director de fotografía, Mauro Herce.

El mantra “las estrellas son las películas” pegó fuerte en el primer fin de semana de cine, que comenzó con muchas funciones agotadas.

Así arrancó Mar del Plata, un festival que, como presentó su directora, Cecilia Barrionuevo, “empieza con Martínez Suárez y termina con Scorsese, pero en el medio tiene 300 películas”. Esas 300 estrellas resisten como espartanos luchando para que no caiga en el olvido uno de los últimos terrenos de la cinefilia argentina.

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