Desapareció hace 27 meses y acusan a un amigo de matarla para esconder una infidelidad

El viernes 17 de diciembre de 2016 Maira Benítez salió a bailar. Llegó a la puerta del boliche y se sentó a esperar: la noche era calurosa, no tenía plata y sabía que cuando cerrara la boletería podría entrar gratis. Cerca de las 5, cuatro amigos pasaron en un Ford Fiesta gris y la invitaron a seguir…

Desapareció hace 27 meses y acusan a un amigo de matarla para esconder una infidelidad

El viernes 17 de diciembre de 2016 Maira Benítez salió a bailar. Llegó a la puerta del boliche y se sentó a esperar: la noche era calurosa, no tenía plata y sabía que cuando cerrara la boletería podría entrar gratis. Cerca de las 5, cuatro amigos pasaron en un Ford Fiesta gris y la invitaron a seguir la noche en otro boliche. Ella subió. Desde entonces su familia no supo más nada de ella. Lo que pasó en las horas posteriores es un misterio. Ningún testigo lo sabe o ninguno quiere decirlo. Los fragmentos que se lograron reconstruir de aquella madrugada apuntan a Rodrigo Germán Silva, el hombre que manejaba el auto. Está detenido y este lunes empieza el juicio en su contra. Lo acusan de matar a Maira y esconder su cuerpo, que nunca fue encontrado. La principal hipótesis es que la asesinó para evitar que ella revelara una infidelidad.

Maira Benítez desapareció en diciembre de 2016. Tenía 18 años. (Fotos: perfil de Facebook “Todos por Maira”)

Todo ocurrió en Villa Ángela, una ciudad agrícola ubicada al sur de Chaco. Maira tenía 18 años cuando desapareció, hace 27 meses. Mamá de una nena que este domingo cumplió 5 años, estudiaba de noche para terminar el secundario, trabajaba tres veces por semana como empleada doméstica y en sus tiempo libres desarrollaba su gran pasión: el boxeo. Días después de su desaparición iba a participar de una exhibición y estaba entrenando para dar el peso (60 kilos) que necesitaba para subir al ring.

Maira Benítez desapareció en diciembre de 2016. Tenía 18 años. Este lunes comienzan a juzgar a Rodrigo Silva, acusado de matarla para esconder una infidelidad. (Fotos: perfil de Facebook “Todos por Maira”)

“Ella nunca se ausentaba así; si no venía, avisaba. Por eso el sábado cuando vi que no llegaba fui a hacer la denuncia”, cuenta Antonia Morán, su mamá. En los últimos dos años, vio cómo la desaparición de su hija fue investigada como un secuestro, luego como un caso de trata y finalmente, como un homicidio. Participó de los operativos de búsqueda, organizó marchas y golpeó las puertas del juzgado para pedir que la causa avanzara. Dice que no se la buscó lo suficiente, o que no lo hicieron bien. Por eso, a horas del comienzo del juicio, vuelve a diciembre de 2016. “‘Debe estar con el novio, ya va a volver’, me dijeron en la comisaría el sábado cuando hice la denuncia. Silva recién fue detenido el martes, tuvo tiempo de hacer lo que quiso”, afirma.

La investigación del caso determinó que Maira y Silva tuvieron una fuerte discusión arriba del auto. “Ella sabía que Rodrigo tenía una amante, que era la hermana de su novia. Y le dijo que se lo iba a contar. Esto lo confirma el testimonio de otra chica que iba en el auto. Rodrigo empezó a manejar enojado, violento, a gran velocidad. Dejó a todos en sus casas, y finalmente quedó solo con Maira“, explicaron a Clarín fuentes judiciales. 

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Pablo Vianello, el abogado que representa a la familia, cuenta que un testigo vio a Maira en el Ford Fiesta camino al campo donde Silva trabajaba como encargado. “Hay decenas de pruebas en su contra. La marcación de los perros -se trabajó con los canes de Punta Alta- confirmó que Maira estuvo en ese lugar y también señalaron el baúl del auto“, afirma. La hipótesis de la querella es que pudo haber sido asesinada allí y que sacaron su cuerpo en el baúl. Los perros también marcaron puntos de campos aledaños. En uno de los rastrillajes, se encontró un bretel de Benítez

El bretel hallado en un campo cercano al lugar donde fue vista por última vez Maira Benítez en diciembre de 2016.(Fotos: perfil de Facebook “Todos por Maira”)

La casa de Maira queda a unas cuadras del centro de Villa Angela, donde está el boliche Fantástico Bailable al que había ido. El campo donde los perros hallaron rastros está a más de 10 kilómetros, en una zona rural. La propiedad pertenece al ex juez de Cámara, Eduardo Costa, y Silva trabajó allí durante años. 

