Rivalidad adolescente, el móvil del crimen de Tobías

“Qué manera de brillar. Jajá, ahora sí que estoy en mi mejor momento”, fue el impactante tuit que el presunto asesino lanzó horas después de matar a Tobías Stayolo, de 16 años, en la puerta de una escuela de la ciudad de San Francisco, 208 kilómetros al este de la capital provincial.La frase que indignó…

Rivalidad adolescente, el móvil del crimen de Tobías

“Qué manera de brillar. Jajá, ahora sí que estoy en mi mejor momento”, fue el impactante tuit que el presunto asesino lanzó horas después de matar a Tobías Stayolo, de 16 años, en la puerta de una escuela de la ciudad de San Francisco, 208 kilómetros al este de la capital provincial.

La frase que indignó a familiares y a amigos de la víctima, muestra acaso el móvil que impulsó al agresor para enfrentar a su “rival” y ultimarlo de tres disparos de un arma de puño, calibre 22, uno de ellos en la cabeza. Según fuentes policiales, el crimen fue cometido por otro adolescente, de 17 años, quien habría estado enfrentado con Tobías por haber sido el novio de la actual pareja de la víctima. El fallecido es padre de una nena.

El supuesto homicida se entregó a la Justicia anoche y fue derivado al Complejo Esperanza. La Policía ya lo tenía identificado, luego del asesinato ocurrido pasadas las 19.30 del jueves en la vereda de la escuela Julio Argentino Roca, en la esquina de bulevar Roque Sáenz Peña y Florencio Sánchez, en barrio Sarmiento.

El cuerpo de Tobías quedó tendido en la vereda de Florencio Sánchez, a 10 metros de la esquina del bulevar. El baleado primero fue asistido por una enfermera que detectó signos vitales y trató de reanimarlo. Hasta allí llegó luego una ambulancia del servicio de emergencias Cruz Verde que rápidamente intentó salvar la vida del joven colocándole suero y haciéndole reanimación cardiopulmonar. Pocos minutos después, los médicos se resignaron y permitieron que la Policía comenzara sus actuaciones al comprobarse la muerte. El titular de la Departamental San Justo, comisario mayor Héctor Roldán, confirmó el deceso del joven y su identidad.

Pocos minutos después trascendió que Stayolo tenía varios antecedentes de conflicto con la ley penal juvenil.

Si bien las primeras actuaciones fueron realizadas por la Fiscalía de Casos Complejos a cargo de Bernardo Alberione –su secretaria Carolina Rossi estuvo dando directivas–, al conocerse que los dos protagonistas de este enfrentamiento eran adolescentes, el expediente quedó en manos del equipo del juez de Niñez, Juventud, Violencia Familiar y Penal, Andrés Peretti. En esa oficina el secreto de sumario se tornó extremo.

Los sabuesos policiales comenzaron a tender el cerco sobre los pasos del joven autor del disparo, que fue identificado como “L. T.” esa misma noche, aparentemente por la misma novia de Stayolo.

La investigación judicial procuró entrevistar a familiares y a amigos, como así también analizar los registros de cámaras de seguridad de la vía pública que tomaron las escenas de la ejecución.

Tobías habría recibido tres disparos, uno de ellos en la cabeza, presumiblemente en la nuca. Ese proyectil fue el que provocó la muerte casi inmediata, pese al esfuerzo de los médicos y paramédicos del servicio de emergencia.

Según relataban ayer en las calles de San Francisco personas allegadas a la víctima, en los días previos se habría agudizado el enfrentamiento entre ambos y uno o dos días antes se produjo una áspera discusión.

El matador habría cruzado a Tobías en la vereda de la escuela, le disparó tres veces y huyó en una motocicleta. Mientras se lo buscaba, pudo tomarse L. T. suficiente tiempo para estar muy activo en las redes sociales y lanzar el mensaje de la red social Twitter que molestó a todos. Las reacciones por esos medios electrónicos no se demoraron y los amigos de la víctima respondieron con indignación.

Despedida y búsqueda

El enfrentamiento de ambos jóvenes frente a la escuela fue casual. Tobías concurría al colegio secundario San Martín, donde ayer declararon duelo y cerraron sus puertas. L. T. también concurría a ese establecimiento, pero había sido expulsado este año.

“La comunidad acompañará a la familia y a sus compañeros en este momento tan doloroso”, informaron ayer desde el establecimiento a través de un comunicado escueto.

Pasado el mediodía del viernes, tras realizarse la autopsia, el juez Peretti entregó el cuerpo a la familia Stayolo. El velatorio se realizó en la funeraria Rosso Hermanos y allí se produjo la despedida de los allegados a Tobías, en medio de un clima de profunda conmoción.

Mientras tanto, la Policía buscó al agresor en diferentes puntos de San Francisco y de la ciudad “gemela” de Frontera, la cual está separada por una avenida, pero situada en jurisdicción de la provincia de Santa Fe.

Los investigadores sostienen que alrededor de ambos adolescentes había un entorno relacionado con las drogas. Además, sospechan que la protección que goza L. T. para mantenerse oculto podría provenir de ese ámbito.

Algunos voceros relacionados con el colegio de ambos protagonistas señalaron ayer que llamaba la atención el cambio de vida de los últimos meses del adolescente que disparó y huyó. Sostienen que a pesar de ser menor de 18 años se conducía en un Peugeot 307 y que la moto que usó para concretar el hecho era importada y venía utilizándola desde hacía ya varias semanas.

Tercera muerte violenta

San Francisco es la cabecera del departamento San Justo, tiene más de 75 mil habitantes y se encuentra entre las ciudades más grandes de la provincia. Su prosperidad surge de la riqueza de los campos que la circundan y en los últimos años ha incrementado otro de sus pilares, la capacidad productiva con la creación de su parque industrial.

Pero también ha comenzado a tener algunos problemas de ciudades grandes, como el flagelo de la droga y hechos contra la propiedad preocupantes. En materia de homicidios, durante 2019 se produjeron tres muertes violentas que conmocionaron a toda la región.

El 13 de abril, Cristian Robledo, de 30 años, fue patoteado en una cancha de fútbol durante un campeonato de la liga amateur de la zona. Cinco días después murió en el Hospital Iturraspe. Hay cinco imputados por el homicidio, si bien dos de ellos al momento del episodio aún no habían cumplido los 18 años.

El 21 de mayo, los bomberos fueron a sofocar un incendio en una vivienda del barrio La Milka. Allí encontraron el cadáver de Hermenegildo Breuza, de 73 años. En realidad, posteriormente se descubrió que un golpe en la cabeza fue la causa de la muerte. Por este crimen está detenido Diego Olmos, de 25 años.

Víctima. Tobías tenía apenas 16 años. Estaba de novio.

Las claves de un caso que conmociona a la ciudad

Dos jóvenes enfrentados desde hacía tiempo.

Enfrentados. Pasadas las 19.30 del jueves 5 de diciembre el joven L. T., de 17 años, enfrentó en la vía pública (en barrio Sarmiento) a Tobías Stayolo, de 16. Con un arma calibre 22, el agresor le efectuó tres disparos y huyó en una motocicleta.

Diferencias. Además de haber tenido disputas por una mujer, se presume que había otras diferencias “insalvables” entre ambos.

Antecedentes. El joven fallecido había tenido episodios reñidos con la ley penal juvenil. Sobre el agresor, se sostiene que podría estar relacionado con algunos elementos del hampa.

Búsqueda. La propia pareja de Tobías identificó a L. T., su ex, quien asediado por la persecución policial se entregó y fue enviado al Complejo Esperanza.

Protección. Dejó dudas cómo pudo evadirse un adolescente.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 7/12/2019 en nuestra edición impresa.

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