Ozzy Osbourne: cocaína, Parkinson y su extraña amistad con Elton John

Ozzy Osbourne acaba de lanzar Ordinary Man, su duodécimo álbum de estudio y el primero en diez años. Un disco que, dice, le salvó la vida: cuando le propusieron grabarlo estaba deprimido y dolorido a raíz de un accidente casero que había sufrido en febrero del año pasado.“Estaba sintiendo lástima de mí mismo, me sentía…

Ozzy Osbourne: cocaína, Parkinson y su extraña amistad con Elton John

Ozzy Osbourne acaba de lanzar Ordinary Man, su duodécimo álbum de estudio y el primero en diez años. Un disco que, dice, le salvó la vida: cuando le propusieron grabarlo estaba deprimido y dolorido a raíz de un accidente casero que había sufrido en febrero del año pasado.

“Estaba sintiendo lástima de mí mismo, me sentía desgraciado y en agonía. Nunca había estado en cama durante un año en mi vida, y todavía sentía mucho dolor”, le contó el padrino del heavy metal a la revista NME sobre la caída que le acarreó innumerables daños. “Pero Andrew Watt y Post Malone (los productores) y mi hija Kelly me encaminaron en la dirección correcta. Si no es un éxito no pasa nada, este disco ya es uno de los más importantes que hice, porque me salvó la vida”.

El disco viene recibiendo inesperados elogios de la crítica. A Ozzy lo acompañan Duff McKagan de Guns ‘N’ Roses en bajo y Chad Smith, de los Red Hot Chili Peppers, en batería. Hay, además, invitados como Slash, Tom Morello y hasta Elton John.

¿Elton John? No es que el ex cantante de Black Sabbath y el autor de Rocketman acostumbraran a irse de parranda juntos. “No creo que hubiéramos llegado vivos a la década del ‘90”, dice Ozzy. Hasta él quedó impresionado por los excesos de Sir Elton: “Hace unos años, mi esposa Sharon me llevó a uno de sus conciertos, y su camarín era como un bar, lleno de toda clase de bebidas alcohólicas. Después hacía siete recitales al hilo. Yo le dije: ‘¿Cómo carajo seguías cantando? Si yo hubiera siquiera pensado en cocaína, mi voz se habría tirado por la ventana’”.

Como no podía ser de otra manera, los recuerdos de sus épocas de cocainómano están presentes en el disco. La canción It’s A Raid evoca un incidente de las épocas de Black Sabbath. “Estábamos trabajando en Vol. 4 y habíamos alquilado una casa en Bel Air. Estaba sentado a la mesa con un gran bowl lleno de cocaína. Tenía calor y apreté un botón de la pared pensando que era el aire acondicionado. Diez minutos más tarde, veo aparecer seis patrulleros ululando. Había apretado el botón de alarma”.

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La anécdota sigue: “Entonces grité ‘¡Es una razzia!’, agarré la droga y me encerré en un cuarto a tomármela toda. No sentía nada. Mi nariz estaba toda empolvada. Tenía los ojos así de grandes. Después me dijeron que estaba todo bien, que había sido una falsa alarma. Estaba durísimo. Tuve que tomarme un Valium para relajarme”.

Hace apenas una semana, el cantante reveló que padece mal de Parkinson, enfermedad que lo llevó a cancelar una gira por Estados Unidos. “No lo dije antes, pero desde hace 18 años que sé que tengo Parkinson. Me diagnosticaron en 2003 y seguí tocando. El problema que tengo ahora es esta molestia en el cuello desde que me caí y tuve que operarme. Todavía ni puedo caminar apropiadamente”.

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El disco tiene varias canciones con temática fúnebre, pero él dice que no tiene que ver con su edad y su salud: “Siempre escribo mis mejores canciones sobre la muerte”. A los 71 años, este reflexivo hombre parece alejado de aquel que, cuenta la leyenda, aspiró una línea de hormigas o arrancó de un mordisco la cabeza una paloma viva que había llevado como ofrenda de paz a una discográfica.

“No puedo negar esas historias porque probablemente las hice. Estaba loco cuando hacía ese tipo de cosas, fuera de mí. Pero lo que la gente no veía era la mañana siguiente, cuando me despertaba y decía ‘¡Dios!’ Tengo suerte de tener un amigo en el mundo, ni hablar de una esposa. Viví la vida del rock and roll, pero desde entonces la escena musical cambió dramáticamente. Para empezar, ninguno de nosotros ya vende discos”.

Ozzy Osbourne y su hija Kelly en la alfombra roja de la pasada edición de los Grammy, en enero.

Pero la popularidad de Ozzy Osbourne no proviene sólo de la música. Además de ser pionero del heavy metal, fue uno de los primeros en protagonizar un reality show: en 2002, una nueva generación lo conoció gracias a The Osbournes, que durante cuatro temporadas mostró la intimidad de su familia.

“El nivel de éxito que nos trajo el programa fue demasiado. Tuve que retirarme. Le dije a Sharon: ‘No me gusta cómo me hace sentir, y no puedo soportar a los camarógrafos en mi casa’. No me arrepiento de haberlo hecho, pero no volvería a hacerlo. La gente me preguntaba si no me preocupaba perder fans, y yo les decía que lo me preocupaba era perder la cabeza”.

El punto cúlmine de la pérdida de la intimidad llegó un día en que Ozzy estaba tirado en el sillón de su living y vio entrar a media docena de japoneses. “Pensé que eran amigos de Kelly. Les dije: ‘Arriba, segunda puerta a la derecha’. Ni me quería levantar del sillón. Resulta que sólo habían entrado. Se habían bajado de un micro turístico y se metieron en la casa. ¡Una locura!”.

E.S.

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