Keith Richards: “A mis nietos no les importa quién soy, para ellos soy su abuelo”

“¿Eduardo…? Olé, olé olé olé…” La voz aguardentosa que pregunta y canta al mejor estilo argento a través del teléfono suena inconfundible. Pero como si hiciera falta, el hombre que soñó el riff de Satisfaction e inventó el de Jumpin’ Jack Flash, el que esnifó las cenizas de su padre, el que convirtió su cuerpo en un laboratorio y sobrevivió para…

Keith Richards: “A mis nietos no les importa quién soy, para ellos soy su abuelo”

“¿Eduardo…? Olé, olé olé olé…” La voz aguardentosa que pregunta y canta al mejor estilo argento a través del teléfono suena inconfundible. Pero como si hiciera falta, el hombre que soñó el riff de Satisfaction e inventó el de Jumpin’ Jack Flash, el que esnifó las cenizas de su padre, el que convirtió su cuerpo en un laboratorio y sobrevivió para contarlo, el que después de 56 años en la ruta sigue rockeando con el mismo entusiasmo que el primer día cada vez que sale a escena con The Rolling Stones, se presenta: “¡Ey, soy Keith!”.

El músico llama desde la “helada Connecticut”, donde ajusta los detalles del lanzamiento de la reedición 30 Aniversario de su primer álbum solista, Talk Is Cheap, programada para el 29 de marzo, y mientras espera el comienzo del tramo norteamericano de la gira No Filter de los Stones -larga el 20 de abril en Miami-, en un ámbito en el que combina y equilibra a su gusto familia y trabajo.

“Hago una mezcla de ambas cosas. Juego con mis nietos, hago una vida familiar… Pero cuando siento que mi familia me colma los nervios, me meto en la sala y escribo música o toco”, cuenta, y lanza la primera de las muchas carcajadas que disparará a lo largo de media hora de una charla en la que Keith Richards exhibe una humanidad que lo aleja por completo de las veleidades de un rockstar.

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-¿Tocar la guitarra forma parte de tu rutina cotidiana?

-No, no practico demasiado. Supongo que debería hacerlo, pero no. Hay momentos, algunos períodos, en los cuales la agarro y toco durante unos buenos ratos. Y después, la abandono. Algunas veces resulta más ‘refrescante’ cuando la dejás por un tiempo.

-¿Qué tocás en esa intimidad?

-No sé, de todo. Toco algunas canciones countries, alguna pieza de Andrés Segovia -sé algo de eso- (Risas). Sólo toco, y cuando después de un rato encuentro alguna idea de canción, comienzo a desarrollarla. El resto es seguir esa idea.

A la fuerza. Así cuenta que fue llevado Richards al estudio para empezar a grabar su primer álbum solista. La cosa funcionó, y luego vinieron varios más. Foto: Alastar Thain

Amigos de la infancia en su Dartford natal, Richards selló en 1961 una sociedad musical con Mick Jagger que se mantiene hasta los días que corren al frente de The Rolling Stones. Sin embargo, fue precisamente un cortocircuito en esa relación lo que en 1988 llevó al guitarrista a convertirse en un artista solista, mientras el cantante prefería salir a mostrar sus propios discos grabados en solitario en vez de defender el pobre Dirty Work, que la banda más grande del mundo había grabado en 1986. Ese fue el origen de Talk Is Cheap, que Richards ahora recuerda evitando poner el foco en su hermano de la vida.

“Para mí, hacer algo solo nunca había estado ni en mis sueños. Yo tenía a The Rolling Stones, tenía mi grupo, escribía canciones para que las cantara Mick. Nunca me había llamado la atención la idea de hacer algo por fuera. ‘Una gran banda a lo largo de la vida es suficiente’, era lo que pensaba. (Risas) Pero las circunstacias llevaron a que Steve Jordan y yo coincidiéramos primero para producir una versión de Jumpin’ Jack Flash para Aretha Franklin, y después la película con Chuck Berry (Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll). Para cuando terminamos, sobrevolaba la idea de que teníamos que hacer algo más. La pregunta era con quién”, cuenta Richards. 

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La selección incluyó al guitarrista Waddy Wachtel -“Lo vi unas semanas atrás en Los Ángeles”, dice-, al bajista Charley Drayton, al “casi” Stone Bobby Keys en saxo y al tecladista Ivan Neville, entre otros músicos que juntos son, desde entonces, The X-pensive Winos. Y el resultado de la “juntada” fue un disco con algunos temas realmente memorables, como Big Enough, Take It So Hard y Make No Mistake. “Fue todo perfecto”, dice el músico, que admite que tuvo que ser llevado casi a la fuerza al estudio, pero que a la distancia rescata con especial consideración ese capítulo de su vida: “El disco es parte de mi corazón. Lo amo, porque siempre quise hacer música y canciones que trascendieran los tiempos, y Talk Is Cheap lo logró”.  

-¿Cuál fue el mayor obstáculo que tuviste que sortear a la hora de hacerlo? ¿Sentías la presión de hacer algo a la altura de The Rolling Stones?

-No. Nunca sentí que hubiera una competencia conmigo mismo, teniendo en cuenta todo lo que había escrito con Mick. Lo que en cambio sucedió fue que me encontré con que podía hacer canciones que podía interpretar yo y que no se las daría a él. Hasta entonces había escrito de acuerdo a sus parámetros, y de pronto sentí una sensación de libertad. Era como que podía dejar que la canción volara. Trabajar con los Winos fue algo increíble.

-Varias de esas canciones, sobre todo You Don’t Move Me, y el título del disco inclusive, eran como disparos apuntados contra Mick. ¿Alguna vez te dijo algo al respecto?

-No específicamente al respecto de esas canciones. Creo que el mensaje lo captó (Risas). Pero tengo que admitir que cuando las estaba escribiendo no estaba pensando en alguien en especial. No era sobre Mick, no era sobre nadie en particular… Más tarde, escuchándolas, sí me di cuenta de a quién apuntaba. (Risas)

-La reedición incluye seis temas inéditos (uno de ellos es My Babe, publicado hace un par de semanas, y otro Big Town Playboy, que acaba de ser lanzado en las plataformas digitales). ¿Por qué quedaron fuera en aquel momento?

-No lo sé. Podés apuntarme y dispararme, que no te voy a poder responder porque no sé por qué lo hice. Quizá porque Steve y yo, y también los Winos, creyéramos que debíamos publicar sólo canciones originales y no hacer ningún cover. Esa puede ser la razón. Pero estoy feliz de que ahora salgan a la luz, porque fue una gran sesión, con Johnny Johnson, Mick Taylor, Joey Spampinato… Para mí es raro; no era mi idea hacer esta reedición, sino que lo propuso la compañía. Pero cuando hice este álbum siempre tuve en mente que tendría una segunda vida. Y aquí está.

-¿Hay más material de esas sesiones o del disco siguiente, Main Offender?

-(Duda) Puede ser… (Risas) Siempre me pregunto si hay algo más. Lo cierto es que cuando terminás una grabación, empezás a pensar en lo que viene y te olvidás lo que va quedando detrás, y a veces hay cosas muy buenas. Ahora trato de ser más cuidadoso con eso… 

-Ok, Hagamos de cuenta que sos aquel Keith de 46 años, mirando a este de 75. ¿Qué creés que opinaría, que creés que diría él de vos?

-No lo sé. El hecho es que hay un solo Keith. Tendría que afeitarlo… 

-Ahora que Talk Is Cheap fue traído al presente, ¿pensaste en rearmar una vez más a los Winos para un concierto aniversario o algo así?

-Todo es posible. No hay planes en lo inmediato, pero siempre estoy en contacto con ellos. Nunca creí que Talk Is Cheap saldría nuevamente a la luz y sucedió… Y sé que si se tratara de armar algo con ellos, estarían listos. Quizá más adelante este año, quizás el que viene… 

-A lo largo de tu carrera grabaste con muchos de tus ‘héroes’, como Johnnie Johnson, Buddy Guy, el mismo Berry. ¿Podrías nombrar tres artistas con los que aún te gustaría trabajar?

-Es muy difícil. Si hay tres, hay cien. No puedo responder a eso. Amo trabajar con cualquiera que aparece. Honestamente, si tuviera que decir con quién me gustaría trabajar ahora, elegirá a X-pensive Winos.

-¿Tenés material para ellos? Actualmente estás trabajando con los Stones en un nuevo disco. ¿Cómo se decide para quién es cada canción?

-Se da… En algunos casos es obvio, o surgen en el estudio. Muchas canciones que escribí estaban pensadas para Mick, pero no todas resultaban. La razón por la que Happy la hice yo es porque él no podía cantarla. ‘Ey, yo no puedo hacerla, así que la hacés vos’. Sí tengo que decir que Take It So Hard en realidad fue escrita para los Stones. La tenía hecha antes siquiera de que existiera la idea de los Winos. 

-En un mes, más o menos, los Stones empiezan a girar nuevamente. ¿Alguna vez discutieron la idea de incluir en el repertorio de la banda algo del material solista de ustedes?

-¡Eduardo…! (Risas) No. Los Stones son los Stones… Personalmente, podría cantar Take It So Hard o algo así. Pero, al mismo tiempo, se trata de lo que sería apropiado o no. Tenemos un cantante líder y su nombre es Mick Jagger.

-Volviendo a Talk Is Cheap, cuando escuchás ese material, ¿sentís que te gustaría cambiar algo?

-Esa sensación me acompaña desde el momento en el que empecé a hacer discos. Pero cuando eso sucede pienso que no, que no hay que cambiar nada. Alguna parte de mí puede decir: “Ey, esta parte…” No. Lo que es, es. Hay que dejarlo tal como fue hecho.

-Antes dijiste que hacés música para que trascienda el paso del tiempo. ¿Cuál creés que será tu principal legado, como músico? Yo podría decir que la pasión que pones en tu música es una parte esencial.

-Eduardo… Eduardo… No negaría lo que decís, y seguramente vos lo pondrías en palabras mejor que yo. De mi parte, yo sólo quiero transmitir eso, lo que sea que eso es. Y supongo que es una pasión por la música. Y las cosas grandiosas que surgen de ella. Está en los corazones, en las almas de la gente. Está todo allí; y la música puede ayudar tanto…

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Con sus 75 años a cuestas, casado desde 1983 con Patti Hansen, padre de un hijo y tres hijas, Keith Richards es probablemente la muestra más genuina de que se puede seguir siendo rockero (y blusero) mientras se ejerce como abuelo de cinco nietos y se mantiene en pie la esencia de lo doméstico aún después de incontables experiencias tóxicas, maratones de noches sin dormir -su récord alcanza las nueve- y unos cuantos desarreglos más.

-Hace unos años, retrataste la gran relación que tuviste con tu abuelo en el libro Gus & Me. ¿Ahora que estás en ese rol, qué es lo que más disfrutás de tus nietos?

-Ante todo, aprendí que hay una gran diferencia entre ser padre y ser abuelo… Haberme convertido en abuelo me dio un sentimiento de continuidad y de familia. Después de todo, yo he pasado la mayor parte de mi vida en la ruta, y cuando estoy con ellos… A mis nietos no les importa un carajo que yo sea Keith Richards. Puedo ser anónimo: para ellos soy su abuelo. Con ellos puedo ser una persona normal. En ese momento no estoy buscando ninguna otra cosa que estar ahí, y eso me revitaliza.

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-En los últimos tiempos, una de las noticias acerca de vos que repercutió con más fuerza es tu decisión de dejar de tomar y de fumar…

-¡No seas tan exagerado! (Risas) Sí es cierto que dejé el alcohol más duro, pero aún tengo mi vino, me tomo ocasionalmente una cerveza. Y lo mismo pasa con el cigarrillo. Estoy tratando…

-La pregunta era si ese cambio en tu entorno familiar influyó en tu decisión.

-No lo pensé en esos términos. Lo que ocurre es como cuando dejé la heroína. Para mí fue como decir: “Ya es suficiente. Fue muy bueno y tal vez duró un poco mucho, pero ya está. El experimento terminó”.

¿Vuelven The Rolling Stones a la Argentina?

La charla sobrevuela aquel lejano 7 de noviembre de 1992 cuando, al pisar el escenario del estadio de Vélez junto a los X-pensive Winos Keith Richards se convertía en el primer Rolling Stone que hacía pie en nuestro país, y el músico vuelve a cantar el “olé, olé olé olé” que él y sus compañeros de ruta llevan grabado en sus oídos como testimonio de su paso por estas tierras. 

Hace unos meses, Keith Richards recordó su primer paso por la Argentina con la publicación en Twitter de una foto que lo retrata con sus compañeros de los X-pensive Winos en Buenos Aires. (Twitter)

Y habla sin que hagan falta preguntas: “No hay otro país en el mundo en el que te despiertes con esa música sonando de fondo. La Argentina siempre ha sido un país muy cálido para nosotros. De lo único que me arrepiento es de no haber ido antes”.

-¿Fue realmente aquel primer concierto una llave para convencer a la banda de que vinieran?

-Totalmente. Después de que dejamos Buenos Aires, cuando tuve mi siguiente contacto con los Stones lo primero que les dije fue: “Tenemos que tocar en la Argentina, man. Es un lugar en el que nunca estuvimos, y va a ser increíble”. 

-¿Resulta muy alocado pensar que te volvamos a ver pronto por aquí, con los Winos o con los Rolling Stones?

-Todo es posible. No hay razones por las cuales The Rolling Stones no puedan estar tocando nuevamente en América del Sur el año que viene. 

¿La historia se repite? Richards dice que no ve motivos para que los Stones no vuelvan a tocar en Suramérica en el futuro. (Foto: Martín Bonetto)

Cómo es la Reedición 30 Aniversario de “Talk Is Cheap”

La reedición del álbum de 1988 incluye 6 bonus tracks, cuatro de los cuales cuentan con la participación del pianista Johnnie Johnson, incluidos Big Town Playboy, de Eddie Taylor; Blues Jam; Slim; y el cover de Jimmy Reed My Babe. El conjunto de cajas Super Deluxe y Deluxe incluye especiales y exclusivas carcasas y folios, extensas notas de Anthony De Curtis que cuentan la historia de la producción, el lanzamiento y el impacto cultural del álbum, fotos y recuerdos especiales.

Talk Is Cheap se lanzará en forma de CD, vinilo, Deluxe y Super Deluxe Set.

Single CD y Vinilo: Big EnoughTake It So Hard, Struggle, I Could Have Stood You Up, Make No Mistake, You Don’t Move Me, How I Wish, Rockawhile, Whip It Up, Locked Away, It Means A Lot.

El 29 de marzo sale a la venta la reedición 30 Aniversario del álbum “Talk Is Cheap”, con seis bonus, y varios agregados de lujo según el formato.

Deluxe y Super Deluxe Set (caja) incluye seis extra bonus tracks: Blues Jam, My Babe, Slim, Big Town Playboy, Mark On Me, Brute Force.

Deluxe Set también incluye: 180g LP álbum y 180g LP material extra, el single de 7″Take It So Hard / I Could Have Stood You Up y el single de 7″ Make No Mistake / It Means A Lot; un CD álbum y CD con material extra; Libro de tapa dura de 80 páginas con el ensayo de Anthony De Curtis, una nueva entrevista con Keith Richards y extensas fotos, más objetos de recuerdo, invitaciones de reproducción originales de Talk Is Cheap, una captura de la guitarra del tour y carteles. Todo guardado en un paquete de folio envuelto en material de la marca de fundas de guitarra Fender.

El Super Deluxe Set, diseñada con una carcasa hecha a mano en la tienda personalizada de Fender, sólo tendrá 1150 ejemplares.

Super Deluxe Set – Limitada y numerada, todo el contenido coincide con el conjunto Deluxe Box. Viene con una carcasa exclusiva única en su clase que replica la guitarra de Fender favorita de Keith “Micawber”, hecha a mano en madera de fresno en la tienda personalizada de Fender, en California.

La realización de cada una de las 1150 cajas de este tipo llevó dos semanas, después de haber tardado cuatro meses durante los cuales se fabricaron 20 prototipos hasta dar con el diseño final. Desde el 14 de marzo, y durante ocho semanas, los cinco últimos ejemplares numerados serán exhibidos en hoteles de Londres, Berlín, Barcelona, París y Los Angeles, antes de que lleguen a las manos de sus dueños definitivos.  

WD

La tapa de “Talk Is Cheap”; la misma estampa de hoy, 30 años atrás

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