La caída de la última célula de la banda de estafadores millonarios

En abril de 2017 sendos procedimientos en la ciudad de Córdoba y Capital Federal cortaron con el accionar de una banda de estafadores telefónicos que engañaba a incautos haciéndoles creer que debían cambiar billetes (de pesos o dólares) porque perdían valor.Hubo numerosos detenidos, principalmente en Córdoba, pero en Buenos Aires fueron alertados seis integrantes del…

La caída de la última célula de la banda de estafadores millonarios

En abril de 2017 sendos procedimientos en la ciudad de Córdoba y Capital Federal cortaron con el accionar de una banda de estafadores telefónicos que engañaba a incautos haciéndoles creer que debían cambiar billetes (de pesos o dólares) porque perdían valor.

Hubo numerosos detenidos, principalmente en Córdoba, pero en Buenos Aires fueron alertados seis integrantes del grupo delictivo que escaparon en autos de sus guaridas justo antes de que llegaran los policías.

En inferioridad numérica, los efectivos que les seguían el rastro salieron a perseguirlos y, cruzándoles sus vehículos, consiguieron detener a cinco hombres. En el procedimiento los delincuentes atropellaron a un policía y se estrellaron con un muro. Cuando sólo tres hombres lograban reducir a cinco miembros de la banda, una mujer logró filtrarse y se subió un ómnibus de línea.

En aquel episodio a cargo de la Unidad de Casos Complejos que comanda el comisario Alberto Bietti, bajo las órdenes del fiscal cordobés Enrique Gavier, se detuvo a 13 personas y quedaron seis prófugos, de los cuales cuatro fueron capturados meses después.

En operativos secuestraron tres vehículos: dos Volkswagen Vento y un Chevrolet Onix.

Quedaban al margen de la ley otros dos. Ambos estaban en Capital Federal formando un nuevo grupo estafador con apoyo local y socios policías, según comenzó a constar en la nueva investigación. Seguirlos era una quimera.

En numerosas páginas se han cronicado las estafas que sufren adultos mayores o personas que viven solas y no cuentan con apoyo familiar. Tras la labor de “inteligencia”, esta banda integrada casi exclusivamente por miembros de la comunidad gitana, hacía llamados telefónicos para engañar a sus víctimas con el “cuento del tío” de que deben cambiar los billetes que tengan guardados porque están por perder valor.

Un engaño similar se aplica para que las cándidas víctimas les entreguen joyas, especialmente piezas de oro.

Tras las detenciones en abril de 2017, el fiscal Gavier envió a juicio a miembros de esta organización, la mayoría de los cuales fueron condenados a elevadas penas de prisión el 30 de noviembre del año pasado en la Cámara 10ª del Crimen.

Quedaba por atrapar la célula que había sobrevivido y que había refundado la mujer que escapó de aquel procedimiento en las calles de Capital Federal. Junto con otros dos gitanos, un paraguayo y dos policías metropolitanos, se sabía que venían cometiendo estafas similares, según se sostiene en la causa.

El problema es que gracias al apoyo de los uniformados no sólo que se habían refinado en sus métodos, sino que tenían aceitadas todas las contramedidas para evitar ser perseguidos. El rastro se mantenía, pero se perdía una y otra vez, a lo largo de dos largos años de seguimiento.

Ella se llama Verónica Griselda Ivanovich, tiene 28 años, gran habilidad escapista y como otros miembros de su colectividad suele usar otro nombre. En varias ocasiones se ha identificado como “Estrella Almada”, usando el apellido de su madre.

Tras los allanamientos en Capital Federal, se secuestraron pesos, dólares, joyas y otros objetos de valor. (Policía)

Siguiendo la estrella

En muchas causas judiciales en las que hay prófugos es raro y difícil seguirlo y se espera que caigan por otros delitos. Pero dos comisarios cordobeses se dedicaron a seguir a los dos sobrevivientes de la banda que habían logrado que su forma de delinquir se reprodujera.

La sociedad con dos miembros de la policía porteña los hizo menos vulnerables para atraparlos, seguirlos o al menos contrarrestar sus delitos. Por las víctimas que seguían cosechando en Buenos Aires se sabía que seguían operando y cosechando millones de pesos en engaños.

Con la información proporcionada por la pareja de policías porteños, sabían por dónde ir, dónde había y dónde no había cámaras para poder “cobrar” en la vía pública los dineros que robaban a los incautos.

Para evitar ser localizados, cambiaban de domicilio cada 15 días. No sólo que eran clientes de alquileres temporarios que pagaban por adelantado sino que, además, tenían dos casas, una para dormir y otra como base de operaciones.

Buscada. Para la investigación, una de las líderes de esta célula es una mujer que se hacía llamar “Estrella”.

También fue muy difícil seguirlos por sus celulares: los hábiles estafadores tenían una contramedida que cumplían a rajatabla, cambiaban de chips y de aparatos cada dos semanas. A esto se le agregaron las trabas del dialecto romaní que en algunas ocasiones añadían un obstáculo más a la pesquisa.

Allanar “de visitante”

Pero siempre la paciencia tiene sus frutos y se aprovecha algún error que, en dos años, suele aparece con algún golpe de suerte. El pasado viernes 1 de este mes se concretó un operativo autorizado por la justicia de Buenos Aires, para que los efectivos cordobeses a las órdenes de Bietti y en coordinación con el Escuadrón de Investigación de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales bonaerense de Gendarmería Nacional cercaran a los seis sospechosos de conformar esta banda en Capital Federal y Lomas de Zamora.

Fueron ocho procedimientos conjuntos. Junto a la DDI (Investigaciones) de la Bonaerense, en Lomas de Zamora se allanó el domicilio de la pareja de policías: allí detuvieron a Víctor Candia, un efectivo de la Metropolitana que había sido dado de baja por una condena por asociación ilícita y asalto en banda.

A su pareja, la sorprendieron al ingresar a la comisaría capitalina en la que se reportaba. Ellos son Víctor Candia (36) y María del Rosario Díaz (27).

En Capital Federal se concretaron otros seis procedimientos, cinco en Palermo y uno en el barrio Villarreal, en Curuzú Cuatiá 2521, donde encontraron a Lucas Georgevich (28) quien semidesnudo trepó por los techos e intentó arrojarse al vacío. Varios gendarmes le cayeron encima y consiguieron reducirlo para evitar consecuencias graves, siempre según consta en la causa.

Otros cinco procedimientos se hicieron en el barrio de Palermo, entre ellos en el segundo piso de Perú 327, donde encontraron a Ricardo Dimitrievich (19) y el paraguayo que se hacía pasar por contador, Félix González Meker (26), quien ya tiene una condena por asalto en provincia de Buenos Aires.

En ese lugar también estaba “Estrella” quien otra vez intentó escapar pero consiguieron atraparla. Hasta la detención de él, ella era pareja de Juan Lucas Traico, uno de los condenados en Córdoba el año pasado. Ahora, operaba con Georgevich, como supuestos líderes, de acuerdo a lo que apuntaron los investigadores.

De este modo, fueron capturados los dos prófugos de la banda “original”, “Estrella” y Georgevich.

Hay una séptima detenida en los procedimientos “porteños”, Griselda Ivanovich (51), tía de “Estrella”, quien al ser detenida aseguró que no tenía nada que ver con los hechos. Por el momento se desconoce si será incluida en la asociación ilícita o si puede ser pasible de ser imputada por encubrimiento.

Secuestro e imputaciones

En los diferentes domicilios los efectivos lograron incautar una serie de elementos que sirven para nutrir de pruebas a la causa. Además de televisores de alta gama recién adquiridos y tres auto –dos Volkswagen Vento y un Chevrolet Onix–, se logró secuestrar 20 mil pesos, dos mil dólares y 300 gramos de oro (algunos en lingote) por un valor aproximado a 900 mil pesos.

El viernes último hubo intensa actividad en la fiscalía de Gavier, con la presencia de mujeres gitanas que pugnaban por ver a sus familiares y designar defensores.

El instructor de Casos Complejos responsabiliza a los seis detenidos como miembros de asociación ilícita y autores de numerosas estafas cuya extensión y daño provocado todavía están reconstruyéndose.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 10/11/2019 en nuestra edición impresa.

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