“Mi hermana era pura sonrisa”: la historia de una obsesión que terminó en un femicidio

“Mi hermana era divina. No importa qué pasara, ella siempre respondía con simpatía. Tenía una sonrisa que enamoraba”. Quien habla es María, hermana de Carmen Alejandra Luján, una de las últimas mujeres asesinadas en lo que va de 2019.Carmen tenía 30 años, era empleada ferroviaria y vivía en Caseros. Había armado las valijas para ir…

“Mi hermana era pura sonrisa”: la historia de una obsesión que terminó en un femicidio

Mi hermana era divina. No importa qué pasara, ella siempre respondía con simpatía. Tenía una sonrisa que enamoraba”. Quien habla es María, hermana de Carmen Alejandra Luján, una de las últimas mujeres asesinadas en lo que va de 2019.

Carmen tenía 30 años, era empleada ferroviaria y vivía en Caseros. Había armado las valijas para ir de vacaciones a Cuba, junto a su mamá y su hermana Karen, cuando Sergio Elvio Fernández (35) la asesinó de dos balazos en la cabeza. Ocurrió el domingo pasado. 

Fernández se presentó personalmente ante la Policía de la Ciudad. Primero dijo que Carmen era su “novia” y se había “suicidado” frente a él. El relato duró poco y confesó. En su poder hallaron un revólver calibre 32 sin numeración, que había efectuado dos disparos.

Cármen Alejandra Luján, junto al femicida Sergio Elvio Fernández.

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El hombre era amigo de la víctima hace siete años. “Una amistad asesina que él no pudo soportar”​, define su hermana. 

“Teco” (como solían llamarlo) se había ganado la confianza de la familia Luján ​y llegaron a considerarlo “uno más”. El sábado 2 de marzo, había asistido a un asado en el departamento de Carmen y fue parte de un grupo que la acompañó al corso. Sus seres queridos la vieron divertirse y reír por última vez. A la madrugada siguiente, Fernández entró a su departamento sin que ella lo supiera. 

“Desde el primer momento, supimos que era culpable. En el último tiempo venía pesado, siempre viendo que hacía mi hermana. Se acercaba todo el tiempo, como ‘amigo’. Ahora nos damos cuenta que en realidad la estaba vigilando, controlando con quién hablaba”, contó María a Clarín

Fernández estaba obsesionado con Carmen. Ella le remarcó que no tenía ningún interés amoroso, pero él no aceptaba que “no es no”. Una vez, llegó a tatuarse las iniciales y fecha de cumpleaños de la joven y rechazaba la idea de que se fuera a otro país. Sus amigas lo apodaron “Joe”, por el protagonista acosador de la serie estadounidense You. Pero nadie imaginaba que la realidad, como la ficción, acabaría en un femicidio. “Se hacía pasar por ‘buenudo’ o por gil, pero era un asesino”, agrega María.

“Le pedimos a la gente que se sume a nuestra lucha. A los familiares de víctimas de violencia, les decimos que sabemos en carne propia lo que es su dolor y que los acompañamos”. María Luján conoce el duelo y también la lucha. Hace poco más de un año, su hermano Cristian era arrollado por un colectivo que llevaba las luces apagadas. Ahora, cree que con Carmen están “reunidos en el cielo”. Desde la tierra, va pelear para que sus muertes no queden impunes.

“Queremos que Fernández pague por lo que hizo y no vuelva a destruir otra familia. Probablemente intente hacer adentro de la cárcel lo que hacía afuera y finja una ‘buena conducta’ para reducir la pena. No se lo pueden permitir”, concluye.

El 8 de marzo, en el marco de las movilizaciones por el Día Internacional de las Mujeres, familiares, estudiantes, allegados, vecinos y trabajadores del ferrocarril marcharon por “Justicia para Carmen”. La convocatoria fue a las 17 h, en la Plaza Almirante Brown de Villa Adelina, y siguió hasta la casa de la familia Luján. Saben que esto recién comienza. La próxima semana habrá otra manifestación en Caseros, donde fue cometido el crimen.

Marcha por Justicia para Carmen. 8 marzo de 2019. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi.

Marcha por Justicia para Carmen. 8 marzo de 2019. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi.

Los números del horror

El jueves 7 de marzo, en la víspera del 8M, la Casa del Encuentro presentó un informe de femicidios durante el 2018 en la Cámara de Diputados. Los datos son alarmantes. El año pasado, 273 perdieron la vida por este flagelo y 230 menores quedaron sin madre.

El documento evidenció otras realidades dolorosas, que la familia de Carmen Alejandra Luján conoce bien: la mayoría de las muertes fue en Buenos Aires, con armas de fuego. El 31,5 % ocurrieron dentro de la vivienda.

113 femicidios fueron cometidos por parejas actuales; 60 por exparejas; 26 por vecinos o conocidos; 23, por otros familiares; 22, por hombres sin vínculo aparente; 13, por padres o padrastros; 12, por hijos; y 4, por el Estado.

En 2019 las estadísticas no mejoraron. Según registros policiales y judiciales, al día de hoy, ya fueron asesinadas -por lo menos- 43 mujeres. El relevamiento del observatorio “Ahora que sí nos ven” (que surge de un análisis de medios de todo el país) es aún más preocupante: solo en los meses de enero y febrero habría 54 víctimas.

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