Eugenia “China” Suárez y Gonzalo Heredia: historia de un amor de los años treinta

Estamos en 1938. Década infame. Lo gritan las paredes, los aparatos de radio, la fonola, las cupecitas Chevrolet, la moda Garbo recreada quirúrgicamente en Don Torcuato.Inmigración, barcos, desembarcos en el semillero del mundo, corazones partidos entre dos orillas. Este mini-país montado por Pol-ka nos trae reminiscencias de Vientos de agua, pero acá la inmigración es…

Eugenia “China” Suárez y Gonzalo Heredia: historia de un amor de los años treinta

Estamos en 1938. Década infame. Lo gritan las paredes, los aparatos de radio, la fonola, las cupecitas Chevrolet, la moda Garbo recreada quirúrgicamente en Don Torcuato.

Inmigración, barcos, desembarcos en el semillero del mundo, corazones partidos entre dos orillas. Este mini-país montado por Pol-ka nos trae reminiscencias de Vientos de agua, pero acá la inmigración es apenas la punta del ovillo. Hay una historia de amor y otra de horror inspirada en la realidad: prostitución forzada de mujeres que a principios del siglo pasado estuvo al mando del perverso grupo Zwi Migdal, red de trata de personas que operaba en Buenos Aires. Eugenia “La China” Suárez le presta el cuerpo a Raquel, “La polaca”, que es traída a la Argentina engañada y termina en un burdel porteño, como trofeo de malevos. Aldo Moretti (Gonzalo Heredia) será su vía de escape. Y su enamorado.

En los estudios de Pol-ka en Don Torcuato, la dupla del año. (Foto: Constanza Niscovolos).

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Un “tanque”. Una apuesta fácilmente exportable por su belleza visual, pero arriesgada en tiempos de monstruos del streaming. Cuando la TV tradicional está amenazada por una baja en el encendido, Pol-ka se despacha con una jugada costosísima, que incluye actores españoles y la recreación de una época. El riesgo país asfixia, pero aquí con el riesgo se coquetea.

Argentina, tierra de amor y venganza. Desde mañana, por El Trece, a las 22. Enfrente, como telenovela competidora, Telefe eligió una lata, un culebrón turco con la dupla de Las mil y una noches, “Onur y Sherezade”, Halit Ergenç y Bergüzar Korel. Hay confianza: la fe del Fatto in casa, del Made in Argentina.

Mil novecientos treinta y ocho, según los manuales de historia: presidencia de Jaime Gerardo Roberto Marcelino María Ortiz. El año del suicidio de dos poetas que conmocionan al país, Leopoldo Lugones, que ingiere cianuro, y Alfonsina Storni, que se interna en el agua hasta volverse una ola más, en Mar del Plata. Guerra civil española y en Budapest el inventor húngaro Ladislao Biró -más tarde nacionalizado argentino- patenta el bolígrafo.

Se necesitan varios bolígrafos y muchos ojos para diseccionar y contar cada objeto que integra la escenografía de esta producción. Conventillo, cabaret, mansiones, callecitas, negocios. Cápsula del tiempo. El nivel de detalle del equipo de Pol-ka incluye cáscara de maní en los ceniceros, puntilla en los ruedos, la Singer, los inodoros de antaño, las fotos sepia.

Una escena violenta de “Argentina, tierra de amor y venganza”, Suárez y Mirás.

“La China” y Heredia nunca compartieron trabajo. No tienen amigos en común, ni recuerdan haberse cruzado en eventos. Lo más cerca que estuvieron: Eugenia audicionó para la telenovela Lobo, en 2012, que finalmente fue levantada. En el casting no quedó: la heroína entonces fue Vanesa González. Hasta que a Adrián Suar se le cruzó la posibilidad de dupla y a cada uno le habló del otro.

“Nos dijo que los dos somos cero problemáticos, no nos gusta molestar a los demás. Y yo soy como un pibito”, se ríe la rubia, tono ya más platinado para componer a su pálida europea. Para Heredia -36 años, revelación del género culebrón en 2007 en Mujeres de nadie- es la primera vez en una ficción de otra época. Suárez (27 años, 16 de carrera de carrera televisiva) tuvo su experiencia colombiana con el pasado. Participó en Sitiados, historia colombiana de Fox ambientada en el 1600.

-¿Ante la invasión de ficción turca, debería existir una legislación para protección de la industria nacional? ¿Sería justo limitar los productos extranjeros al menos en horarios centrales?

-Suárez: No estamos compitiendo contra una tira de Undeground y en ese sentido me parece una porquería. Pero no soy yo la que lo tiene que decir, ni tiene que hacer algo.

-Heredia: Estaría bien una reglamentación. Pero me parece que está bueno que compitamos con una lata, porque si le ganamos, los que se encargan de medir se darían cuenta de que la ficción nacional todavía rinde. Fantaseo con que se produzca más ficción nacional y se ponga un límite a la otra.

-Suárez: Lo bueno de todo esto es que que el televidente subió mucho la exigencia, tuvimos la obligación de subir el nivel. La gente consume muchas series, ve cómo se hacen las cosas en el mundo y te obliga a dar lo mejor en todas las áreas.

(Foto: Constanza Niscovolos).

-¿Sienten la presión de ser la dupla a cargo de “sostener” la ficción nacional por la que se han invertido millones?

-Heredia: Yo no me voy a meter en eso, soy consciente del rating, pero hay un paso previo que es dar lo mejor. Lo que me da un buen pálpito es que nunca me pasó que los técnicos estén tan entusiasmados con el producto, con la historia que se cuenta. La primera vez que hice televisión fue en 2006 y este nivel de interés en lo que se cuenta nunca lo vi.

Suárez: La responsabilidad nuestra es entregar lo mejor. Después, ya no podemos hacer más. Me entusiasma que sea un programa que va a captar muchos públicos, de edades muy distintas. Chicas de 12 me dicen en la calle que lo quieren ver, las amigas de mi mamá también. Un público heterogéneo y libros espectaculares.

“La China” jugando en el rodaje de la telenovela. (Foto: Constanza Niscovolos).

-China, tu pareja en la vida real, Benjamín Vicuña, integra el elenco, pero no hace dupla con vos. ¿Estás preparada para escuchar que se habla de celos, de incomodidad en las escenas románticas?

-Suárez: Este programa es tan bueno que reducirlo a eso es una falta de respeto a todos lo que lo están haciendo. El morbo de la gente en general está. Pero es tan buena la historia que eso queda en un quinto plano, no existe, no lo pensamos ni lo hablamos.

“China” tomó clases de polaco con Krishna, una profesora nativa que desde hace 40 años vive en el país. Como en la ficción, también es “nieta de los barcos”: su abuela materna, de apellido Mitsumori, le legó ciertos rasgos orientales. “Estoy muy conectada con esa cultura porque mi hermano ganó una beca, viaja dos o tres veces por año. Fui a una comida con el Embajador de Japón, que se enojó por el apodo China”, se ríe.

(Foto: Constanza Niscovolos).

Ya hay “shippeo” con esta parejita. “Shippear” es en la jerga del fan de una ficción, unir los nombres de los personajes y arengar que la relación trascienda la pantalla. Las redes sociales se colmarán de “Ra-Al” o “Al-Ra”, la combinación de Raquel y Aldo, así como fue alguna vez fue “Marcoria” (por Marcos y Victoria, Sebastián Estevanez y Carina Zampini).

Este dúo comparte escenas, pero no recreos: a la hora del break, ella se junta con el elenco o curiosea Instagram. Gonzalo, en cambio, “se encierra en el camarín a leer”, cuenta “La China”. En breve él dejará la obra Perfectos desconocidos (dirigido por Guillermo Francella) para disfrutar más tiempo con Brenda Gandini y los hijos de ambos, Eloy y Alfonsina. Autor de Construcción de la mentira, prepara lentamente una segunda novela, y acaba de terminar Prohibido morir aquí, de Elizabeth Taylor, “el que podría ser el libro del año”, dice, especializado en la crítica de libros (Notas al pie, Radio con vos).

(Foto: Constanza Niscovolos).

-En una era en la que se puede visibilizar una denuncia de acoso. ¿Cambia el modo de relacionarse con el compañero a la hora de las escenas románticas? ¿Se pacta antes, no es necesario?

-Gonzalo: Creo que pactar en este momento devela mucho de tu machismo y tu lugar de mierda. Este es un viejo movimiento: el respeto por el otro, hombre o mujer da igual. Yo sigo comportándome como siempre, con los valores que me inculcaron. Te das cuenta cuando el otro está incómodo y hacés algo para que se sienta mejor. Yo no me planteo pactar nada.

-Suárez: Yo no creo en pactar, hay un director que pauta las cosas. Creo que he tenido mucha suerte. Lo hablamos el otro día con Lali (Espósito), Cande (Vetrano). Empezamos juntas a los 10. Vivimos giras , tuvimos hombres más grandes al lado. Siempre fui conocida en mi vida por mi carácter de mierda. Creo que los tipos buscan a las víctimas. Tuve la suerte de tener esta personalidad Hay mujeres que no la tienen o son más vulnerables o vienen del interior con necesidad de trabajar. Y se da mucho eso del abuso de poder. 

En la producción de fotos de Clarín. (Fotos: Constanza Niscovolos).

-¿Que les pasó el día que el colectivo salió a hacer pública la denuncia de Thelma Fardin?

-Heredia: Siempre está bueno unirse, en un colectivo de actrices o lo que sea para aunar fuerzas en contra de lo que uno no quiere más. Respecto a todo lo que se genera alrededor, hay que tener mucho cuidado. Ahora se confunde el decir con el decir cualquier cosa. Me parece que está bueno que se manifieste lo que no se quiere más, pero a veces eso en la industria puede quedar en un lugar muy superficial, en un show. Eso es un peligro, porque es un tema tan profundo y delicado y nuevo entre comillas. Al no estar las reglas estipuladas, las tenemos que escribir entre todos. Ese es el trabajo que tenemos los de nuestra generación de entre 30 y 40 años. No tuvimos una guerra civil ni una dictadura El gran reto nuestro es ese: la comunicación.

-Suárez: Nosotros naturalizamos cosas que no están bien y este momento me deja tranquila por mis hijas. Está bueno dejar de naturalizar. Quizás está un poco pasada la vara, pero es lo que tiene que pasar para que la gente reaccione y todo se acomode.

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