La marcha, casi sin varones

Se llama Marcelo y está parado al lado de una cartulina verde a la que, a fuerza de fibrón negro, alguien le escribió “Día de la Mujer”. Vende rosas rojas: una cuesta 80 pesos; media docena, 400. Son las seis de la tarde y la recaudación del día no alcanza los 2.000 pesos. “Los pibes ya…

La marcha, casi sin varones

Se llama Marcelo y está parado al lado de una cartulina verde a la que, a fuerza de fibrón negro, alguien le escribió “Día de la Mujer”. Vende rosas rojas: una cuesta 80 pesos; media docena, 400. Son las seis de la tarde y la recaudación del día no alcanza los 2.000 pesos. “Los pibes ya no me compran. Estoy hace más de treinta años acá, y este año la venta fue malísima: a las pibas ya no les gusta” cuenta.

Por los costados, le pasa la movilización de decenas de miles de personas que van desde la Plaza de los Dos Congresos hasta la Plaza de Mayo por el Día Internacional de la Mujer: hay, sobre todo, mujeres, chicas adolescentes, nenas, trans y travestis de todas las edades. Hay, en los márgenes de la Avenida de Mayo, unos pocos varones.

Este viernes de movilización feminista en pleno centro porteño, los hombres son minoría: su presencia dentro de la manifestación fue menor que en convocatorias anteriores. La mayoría de los que van y vienen por la avenida, como Marcelo, están aquí por trabajo: venden empanadas, pañuelos verdes y naranjas, remeras con consignas políticas o garrapiñadas, o levantan un drone sobre la multitud.

En la marcha de este viernes casi no hubo varones. Foto: Lucía Merle

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Fernando tiene 35 años y está sentado sobre el cordón de la vereda: su bebé de siete meses duerme a upa. “Vine porque creo que esta es una lucha que hay que acompañar: soy hijo de una mujer, hermano de una mujer y compañero de una mujer. Me parece importante que las mujeres sientan que están encabezando una lucha en la que son protagonistas pero que nos va a cambiar la realidad a todos, porque todos crecimos en un entorno machista”, describe. “En el día a día creo que lo que puedo hacer es darle a mi hijo el ejemplo de un tratamiento igualitario entre su mamá y yo”, suma.

“La pelea global es contra el patriarcado, porque eso creo que los hombres tenemos que acompañarla. Las mujeres están dando un ejemplo de lucha enorme, muy por encima de lo que muestra el sindicalismo. Estoy acá porque creo que hay que cuestionar los privilegios que nos da la sociedad patriarcal y machista, y que eso no se hace solamente en una manifestación, sino peleando por igualdad salarial y por un reparto equitativo de las tareas de cuidado”, dice Federico, de Parque Chacabuco.

Cuando la ecografía mostró que tendría una hija, Alexis tuvo miedo. “Pensé en todos los peligros que podía correr sólo por ser nena, y recién ahí me empecé a dar cuenta de que es muy desigual”, cuenta a Clarín mientras camina la marcha con Delfina, de tres años y medio, subida a sus hombros, y al lado de Paula, su compañera. “Después vi la diferencia que se hace en los juguetes para nenas y para nenes. Hay que esforzarse todos los días para ver esas cosas, para ir desarmándolas”, explica.

Rodolfo tiene 76 años y, en 1983, cuando la democracia estaba a punto de volver, juntó firmas en Avenida de Mayo y Florida para que el aborto fuera legal. “Siempre encabezados por mujeres, éramos muy pocos y nos agredían mucho. Y ahora este movimiento es enorme, de los más grandes que he visto, y todo eso se lo debemos a las mujeres, que lo multiplican constantemente”, describe.

“Varón: hoy me secuestran, mañana te vas de putas”, interpela una pancarta. Los carteles que aluden a varones se multiplican a lo largo de la marcha: allí es, tal vez, donde más presencia tienen este viernes. “Mírenme, mírenme, soy aliado feminista, mírenme”, dice otra cartulina, justo debajo de una imagen de Bart Simpson golpeando una cacerola: es chiquito, su hermana Lisa acaba de nacer, su condición de hijo único quedó arruinada para siempre. En la era del meme, ese instante en la vida de Bart se usa para significar a quienes aspiran a protagonizar un momento que no les corresponde.