La olla a presión de las tarifas eléctricas y el culebrón del mercado energético

Una de las usinas más emblemáticas del país rinde homenaje desde hace años a un economista cordobés. “Doctor Carlos Givogri” es el nombre con el cual se denomina a la “superusina”, una bella obra de arquitectura inaugurada en 1933 para proveer de energía eléctrica, es decir, de progreso, a la ciudad de Buenos Aires.Givogri fue…

La olla a presión de las tarifas eléctricas y el culebrón del mercado energético

Una de las usinas más emblemáticas del país rinde homenaje desde hace años a un economista cordobés. “Doctor Carlos Givogri” es el nombre con el cual se denomina a la “superusina”, una bella obra de arquitectura inaugurada en 1933 para proveer de energía eléctrica, es decir, de progreso, a la ciudad de Buenos Aires.

Givogri fue un destacado e inolvidable investigador de la Fundación Mediterránea. Parece políticamente incorrecto decirlo, pero tan importante fue su labor que de su cuño surgió en 1992 la ley 24.065, “Régimen de la Energía Eléctrica”. Esa norma, hermana de la ley 24.076 para el gas, es la que rige para la generación, para el transporte y para la distribución de electricidad. 

Nada tiene que ver, por si hace falta aclararlo, con el proceso de privatizaciones encarado simultáneamente por el gobierno de Carlos Menem con otra ley, la 23.696, de Reforma del Estado, bautizada popularmente como la “ley Dromi”.

La Argentina mantiene un marco regulatorio eléctrico ideado durante la convertibilidad y que funcionó pese a los distintos modelos económicos aplicados desde entonces.

Resistió a los políticos

Aquel régimen, en cuyo armado participaron también otros investigadores, se mantuvo en pie durante la convertibilidad creada por Domingo Cavallo (quien había llevado a Givogri a su equipo), la pesificación asimétrica de Eduardo Duhalde, los 12 años de kirchnerismo de Néstor y Cristina, el ciclo de Mauricio Macri, y se mantiene vivo hoy, con Alberto Fernández y la remake de CFK.

“El marco regulatorio del que participó también Carlos Bastos es tan elástico que, con luces y sombras, sobrevivió estos 28 años, pero nunca fue un impedimento para que cada gobierno de turno aplicara la filosofía macroeconómica que quisiera”, evaluó ante La Voz un destacado analista del sector energético.

Con esos lineamientos, durante el “uno a uno” las tarifas de generación estaban atadas directamente al dólar. Luego, con Duhalde, el régimen permitió la pesificación de tres pesos por un dólar, y cruzó como pudo el congelamiento kirchnerista, donde el usuario (pobre o rico) pagaba apenas un 20 por ciento del costo que insumía generar la electricidad. Para ello, el Estado les entregaba el combustible (gas, gasoil o fuel) a las usinas termoeléctricas.

“El Vasco” y el dólar

Ese marco regulatorio ratificó su plena vigencia durante la “redolarización” tarifaria aplicada por Juan José Aranguren, ministro de Energía de Mauricio Macri. El paso del expresidente de Shell Argentina por la gestión podría sintetizarse en lo siguiente: 

Al inicio, cuando se desarmó de un plumazo el cepo al dólar y se sinceró la diferencia entre el oficial y el blue, Macri confiaba en que podría mantener estable el valor de la divisa. De hecho, eso ocurrió durante los primeros dos años.

El kirchnerismo en el Gobierno cree que las energéticas ganaron mucho con la compra directa de combustibles y el mercado spot.

Aranguren dolarizó entonces el precio del gas en boca de pozo y el valor de los combustibles líquidos y mandó a iniciar el proceso de descongelamiento tarifario que le costó al país 62.100 millones de dólares entre 2003 y 2015 (más que el controvertido préstamo del FMI). El procedimiento aplicado por el CEO (se lo impusieron desde la Jefatura de Gabinete) fue el mayor dolor de cabeza para los usuarios y electoralmente para el propio macrismo.

Epec, sobre llovido, mojado

Esa decisión también fue un enorme golpe para Epec, acicateada por el pésimo negocio de haber construido por su cuenta la central Bicentenario de Pilar en lugar de incluirla en el Foninvemem, el fideicomiso público-privado que financió otras dos centrales de ese tamaño. 

Resultó gravoso porque, hasta ese momento, los aumentos tarifarios aplicados en Córdoba los “embuchaba” Epec para pagar su costo operativo y la cuota del crédito que Anses otorgó para Pilar. Con esa noticia, las boletas de los usuarios debían sumar estos dos rubros más la quita de los subsidios energéticos. Ocurrió lo que ya todos conocemos: Epec en el podio de las más caras del país, con una debilidad económico-financiera manifiesta.

Cinco meses antes de dejar su cargo, a mitad de 2018, con los inversores financieros huyendo de la Argentina y con un dólar que empezaba a volar alto (casi 29 pesos), Aranguren impulsó otra decisión fuerte y polémica. Los generadores debían procurarse su propio combustible para producir electricidad, y el mercado (los usuarios) reconocería luego ese mayor costo por vía de las tarifas. 

¿Negocios cortitos?

Poco se sabe si Macri conocía los vericuetos técnicos de la decisión. Los generadores se encontraron con un filón inesperado: pagar el combustible al valor que quisieran a sabiendas de que luego el mercado les reconocería ese precio. ¿Hubo negocios ahí sobre los que el kirchnerismo ahora pone la lupa? AF habla de las empresas que ganaron millones y se refiere a eso.

El resultado concreto de la estrategia fue que las tarifas siguieron aumentando durante el resto de 2018 por quita de subsidios y por mayor presión de costos. En diciembre Aranguren dejó el gobierno. El macrismo trazó un nuevo sendero de aumentos porque la devaluación le comió parte del camino iniciado con la quita de subsidios, abortado en octubre con motivo del traspaso del servicio eléctrico en el Amba, ahora suspendido.

Pesificaron una pequeña parte del mercado. Moreau quiere todo en moneda nacional. Cafiero anunció la salida del congelamiento, pero Máximo Kirchner pidió desmentirla.

El 30 de diciembre pasado, el nuevo gobierno anuló aquella facultad otorgada por Aranguren para que las generadoras compraran su propio combustible. Lo hizo con un argumento notable: pese a que en el verano baja el precio del gas natural, las empresas se cartelizaron, imagina el kirchnerismo, y no redujeron el valor del megavatio generado. Ahora Cammesa otra vez les suministra el combustible.

Pesificar fierros viejos

La segunda cuestión desactivada es el alto costo por megavatio de respaldo que recibían las generadoras “con fierros viejos”, como se dice en la jerga. Son las centrales más ineficientes que se echan a andar cuando el servicio demanda más energía. Es algo así como lo que paga el pasajero cuando el taxista espera con la bandera bajada. El Gobierno pesificará ese valor y lo reducirá un tercio. 

El ahorro de unos 312 millones de dólares sobre 8.600 millones de gasto total no irá a la factura de los usuarios, sino que en todo caso quedará como una erogación menos en rentas generales. Pero la cuestión es que esas mismas generadoras vienen aguantando el retraso en los pagos de las casi quebradas distribuidoras provinciales a Cammesa. Leopoldo Moreau pide ir más allá y pesificar todo: el riesgo es que nunca más en la vida asome una inversión privada.

Abrir la olla

En enero de este año, con la emergencia económica en marcha, se resolvió prorrogar aquel congelamiento de 2019 hasta el 30 de junio. Ese día las tarifas llevarán 10 meses de inflación acumulada. Santiago Cafiero anunció la salida del esquema, Máximo Kirchner le pidió a Alberto que la desmintiera. Y así fue.

¿Cómo se destapará esa olla a presión? La decisión es difícil en lo político y clave para el “modelo económico” que corre como un programa de computación en el mismo marco regulador ideado por Givogri sin el cual quizás la vida sería lo que transcurre entre apagón y apagón, y a quien en su ciudad natal, “la Docta”, radicales, peronistas y macristas le adeudan por lo menos un homenaje.

SÍNTESIS POLÍTICA

Información exclusiva y el mejor análisis, los lunes y viernes después del mediodía en tu correo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *