Quejas y accidente en la nueva Legislatura

A los cuestionamientos de los legisladores y los secretarios por la “frialdad” del nuevo edificio de la Legislatura provincial, se sumaron las quejas de los periodistas, quienes tienen poco espacio asignado en el recinto para seguir de cerca y dar cuenta de las sesiones .Es que la sala de periodistas fue ocupada por el numeroso…

Quejas y accidente en la nueva Legislatura

A los cuestionamientos de los legisladores y los secretarios por la “frialdad” del nuevo edificio de la Legislatura provincial, se sumaron las quejas de los periodistas, quienes tienen poco espacio asignado en el recinto para seguir de cerca y dar cuenta de las sesiones .

Es que la sala de periodistas fue ocupada por el numeroso personal de prensa de la Presidencia de la Cámara. El espacio quedó muy reducido para los profesionales de los medios que frecuentan la nueva Legislatura desde hace años.

Sin embargo, días pasados se encendieron alarmas de preocupación por un accidente que sufrió en la cochera del edificio el dirigente radical Alejandro Balian, quien tuvo una caída desde casi dos metros en el subsuelo del lugar.

Aunque el exfuncionario del fallecido exintendente Ramón Bautista Mestre está fuera de peligro, se lesionó la cadera y el hombro, lo que generó zozobra entre sus familiares y quienes lo socorrieron en aquel momento.

Balian había llegado a la Legislatura a dialogar con legisladores de su partido, la Unión Cívica Radical, bajó de su auto en el subsuelo y caminó sin percatarse de que el piso finalizaba ante un abismo que terminaba en el segundo piso del subsuelo.

En el lugar, vale aclararlo, no había baranda. El golpe podría haber sido más grave.

Por el golpe que sufrió, el histórico dirigente radical de la Seccional 8 debió ser trasladado en ambulancia hasta un hospital, donde permaneció en observación durante algunas horas, hasta que finalmente fue dado de alta. El accidente fue una advertencia para las autoridades de la Cámara.

De Loredo, reunión y alfajores para Macri

La semana pasada, el expresidente Mauricio Macri volvió a la actividad política y uno de los primeros cordobeses con el que se reunió fue el concejal capitalino Rodrigo de Loredo, extitular de la empresa estatal Arsat.

El encuentro fue en el partido de Vicente López, en Buenos Aires, donde el exjefe del Estado armó sus nuevas oficinas y donde el jueves pasado encabezó un encuentro de la mesa chica del PRO.

Según los allegados a De Loredo, la charla fue amena y en ella repasaron la situación política del país. Sobre el escenario cordobés, Macri y el edil capitalino coincidieron en “representar” al 62 por ciento de los cordobeses que votaron a la fórmula de Juntos por el Cambio en las últimas elecciones.

Más allá de que la intención de los deloredistas fue difundir que el dirigente cordobés fue uno de los primeros en ser recibido por el expresidente, el dato de color fue que De Loredo le llevó una caja de alfajores Nazareno, uno de los más apetecidos por Macri.

Las visitas sorpresa del intendente Llaryora

“Hola, preparate que Martín está yendo para allá. Llega en 10 minutos”. La llamada con esa advertencia ya salió varias veces del celular de Rodolfo Iparraguirre, el encargado de Ceremonial y Protocolo de la Municipalidad de Córdoba, con destino a directores de CPC y de otras reparticiones municipales. Ya es una costumbre del intendente de Córdoba, Martín Llaryora, realizar recorridas con mínimo preaviso para visitar y, de paso controlar, cómo se van desempeñando las distintas áreas del municipio.

“En mi caso, menos mal que no me había tomado el día. Me avisaron cuando ya estaba en camino y salió todo bien. Pero hay veces que aquel a quien visitan no está, y ahí se pone complicado”, reconoció en voz baja un funcionario municipal.

“Martín no agenda las visitas y viene acompañado por no más de dos personas. Incluso, ya hizo recorridos de madrugada por algunas reparticiones”, agregó. Quienes más atentos están son los directores de CPC, que además tienen que acompañar al intendente en recorridas por los barrios. “Es un riesgo también para el intendente, pero le da más cercanía con los vecinos”, argumentó la fuente municipal.

Gill endurece su postura con el Centro Cívico

En una arriesgada jugada política, entendiendo que desde el Gobierno provincial estaban tratando de limar su autoridad en su ciudad, Martín Gill, intendente de Villa María en uso de licencia y flamante secretario de Obras Públicas de la Nación, impulsó el jueves pasado que un hombre de su confianza, Pablo Rosso, se convirtiera en el nuevo intendente provisorio (en lugar de Carlos De Falco).

En realidad, De Falco también responde a Gill, pero con esta iniciativa el funcionario nacional albertista dejó claro que, en caso de seguir en el Gobierno nacional y de tener que convocar a nuevas elecciones municipales, Rosso será “su candidato” en esa pulseada por el poder municipal.

Gill mantiene una dura disputa política territorial con el ministro de Comercio e Industria de la Provincia y exintendente villamariense, Eduardo Accastello, quien en los últimos días venía sosteniendo que él y el gobernador Juan Schiaretti iban a imponer al candidato del PJ, dando por sentado que Gill seguirá en la Nación.

El intendente en uso de licencia percibe que, además de Accastello, desde el Centro Cívico comenzaron a tratar de recortar su poder. El sábado pasado, en declaraciones al diario Puntal de Villa María, el ministro de Gobierno, Facundo Torres, aseguró que los villamarienses le van a “recriminar” a Gill haber dejado el municipio para irse al Gobierno nacional a los pocos días de asumir su segundo mandato.

En este contexto, Gill fue uno de los protagonistas del plenario del jueves pasado del albertismo, que el senador Carlos Caserio convocó en la ciudad de Córdoba. El villamariense, que mantenía algunos contactos con el Gobierno provincial, ahora parece dispuesto a dar una pelea cara a cara contra Accastello, quien dice tener el apoyo del gobernador Schiaretti.

Pase de facturas en el radicalismo

La imputación de varios exdirectivos de la empresa municipal Crese durante la gestión de Ramón Mestre levantó polvareda en las filas del radicalismo, con pases de facturas sobre el origen de cada uno de los imputados.

En un contexto de pulseada interna dentro del radicalismo, entre el diputado nacional Mario Negri y el exintendente Ramón Mestre, un radical que dijo no ser “fanático” de ninguno de estos dos dirigentes se mostró sorprendido por las críticas hacia el mestrismo.

“Alberto Castagno llegó pedido por Carlos Becerra. Pablo Cáceres, por Mario Negri, ya que es íntimo de Juan (concejal e hijo del diputado nacional). Oreste Godino y Aldo Vargas fueron pedidos por Miguel Nicolás. Enrique Imberti llegó por Marcelo Cossar. Norberto Bergami fue elegido por Ramón Mestre, y a Luis Brower de Konig lo trajo Oscar Aguad. Que se hagan cargo”, rezongó el militante radical sobre los imputados.

Caserio y el apoyo de la Casa Rosada

Más allá de la buena convocatoria en el plenario que encabezó el jueves pasado, el senador nacional Carlos Caserio no oculta su satisfacción por el apoyo público que recibió por parte del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, quien a través de su cuenta de Twitter envió saludos y apoyo al acto del albertismo cordobés.

En un contexto de fuerte presión del Centro Cívico hacia los intendentes peronistas, Caserio pudo exhibir que tiene un guiño desde la Casa Rosada.

También a través de las redes sociales, el senador le agradeció a “Wado” el respaldo. La lectura que difunden los dirigentes que acompañan a Caserio es que el ministro del Interior hizo ese público respaldo con la aprobación del presidente Alberto Fernández.

Otros peronistas villamarienses en campaña

Como está dicho, la partida del intendente de Villa María en uso de licencia, Martín Gill, hacia el estratégico despacho de secretario de Obras Públicas de la Nación sigue generando repercusiones políticas en todo el PJ.

Al enfrentamiento político entre Gill y el ministro de Comercio e Industria, Eduardo Accastello, se suman otros peronistas villamarienses que ya comenzaron a trabajar, convencidos de que antes de un año habrá nuevas elecciones municipales en la ciudad cabecera del departamento San Martín.

A la presidenta de la Agencia Córdoba Cultura y exintendenta de Villa María, Nora Bedano, se la ve cada vez más seguido en medios periodísticos de su ciudad. Para la difusión, tiene el importante respaldo del secretario de Comunicación de la provincia, Marcos Bovo, un dirigente de su confianza.

