El divorcio de Adele y un pacto de silencio de 170 millones de dólares

Finalmente, siete meses después de haber iniciado el proceso de separación de su ahora ex marido, Simon Konecki, Adele puede decir oficialmente ha dejado de ser una mujer casada. Sólo que llegar a ese punto de acuerdo con el padre de su hijo Angelo parece haberle costado a la cantante unos cuantos pesos. O, mejor dicho, libras.Es…

El divorcio de Adele y un pacto de silencio de 170 millones de dólares

Finalmente, siete meses después de haber iniciado el proceso de separación de su ahora ex marido, Simon Konecki, Adele puede decir oficialmente ha dejado de ser una mujer casada. Sólo que llegar a ese punto de acuerdo con el padre de su hijo Angelo parece haberle costado a la cantante unos cuantos pesos. O, mejor dicho, libras.

Es que, a pesar de que por una petición de la cantante al tribunal de Los Ángeles que llevó el caso, los detalles sobre el acuerdo se mantendrán en secreto, todo hace suponer que la artista haya repartido su patrimonio, estimado en unos 170 millones de dólares, con Konecki, puesto que ninguno de los dos había firmado un acuerdo prenupcial.

Claro que si bien la división de bienes supone un reparto por mitades, de acuerdo a lo que sugiere el diario británico The Sun, eso podría haber sido distinto, según los argumentos y reclamos presentados por los abogados de la expareja sobre el tiempo de convivencia previo a la boda o el origen de la mayoría de las ganancias conjuntas, que inclinaría la balanza notablemente hacia un lado.

Otros tiempos. Adele y Simon Konecki se conocieron en 2011; los presentó Ed Sheeran. (Foto: AFP)

El año pasado, el diario británico The Mirror informó que antes de casarse en una ceremonia secreta, en 2016, la pareja no había firmado convenio alguno. Y según trascendió, la cantante habría comprado una propiedad en Los Ángeles en mayo pasado por más de 10 millones de dólares, que se habría sumado así a las que ya tenía en Kensington, valuada en unos 50 millones de dólares, y en Brighton.

No obstante, desde el entorno de Konecki, señalan que el hombre tendría su propio dinero, razón que llevaría a pensar que la separación de bienes no debería ser un trance de esos que no se terminan nunca y que pasan por situaciones por cierto desagradables. En todo caso, si hay un tema que desvela a ambos, es que su hijo no se vea afectado por sus decisiones.

En ese sentido, la custodia de Angelo, que actualmente tiene siete años, será compartida hasta que alcance la mayoría de edad. “Ambos están comprometidos a mantener los detalles tan privados como sea posible por el bien de su hijo”, se dijo desde los próximos a la ex pareja.

Precisamente esa preocupación es la que motivó a Adele a comprar una residencia cercana a la de Konecki, de modo que sea más simple el tema de la custodia. Sin embargo, nada hace presumir que esa cercanía geográfica denote algún otro tipo de acercamiento que no sea operativo.

Claramente, el vínculo afectivo entre ambos, que se conocieron en 2011 gracias a los oficios de Ed Sheeran, está roto y sin posibilidades de reparación. Sin ir muy lejos, hace pocos meses trascendió que casi en coincidencia con su cumpleaños número 30 ella había comenzado una relación con el rapero Skepta. Sin embargo, la cuestión no habría avanzado demasiado. 

Sí, en cambio, a partir de su separación de Konecki, Adele hizo foco en ella misma, llevando a cabo un estricto control de su dieta y del cuidado de su cuerpo, que llegó a perder 70 kilos a lo largo de una década, en beneficio no sólo de una cuestión estética, sino de su salud.

E.S.

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