¿Hay margen para aplicar medidas de reactivación?

La crisis iniciada en abril del año pasado provocó un sismo que disparó un ciclo recesivo que sigue hasta la actualidad y al que nadie se anima a ponerle una fecha precisa de vencimiento.Tras el segundo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en septiembre de 2018, el Gobierno inició una política basada en el…

¿Hay margen para aplicar medidas de reactivación?

La crisis iniciada en abril del año pasado provocó un sismo que disparó un ciclo recesivo que sigue hasta la actualidad y al que nadie se anima a ponerle una fecha precisa de vencimiento.

Tras el segundo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en septiembre de 2018, el Gobierno inició una política basada en el achique del gasto público para cerrar este año el déficit fiscal primario, dejar de financiar al Tesoro con emisión de dinero y elevar la tasa de interés para captar pesos y evitar que se vayan al dólar o alimenten la inflación.

Con esa receta, en 2018 la actividad económica cayó 2,6 por ciento según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), y el último relevamiento de expectativas de mercado (REM) del Banco Central proyecta para este año otra baja de 1,2 por ciento.

Por su parte, el índice de inversión bruta interna mensual (Ibim), de Orlando Ferreres & Asociados, comenzó el año con una retracción interanual en enero de 16,9 por ciento, lo que dificulta suponer que la actividad vuelva a crecer en el corto plazo.

Por eso, la Unión Industrial Argentina (UIA) tomó la posta del reclamo que hacen los empresarios de todos los rubros y tamaños, quienes demandan medidas que incentiven la reactivación.

El propio presidente Mauricio Macri anunció, en las últimas dos semanas, acciones puntuales en esa dirección.

Pero la inflación de enero fue alta (2,9 por ciento mensual) y la nueva suba del dólar en febrero obligó al Banco Central a frenar la baja de la tasa de interés (había llegado a 43,9 por ciento) para llevarla por encima del 50 por ciento.

El jueves pasado, el presidente de esa entidad, Guido Sandleris, salió a advertir que la inflación de febrero y de los meses siguientes seguirá siendo elevada y que no se moverá del camino elegido.

En una economía que aún no logra estabilizarse, ¿es posible pensar en medidas reactivantes? ¿Hay otra chance para estabilizar que no sea frenar el consumo y elevar la tasa de interés?

Manos atadas

Para Marcelo Capello, presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea, la crisis fue fruto de problemas heredados no resueltos y de errores “propios” del Gobierno, y considera que el esquema elegido para estabilizar “ata de manos para aplicar políticas reactivantes”, por lo que “la estabilización acompaña la recesión”.

Cree que la reactivación “llevará tiempo” y que llegará con las exportaciones del agro, las mayores compras de Brasil, el turismo y la recomposición de los salarios, pero advierte que hay que evitar subas bruscas del dólar.

“Es un año electoral, las reacciones de los grandes inversores se trasladan a los minoristas y es más difícil frenar cualquier corrida”, explica.

En este marco, califica como “difícil que la tasa de interés se ubique por debajo del 45 por ciento en el resto del año” y dice que “seguro estará arriba de la inflación, mucho más alta que lo que haría falta en un contexto normal”.

Por su parte, Ramiro Castiñeira, director de Econométrica, proyecta que, mientras el salario real no se recupere, la actividad no volverá a crecer. Opina que para reactivar la economía hace falta encarar reformas que “Argentina está dilatando desde hace décadas” y rechaza la aplicación de ciertos incentivos. “El Estado genera los problemas desbordando el gasto público. Si no hubiera tenido déficit, hoy no tendría que absorber tanta plata”, explica.

En un sentido similar, Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres & Asociados, sostiene que, en este contexto, sería un error emitir dinero para recomponer la demanda y estimular la economía porque aumentaría la inflación.

“El Gobierno no puede hacer más que estabilizar la economía y, recién en el largo plazo, recuperar el crecimiento perdido hace varios años. La única alternativa es encarar reformas como bajar el costo argentino, reducir la presión tributaria o facilitar la creación de nuevas empresas”, resalta.

Sin embargo, advierte que en el segundo semestre se producirá “alguna reactivación” de la economía. “El rebote empezará por el agro y lo más probable es que continúe a medida que se recomponga el salario real y se ajusten las jubilaciones”, indica.

En cambio, para el economista cordobés Diego Dequino, el Gobierno nacional “no tiene un programa de estabilización”, sino que apela “a controlar un par de variables”, como estabilizar la cantidad de dinero o eliminar el déficit fiscal.

En esa línea, asegura que parte del problema es que el FMI descree de los programas de estabilización y crecimiento y apunta a liberar el mercado cambiario y a corregir las distorsiones de los precios relativos (lo que implica eliminar subsidios y ajustar tarifas).

“El FMI plantea que, con la liberación de los mercados, el crecimiento es una consecuencia y por eso se convierte en una promesa para el segundo, tercer o cuarto trimestre”, reflexiona Dequino.

Desconfianza

Faltan certezas

La dolarización refleja la desconfianza, dice Dequino.

Verdes. “Después de Rusia, Argentina es el país fuera de Estados Unidos con mayor cantidad de dólares en billetes. Esto muestra la falta de confianza, y para recuperarla hay que darles a los agentes económicos certezas que hoy no existen”, opina Dequino. 

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 5/03/2019 en nuestra edición impresa.

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