Máximo espanto, máximo castigo

“No fue sincero, ni siquiera nos miró a la cara cuando nos pidió disculpas”, dijo ayer al mediodía Cristian Sosa luego de que se conoció la condena a prisión perpetua en contra de Daniel Alberto Ludueña (35) por el abuso sexual y asesinato de su hijita Abril Sosa (4). Su esposa no alcanzaba a articular…

Máximo espanto, máximo castigo

“No fue sincero, ni siquiera nos miró a la cara cuando nos pidió disculpas”, dijo ayer al mediodía Cristian Sosa luego de que se conoció la condena a prisión perpetua en contra de Daniel Alberto Ludueña (35) por el abuso sexual y asesinato de su hijita Abril Sosa (4). Su esposa no alcanzaba a articular palabras ante la conmoción que sufría. Mayra Sidra estaba pálida y debió tomar agua para poder decir que estaba conforme con la pena máxima impuesta a quien les quitó la vida de su pequeña.

“Quiero ir a ver a mis hijos”, alcanzó a decir a duras penas la mamá a La Voz, en referencia a los seis niños que la esperaban en su casa de barrio General Bustos, de la ciudad de Córdoba. Luego de la desaparición y muerte de Abril, Mayra, que entonces tenía un bebé de 1 año, fue madre otra vez.

Aquel 13 de enero de 2018 fatídico, toda Córdoba buscó a la niña que se esfumó en el vecindario.

Ludueña, que vivía muy cerca de los Sosa, la raptó y la sometió sexualmente en su pensión.

Luego, para ocultar su accionar y debido a que era conocido de la familia, la asfixió. Finalmente, trasladó el cuerpo desde General Bustos hacia Alta Córdoba y lo arrojó dentro de un bolso en el fondo de un descampado.

Después de tejer numerosas hipótesis, que incluyeron la sospecha sobre los padres de la víctima, la Policía logró hallar el cadáver de la niña.

Por ese entonces estaba de turno de feria la fiscal Claudia Palacios, cuyo desempeño fue cuestionado por la legisladora Liliana Montero, que la denunció ante el Jury de Enjuiciamiento.

Luego, la fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual del Primer Turno, Alicia Chirino, completó la investigación y elevó finalmente el expediente a juicio. Por otra parte, un tercer fiscal, Alfredo Villegas, recibió la instrucción de la causa que investiga a policías que habrían sometido a apremios ilegales a los padres de Abril.

Víctima. La pequeña Abril Alejandra Sosa tenía 4 años.

Abreviado y perpetua

Las expectativas de un juicio “abierto” con prueba contundente eran mínimas, teniendo en cuenta que el caso obtuvo en su etapa penal preparatoria evidencia contundente en contra de Ludueña.

Por eso, el camino tomado por la defensa, a cargo del asesor letrado Diego Ortiz, y por la fiscal de cámara Laura Battistelli, con anuencia de la querella, resultó, además de práctico, superador: evitó una revictimización de los familiares que no merecían volver a repasar los sucesos conmocionantes del martirio y asesinato de su hijita.

El acuerdo de juicio abreviado con la peor sentencia habla a las claras de que el acusado tampoco quería transitar por un debate oral que, además de inútil, iba a conducirlo al mismo resultado: la prisión perpetua. El convenio incluyó la misma figura penal de la instrucción: “abuso sexual con acceso carnal” y “homicidio calificado criminis causae” en concurso real. Además, el acusado admitió los hechos y la misma modalidad comisiva relatada por la instrucción.

Su defensor, Ortiz, jugó la única carta que podría mitigar el peso de la perpetua: un pedido de inconstitucionalidad del articulado que refiere al modo de cumplimiento de la pena (encierro absoluto sin atenuantes en el tiempo), con la posibilidad de que Ludueña obtenga beneficios carcelarios, como la libertad condicional, antes de cumplir los 50 años de encierro.

A la hora del veredicto, el jurado popular, integrado además por los jueces técnicos Inés Lucero, Mónica Traballini y Gustavo Rodríguez, falló en forma unánime por el acuerdo y la prisión perpetua.

Respecto del pedido del defensor, decidió “tener presente” el planteo de inconstitucionalidad de los artículos 17, 23 y 56 bis de la ley 24.660.

En otras palabras, el tribunal parece indicar que esta cuestión deberá ser analizada en una instancia posterior, la del Juzgado de Ejecución que tutelará la pena de Ludueña. Para la defensa, es una puerta abierta con vistas a encontrar mejores horizontes a futuro.

De todos modos, la legislación vigente sostiene que la prisión perpetua en Argentina es de 50 años, sin miramientos.

Los padres de Abril estuvieron representados durante todo el proceso por el estudio de Carlos Nayi, y la asistencia en el juicio quedó a cargo de Damián Morales. Este letrado evaluó como positivo el acuerdo alcanzado para un juicio abreviado y mostró su conformidad con la perpetua.

Los padres de Abril tomaron con serenidad la condena. “¡Asesino!”, lanzó la mujer cuando Ludueña era retirado de la sala.}

Rapto, abuso y crimen en una pensión

Daniel Alberto Ludueña habría aprovechado que tenía contactos con los padres de Abril Sosa para llevarse bajo engaños a la nena aquella noche del 13 de enero de 2018. Sucedió en barrio General Bustos, de la ciudad de Córdoba. De acuerdo con la instrucción, Ludueña, un confeso adicto, raptó a la criatura y abusó de ella en su cuarto de pensión. Luego, la estranguló y ocultó su cuerpo dentro de un bolso. Varias horas después, llamó a un remise y trasladó el cuerpo de la pequeña a un descampado. Para dar con él, terminó siendo clave la información aportada por los propios padres de Abril. Ellos fueron quienes condujeron a los investigadores. El padre de la nena denunció que unos policías, horas antes, lo habían golpeado.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 12/11/2019 en nuestra edición impresa.

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