No son pocos los que dicen que, en el caso de que haya que elegir un nuevo intendente, Bedano se presentaría como una prenda de unidad en el PJ villamariense, ante la guerra entre Gill y Accastello.

Algunos peronistas bien informados pronostican que el gobernador Juan Schiaretti podría “bendecir” esta alternativa.

Otro dirigente villamariense que comenzó hace algunas semanas a reunirse con su gente es el actual miembro del directorio de la Agencia Córdoba Innovación, Raúl “Rali” Costa. El dirigente ya fue candidato a intendente de Villa María, cuando en su momento enfrentó a Accastello.

En un contexto de ebullición de la interna provincial del PJ, Villa María tiene su propia pulseada entre peronistas. En este caso, por el sillón principal de la ciudad, no por cargos partidarios.

El aval de Frizza, ¿una estrategia de Monzó?

En el sector agropecuario aún resuena la polémica por la decisión del diputado nacional de Juntos por el Cambio Gabriel Frizza de acompañar el proyecto vinculado con las retenciones agropecuarias, que fue creación de una legisladora nacional tucumana del Frente de Todos.

La iniciativa promueve que el llamado “fondo sojero” se establezca por ley. Durante la última etapa del anterior gobierno kirchnerista, estos recursos se fijaron mediante un decreto.

Frizza explicó por las redes sociales que no abandonó su postura en contra de las retenciones, pero dijo que en la actualidad los municipios están perdiendo la posibilidad de recibir algunos recursos adicionales provenientes de ese impuesto que pagan los productores.

De inmediato, distintos sectores del campo, entre ellos la Sociedad Rural de Jesús María, pusieron el grito en el cielo. Consideran que una ley de este tipo perpetuaría las retenciones, una situación inversa a la que pretenden.

En la ciudad de Frizza también se evalúan los entresijos políticos de la postura del exintendente de Jesús María. Allí se dice que el dirigente es un hombre cercano al exdiputado Emilio Monzó, presidente durante muchos años de la Cámara de Diputados en la era macrista, pero reconocido peronista.

“Monzó hoy tendió puentes con el albertismo y no hay que descartar que el aval de Frizza sea una estrategia”, dijo un político de la zona. “Si la oposición avala el proyecto, la ley va como por un tubo”, analizó.

Llaryora, ¿hincha del Naranja?

El viernes por la noche, el intendente Martín Llaryora estuvo presente en la gala por los 40 años del club Unión San Vicente, que se realizó en el CPC de la histórica barriada que cumple 150 años.

Llaryora subió al escenario junto con Santiago Gómez, director del CPC, y con el presidente del club anfitrión, Mario Altamirano.

Allí recordó la pertenencia familiar a San Vicente, y que si bien es hincha de Sportivo Belgrano de San Francisco, su padre lo llevaba a ver partidos del Naranja cuando jugaba en San Francisco.

Además, entregó un aporte de 100 mil pesos al club y anunció que el próximo domingo la apertura de sesiones del Concejo Deliberante será en San Vicente.

Enojo con Pedrocca por la pelea de Mendoza

En el Palacio 6 de Julio, hay enojo con el concejal oficialista y líder del sindicato de vigiladores Suvico, Gustavo Pedrocca. Fuentes del Ejecutivo municipal comentaron que “no cayó nada bien” la noticia que trascendió a nivel nacional sobre la pelea campal entre miembros del sindicato con integrantes de otro gremio mendocino que terminó con dirigentes gremiales presos el pasado fin de semana. “No es la imagen que teníamos de Pedrocca”, dijo un funcionario. En el entorno del intendente no quieren que nada manche su imagen y menos aún el patoterismo sindical. El concejal Pedrocca, quien forma parte del bloque oficialista, busca extender su gremio a otras provincias y se encontró con un duro rival en Mendoza. La Unión profesional de Seguridad de la República Argentina (Upsra), con representación en la provincia cuyana, está intervenida, y Suvico buscó hacer pie allí, aunque no le fue nada bien.

SÍNTESIS POLÍTICA

Información exclusiva y el mejor análisis, los lunes y viernes después del mediodía en tu correo.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 24/02/2020 en nuestra edición impresa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *