Barrilete afro: ¿a qué planeta se fue a vivir Solange Knowles?

El viernes 13 de abril de 2029, anoten, será una noche/día, esto según dónde se viva, en la que todos estaremos en la calle. En esa fecha, para la que faltan apenas una década y un mes, el asteroide 2004MN, de 300 metros de ancho, cruzará el cielo más cerca que ninguno que se haya…

Barrilete afro: ¿a qué planeta se fue a vivir Solange Knowles?

El viernes 13 de abril de 2029, anoten, será una noche/día, esto según dónde se viva, en la que todos estaremos en la calle. En esa fecha, para la que faltan apenas una década y un mes, el asteroide 2004MN, de 300 metros de ancho, cruzará el cielo más cerca que ninguno que se haya registrado, y se podrá observar a simple vista.

Conocido también como Apofis, que en la mitología egipcia representa la encarnación del caos y la insurrección armada, fue detectado en 2004 y durante unos buenos meses los pronósticos sobre las posibilidades de un impacto catastrófico con la Tierra alcanzaron la cifra más alta que se haya conocido: 2, 7 %.

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“Posibilidad”, del latín possibilĭtas, hace referencia a la potencia, aptitud u ocasión para ser o existir algo, es decir, para que algo suceda. Por suerte para la Humanidad, o quién sabe, toda chance de armaggeddón estelar está preventivamente descartada. Mientras tanto, viene siendo necesario, seguimos prendiendo velas para que el cuerpo celeste traiga de regreso, como alguna vez lo hizo, a un artista tan importante como David Bowie.

El año pasado se cumplieron veinte años de uno de los trucos más curiosos del cantante británico. No se trató de un disco, de una canción, de un video, de una instalación o un nuevo vestuario, sino de una estafa.

En el estudio del artista Jeff Koons, sita en una esquina del Broadway neoyorquino, fue el anfitrión en la presentación del nuevo libro del escritor William Boyd, que contaba la vida de una luminaria del expresionismo abstracto, Nat Tate, una persona que habiendo sufrido una severa depresión destruyó el 99 % de su obra y acabó con su vida saltando del ferry que conduce a Staten Island. El tipo de fábula trágica que suele subirle el precio a cualquier obra.

Entre los asistentes, la fauna hipster del Nueva York de fin de siglo, no voló una mosca mientras Bowie leía fragmentos de Nat Tate: An American Artist 1928-1960, con un resplandor sereno alternando entre sus ojos de gato. Al fin y al cabo, el libro era el ítem #1 de su nuevo proyecto editorial, 21, y si en algo era respetado fuera de su fulgor creativo era en su capacidad para vislumbrar y apoyar nuevos talentos en todo tipo de disciplina.

En suma, por un par de semanas se publicaron artículos, famosos y curadores juraron haber tenido roce con el desgraciado Tate y la broma ya no fue más graciosa cuando se supo la verdad: el tal Ned Tate jamás había existido. Para entonces, Bowie ya estaba pensando en otra cosa, grabando un disco y virando para no aburrirse.

La semana pasada, en un hecho puntual, la industria discográfica, o como se llame ahora la unidad de negocios que se encarga de las obras fonográficas, presentó una obra que podría haber sido firmada por un personaje urdido por un Bowie extraterrenal en plan jocoso. Pero no.

Y eso sería el lanzamiento de When I Get Home de Solange Knowles, la hermana menor de Beyoncé. “No puedo ser una expresión singular de mí mismo, hay demasiadas partes, demasiados espacios”, expresa esta mujer de 32 años queriendo conectar en tiempo-espacio-ambición con aquel vasto manifiesto ultrasensorial de Jimi Hendrix: “Quiero verlo y oírlo todo” (Up in the Skies, 1967).

En lo que Solange llegue a su casa, como promete en el título del disco, paseará del gospel al trap, se nutrirá de un harén de invitados y productores (Playboi Carti, The-Dream, Devonté Hynes, Metro Boomin, Tyler, the Creator) y demorará la posibilidad de una canción que podamos cantar todos para emanciparse del corset y anestesiar melismas, jugar con teclados gravitatorios, programaciones marcianas, lagunas de polvo estelar. Archívese junto a los dos volúmenes de New Amerykah (Erykah Badu) y The Secret Life of Plants (Stevie Wonder). Y por favor, sean corteses y abiertos: esto no es un disco experimental. Es la vida misma.

JB