Crítica de “La decisión”: Por mi culpa, por mi gran culpa

No sólo los filmes de Asghar Farhadi lidian con el tema de la legalidad, la moral, el deber ser y la necesidad de cumplir con cierto mandato social.Pero, más que nada, con la conciencia de cada uno.Eso le pasa al protagonista de La decisión, del también iraní Vahid Jalilvand, un médico forense que cree que…

Crítica de “La decisión”: Por mi culpa, por mi gran culpa

No sólo los filmes de Asghar Farhadi lidian con el tema de la legalidad, la moral, el deber ser y la necesidad de cumplir con cierto mandato social.

Pero, más que nada, con la conciencia de cada uno.

Eso le pasa al protagonista de La decisión, del también iraní Vahid Jalilvand, un médico forense que cree que el deceso de un niño de ocho años ha sido por su culpa.

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En un accidente automovilístico leve, el Dr. Kaveh Nariman (Amir Aghaee) choca a una moto. Es de noche, y al margen de romper el parabrisas y algo más del vehículo, quien podría tener alguna herida o conmoción cerebral es Amir, el chico. Moosa (Navid Mohammadzadeh), padre del niño, que conduce la moto, quiere llamar a la policía. El médico se niega: tiene el seguro vencido, aclara que es médico y se ofrece a llevar a la familia al hospital. Moosa no acepta, pero sí el dinero que le ofrece para reparar la moto que le prestaron. Aunque le dice que llevará al niño a la clínica, no lo hace.

Días después, Nariman escucha el nombre del niño entre los cuerpos recién ingresados a la morgue. Y a partir de allí, el sentimiento de culpabilidad lo atormentará, no importa que su colega Sayeh (Hediyeh Tehrani) haga la autopsia y se descubra que Amir tenía botulismo. El médico le oculta a la doctora de dónde conoce al pequeño y por qué lo conmueve su muerte.

En este filme en el que la responsabilidad es eje y tema central, el padre del niño también se sentirá culpable, ya que fue quien compró un pollo a precio muy barato y eso originó el botulismo y la muerte de su hijo. Entre reproches y reclamos, la película va siguiendo a un personaje y a otro.

Las preguntas que se hace el espectador van desde cierta ambigüedad y por qué el médico, aún sabiendo que la causa de la muerte fue el botulismo, se persigue inculpándose y hasta pudiendo arruinar su vida -si fue por una lesión en el cuello, el pequeño igual hubiera fallecido a los pocos días por el botulismo-. Moosa no la pasa tampoco bien: va al frigorífico a encarar a quien le vendió las carcasas de pollo en mal estado, aún sabiendo que eso no le devolverá a su hijo.

Esto es: cómo la culpa hace perder el control, el raciocinio de los personajes.

Hay agujeros en la trama, como esa relación que tienen Nariman y la médica, que parece ir más allá de compartir el hospital, pero no se sabe a ciencia cierta qué hay entre ellos. Y el mismísimo final, que por supuesto no vamos a adelantar aquí.

La decisión está construida sobre la culpabilidad, en cuanto a la temática, y sobre las actuaciones del cuarteto protagónico.

Sumemos a Leila (Zakieh Behbahani), la madre del pequeño, que tiene una escena fundamental en la que carga sobre su esposo, de lo mejor de este filme premiado en la sección paralela Horizontes del Festival de Venecia, al mejor director y mejor actor (Navid Mohammadzadeh).

 “La decisión”

Muy buena

Drama. Irán, 2017. 103’, SAM 13 R. De: Vahid Jalilvand. Con: Amir Aghaee, Navid Mohammadzadeh. Salas: Cinemark Palermo, Village Recoleta, Showcase Belgrano.

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