La vivienda en la que fue vista por última vez Maira Benítez en diciembre de 2016. Tenía 18 años.(Fotos: perfil de Facebook “Todos por Maira”)

Silva -que fue absuelto en una denuncia previa por abuso sexual- no sólo está imputado por homicidio, sino también por facilitación y promoción de la prostitución. Durante la investigación los perros encontraron en un campo vecino un papel en el que había nombres de mujeres y un tarifario junto a la frase “ir a la posta del Rodri”. En el listado aparecía “Maira, $ 1.200”. Eso llevó a que se investigara a Silva como posible proxeneta. Fuentes con acceso al expediente contaron a Clarín que no hay elementos suficientes en la causa para sostener esa acusación, salvo que surjan de los testimonios del juicio. Para la familia, directamente, se trata de una prueba “plantada” para desviar la investigación. 

El juicio comenzará este lunes a las 8.45. El presidente del tribunal será Ricardo González Mehal y sus vocales, Hilda Beatriz Moreschi y Daniel Javier Ruiz. La investigación estuvo a cargo de la fiscal Gisela Oñuk y contó con la colaboración de Silvana Rinaldis, quien estará a cargo de la acusación durante el juicio.

Maira Benítez desapareció en diciembre de 2016. Tenía 18 años. (Fotos: perfil de Facebook “Todos por Maira”)

En la primera de las tres jornadas previstas, se escuchará el testimonio de Antonia Morán. La querella apunta, a partir de sus dichos, a sumar nuevos testimonios en la causa. “Hay mensajes de texto en los que Silva amenaza de muerte a Maira. Creemos que había un contexto de violencia de género, de sometimiento”, agrega Vianello, que pedirá en su alegato agravar la acusación de Silva y que sea juzgado como un femicidio. La mamá de Maira suma un dato: en los peritajes a los celulares encontraron mensajes entre su hija y Silva que hacen presumir que entre ellos hubo “una relación sentimental” previa. 

Maira Benítez desapareció en diciembre de 2016. Tenía 18 años. (Fotos: perfil de Facebook “Todos por Maira”)

En el juicio también está acusado Catalino Silva, el padre de Rodrigo, en calidad de partícipe secundario: se buscará determinar, en caso de comprobarse el crimen, si ayudó a esconder el cadáver. “Después de la desaparición de Maira, entre las 7 y las 9 de la mañana, hubo más comunicaciones entre los celulares de Silva y su padre que en todo un año”, apunta Vianello. Por otro lado, Luis Coria, Gabriel Cáceres y Magdalena Ledesma -todos amigos de Silva y de Maira- están acusados por encubrimiento agravado y llegan al juicio en libertad.

“Quiero que hablen. Que se sepa la verdad. Que cuenten qué hicieron con Maira. Para mí hay algo más, están encubriendo algo. Siempre le pido a Dios que me digan que está viva, es mi última esperanza. Pero mi expectativa es que se sepa la verdad y, sea lo que sea, que se haga justicia”, concluye Antonia. 

El caso Erica Soriano

El giro en la causa que investiga la desaparición de Maira coincidió con la repercusión pública que tuvo la condena a Daniel Lagostena, por el crimen de Erica Soriano. El abogado Vianello planea una similitud entre ambas causas: el cuerpo de las víctimas no fue encontrado.

Daniel Lagostena, condenado por el crimen de Erica Soriano. (Fernando de la Orden)

Para los jueces quedó comprobado que Lagostena, quien estuvo en pareja con Soriano durante nueve meses, la asesinó y se deshizo del cadáver. Para eso habrían sido clave sus vínculos con comerciantes vinculados al rubro funerario. “Yo no lo maté. Ella se fue”, aseguró el condenado durante su declaración. 

Durante el juicio declararon entre 60 y 70 testigos. Varios de ellos aseguraron que Erica era hostigada y amenazada por su pareja, y que sufría reiterados episodios de violencia. “Si Daniel se entera me mata”, solía repetir, según contaron sus amigas.

Erica Soriano y Daniel Lagostena.

En la investigación se dio por acreditado que el 20 de agosto de 2010 Lagostena y Erica, tras visitar a un ginecólogo en Capital Federal, se dirigieron a su domicilio en Lanús. Esa noche se presume que la mató.

Los peritos que trabajaron en la casa encontraron, pese a que hacía 24 grados, la chimenea caliente y restos de poliéster que se correspondían con una bombacha, por lo que se presume que el imputado quemó allí la ropa de su pareja. También se halló una mancha de sangre debajo de una mesita ratona que fue detectada con el reactivo Luminol, pero como había sido lavada sólo se pudo determinar que era de mujer. Lagostena fue condenado a 22 años de prisión.

DD

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