Crítica de “Leaving Neverland”, el documental sobre los abusos de Michael Jackson

“Michael Jackson fue uno de las personas más amables y más encantadoras que conocí. Me ayudó muchísimo con mi carrera y mi creatividad”, dice Wade Robson en el documental. “También abusó de mí sexualmente durante siete años”.Parafraseando el tema de Jackson, They Don’t Care About Us, o No se preocupan por nosotros, este devastador documental…

Crítica de “Leaving Neverland”, el documental sobre los abusos de Michael Jackson

“Michael Jackson fue uno de las personas más amables y más encantadoras que conocí. Me ayudó muchísimo con mi carrera y mi creatividad”, dice Wade Robson en el documental. “También abusó de mí sexualmente durante siete años”.

Parafraseando el tema de Jackson, They Don’t Care About Us, o No se preocupan por nosotros, este devastador documental Leaving Neverland tiene muchas artistas para el análisis, y van más allá del creer o descreer de los testimonios del australiano Wade Robson (36) y el californiano James Safechuck (41), que alegan haber sido abusados sexualmente de niños y adolescentes por Michael Jackson.

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Ambos conocieron a la estrella del pop, uno ganando un concurso de imitación de Jackson -el premio era tener un encuentro con él- en Australia, y el otro compartió la famosa publicidad de Pepsi, la de “el sabor de la nueva generación”. Y ambos llegaron a amarlo desde la niñez (James dice que “se casaron cuando yo tenía 10 años”, y muestra un anillo), a compartir sus vidas y a dormir en la misma cama que Jackson, a callarse la boca pese a los abusos en distintas habitaciones de Neverland, la mansión de Jackson, u otros hogares u hoteles alrededor del mundo.

Adoctrinados, o por lavado de cerebro y convencimiento del músico (“si alguien se entera iremos a la cárcel”, les decía), ni Wade, luego coreógrafo de NSYNC y Britney Spears, ni James lo acusaron cuando la policía los entrevistó a partir de otras denuncias de menores que terminaron con arreglos extrajudiciales millonarios.

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Las madres de Wade y James, por separado, permitieron que sus hijos compartieran la cama con Jackson. Ellas dormían en habitaciones conjuntas, o algo alejadas. Y aquí comienzan las preguntas: ¿A quién se le ocurre permitir a su hijo dormir con un extraño?

Pero los niños siempre dijeron que Jackson jugaba con ellos, escuchaban música, veían videogames. Ni una mención sobre cómo les enseñó a masturbarse, los toqueteaba y otras cuestiones que los ahora sí denunciantes explican de manera sumamente gráfica ante la cámara del director Dan Reed.

Hay fotos y videos en los que se los ve de la mano. Felices. Hay imágenes de los distintos sistemas de puertas y campanas que alertaban a Jackson si alguien se acercaba a algunos de los cuartos en Neverland donde ocurrieron los supuestos abusos.

Se muestran los puntos de vistas de las dos familias, madres y hermanos, pero no hay un solo Jackson entrevistado.

¿Por qué ahora, casados y con hijos, hacen las denuncias? ¿Cómo se sienten las madres de los niños maltratados, al no haber hecho nada?

Y otro es el eterno dilema de si se puede -o debe- separar la vida privada o personal de un artista de su obra.

Después de ver y escuchar lo que se muestra y dice en Leaving Neverland, resulta difícil de despegar.

“Leaving Neverland”

Muy buena

Documental. EE.UU., 2019. 240’, SAM 16. De: Dan Reed. Por: HBO, sábado 16 a las 20 hs, la primera parte; domingo 17, a las 20 hs, la segunda. Y por HBO Go.