Cómo fue el primer capítulo de “Argentina, tierra de amor y venganza”

Bendita sea la sobreabundancia de ficción mundial si eso empuja a elevar la calidad de las producciones argentinas. Con la economía en contra, un panorama desalentador para la TV tradicional y las versiones apocalípticas sobre la fuga de las pupilas hacia otras plataformas, Pol-ka decidió asumir un riesgo mayor este año. Ante una industria televisiva local…

Cómo fue el primer capítulo de “Argentina, tierra de amor y venganza”

Bendita sea la sobreabundancia de ficción mundial si eso empuja a elevar la calidad de las producciones argentinas. Con la economía en contra, un panorama desalentador para la TV tradicional y las versiones apocalípticas sobre la fuga de las pupilas hacia otras plataformas, Pol-ka decidió asumir un riesgo mayor este año. Ante una industria televisiva local invadida por ficciones hasta de Kazajistán (vía streaming), no queda más remedio que subir el nivel. Y esta noche ganó el televidente.  

El primer capítulo de Argentina, tierra de amor y venganza (El Trece) dejó un sabor dulce. La ilusión de que los ojos vuelvan a entusiasmarse con la pantalla autóctona y con la telenovela pura. Que a la hora de la cena (o después, ya On Demand) las familias puedan nutrirse del “hecho por manos nuestras”. La convicción de que aquí -y con todo en contra- también podemos hacerlo a lo grande. 

La pareja central de “Argentina, tierra de amor y venganza”.

Bombardeos, cuerpos que saltan y se desintegran en el aire, agua, barcos, valijas, pañuelos. Los primeros minutos prometen. Está presente la Guerra (civil española), la muerte, el odio, la revancha, pero intuimos que en segundos ganará la vida y que del horror nacerán historias de esperanza, salvación, amor. El cuento tiene fuerza. Cumple todos los requisitos.

Un repaso veloz por las telenovelas argentinas ambientadas en las primeras décadas del siglo pasado nos arrastra inevitablemente a Padre Coraje, hace ya 14 años, también al mando de Pol-ka. La acción transcurría en 1952, con Facundo Arana y Nancy Dupláa. Más atrás, el antecedente de La extraña dama, estrenada en 1989 por Canal 9, con Luisa Kuliok y Jorge Martínez, producto que importó la RAI y triunfó hasta en Rumania, Rusia, Grecia, Hungría y Polonia. O Cosecharás tu siembra, también con Kuliok (y Laport, 1991) en los años ’30.

Una escena de la Guerra Civil española en “Argentina, tierra de amor y venganza”.

ATAV (así abrevian a la flamante historia), con su belleza fotográfica y su potencia narrativa también podría ser un producto candidato a exportarse con facilidad. Nos trae recuerdos de la serie Vientos de agua, ficción argentino-española dirigida por Juan José Campanalla que El Trece emitió hace 13 años y estaba centrada en la inmigración (desde 1934). Pero aquí la inmigración es una arista más, la que dispara. Estamos ante una red de trata de mujeres europeas traídas engañosamente. Y ante división de clases, machismo, perversión, hipocresía social, amores prohibidos. La construcción de la Nación de fondo, y el foco puesto en una herida que podrá cerrarse cuando al fin se encuentren para siempre el héroe y la heroína.

Vicuña como soldado y villano en la flamante telenovela.

“Así es la guerra. Algunos mueren, otros vuelven. A mí me tocó volver”, dice Torquato (Benjamín Vicuña) en la prolija presentación de personajes, arma en mano y pierna despedazada. De movida entendemos que estamos ante el villano mayor, capaz de traicionar a su compañero de ejército (Albert Baró) para apoderarse de su fortuna, venderlo todo y viajar a la Argentina. Y viajamos de 1936 a 1938 en un suspiro. 

La belleza de las imágenes va creciendo. Una estancia, una casona de ricos, el puerto, los 100 extras, las hormiguitas viajeras, los trajes, el agua, el Buenos Aires esplendoroso, los hogares con radio a galena. Seduce la pulcra recreación, el túnel del tiempo que nos propone nivel de detalle, desde los automóviles de época hasta los vestidos. 

Delfina Chaves, como Lucía.

Aldo Moretti (Gonzalo Heredia) es el pícaro, el porteño y galán que vende pasajes hacia el semillero del mundo por mil pesetas. “En Argentina el trigo crece hasta en las macetas. Hace falta mano de obra”, vende, y con sus artimañas “chamuyeras” duplica el precio del “pasaporte al paraíso”. Nada parece detenerlo en ese negocio con las almas desesperadas por escapar de España. Lo detiene, claro, el flechazo: Raquel (Eugenia “La China” Suárez) lo mira por primera vez y hay no hay fronteras: un idioma común, la magia, los une.

A esa triste polaca que no entiende el español, la casan por poder y la suben a un barco con promesas de marido “bien posicionado”. No sabe aún que el grupo de mujeres con el que viaja será víctima de la esclavitud sexual en un burdel de Buenos Aires. Y que el salvador será Moretti. 

En el barco, los personajes de Heredia, Baró y Suárez.

La segunda historia de amor en potencia es la de Delfina Chaves (Lucía Morel) y Bruno (el español Baró, del elenco de “Merlí”). Él llega desde España con la misión de venganza contra su ex amigo Torquato (Vicuña). La familia de ella está en la ruina económica y un casamiento con el acaudalado Torquato (Vicuña) será “la solución”, según sugiere la madre que se las trae con fuerza interpretativa, Virginia Innocenti. 

Que se incluya elenco español, que la pasión no sea entre la pareja de la vida real (Vicuña-China, sino China-Heredia), que haya “influencers” con más de siete millones de seguidores en Instagram (el italiano Ruggero Pasquarelli), todas estrategias necesarias hoy a la hora de pensar anzuelos.

“Argentina, tierra de amor y venganza”.

Este primer episodio que nos ubica en tiempo y lugar (y que aún no presentó a la diversidad del elenco, como muchos actores jóvenes con gran fuerza, promesa de anzuelo entre un público no acostumbrado a ver canales de aire) es un lujo, una apuesta valorable en un medio donde el recurso más fácil es la lata extranjera. Podrán cambiar las reglas (y los ritos, ya en otras pantallitas), pero por ahora la máquina de vender fantasía sigue viva.

Mirá también

Mirá también

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *