Se fue de vacaciones a México, le robaron hasta el pasaporte y la desfiguraron

“Esta gente va a matarme”, pensó Marianne Clift la mañana del 18 de febrero, cuando un abrupto golpe la despertó. Estaba durmiendo y al abrir los ojos vio a un hombre sentado encima de ella tratando de ahorcarla. La presión sobre su cuello no la dejaba respirar así que supo que sólo tenía unos segundos para reaccionar…

Se fue de vacaciones a México, le robaron hasta el pasaporte y la desfiguraron

“Esta gente va a matarme”, pensó Marianne Clift la mañana del 18 de febrero, cuando un abrupto golpe la despertó. Estaba durmiendo y al abrir los ojos vio a un hombre sentado encima de ella tratando de ahorcarla. La presión sobre su cuello no la dejaba respirar así que supo que sólo tenía unos segundos para reaccionar y tratar de salvar su vida.

Para el ladrón era una presa fácil: una turista canadiense de 68 años, que no estaba al tanto de la escalada de violencia que sufre la región y descansaba sola en su casa vacacional de Bucerias, una comunidad de 17.000 residentes en el estado de Nayarit (México). Su marido había regresado a su país unos días antes para resolver unos asuntos, así que ella estaba indefensa. Nada podía salir mal. 

Marianne Clift fue brutalmente asaltada en México

En su profundo sueño, Marianne nunca percibió que un hombre se había infiltrado en su casa y al abrir los ojos se encontró con que estaba a punto de morir. “Pensé que estaba teniendo una pesadilla”, recordó Clift y aseguró que comenzó “a patear como loca”.

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Cuando el hombre aflojó brevemente el agarre en su garganta, Clift gritó pidiendo ayuda. El ladrón la “silenció” con un duro puñetazo en la cara. Al recuperar la conciencia sentía todo el cuerpo dolorido y la casa ya estaba vacía. Como pudo se puso de pie y tambaleando llegó hasta el baño, donde vio su rostro ensangrentado y magullado en el espejo. “Me di cuenta de que tenía que obtener ayuda”, relató a The Observer.

Marianne Clift fue brutalmente asaltada en México

Fue a buscar su teléfono pero ya no estaba. Lo único que había en la casa eran cajones y papeles tirados por el suelo. Se habían llevado el dinero, las llaves de la casa, las joyas, aparatos electrónicos y un bolso con sus tarjetas bancarias, pasaporte y e identificaciones.

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Sin las llaves para abrir la reja exterior, Clift se dirigió hacia la puerta de otro inquilino que se alojaba en el complejo residencial. Recién allí pudo ir a la casa de su prima, que vive en la zona y llamar a la policía. La pesadilla había terminado.

Marianne Clift fue brutalmente asaltada en México

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Clift recibió seis puntos en el hospital para cerrar la herida de cuchillo que sufrió en su mejilla. También estaba golpeada en el pecho y el brazo, y tenía una segunda herida de cuchillo en el codo.

Los investigadores de la policía le dijeron que el atacante había trepado a la reja y con un destornillador logró entrar por la puerta cerrada.

Cuando vieron la cantidad de sangre en la casa, cambiaron la caratula a un intento de asesinato y robo”, dijo Clift. “Mis ojos se llenaron de lágrimas y empecé a llorar”.

Con miedo y angustia, Marianne pasó los siguientes días haciendo trámites para obtener un pasaporte temporal, con la ayuda del consulado de Canadá, y cumpliendo con los informes de la policía. Sólo quería volar a casa y reencontrarse con su familia.

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Pasaron casi dos semanas desde aquella mañana trágica. Marianne ya está de vuelta en casa, los puntos ya son cosa del pasado y su ojo negro ha desaparecido. Sin embargo su cuello todavía sigue marcado por los hematomas y su mandíbula tampoco se ha recuperado completamente del golpe que la dejó fuera de combate.

Esta semana, sentada con familiares en su hogar en Canadá, se reía a veces y también lloraba, mientras volvía a contar la historia del ataque a los distintos medios que la entrevistaron.

“Somos una familia resistente y resistente”, dijo. “No tengo más que gratitud por estar viva”.

SP