La hinchada del profesor: fueron a despedir a Ezeiza al argentino nominado al “Nobel de Educación”

Está nervioso y conmovido pero lo disimula con constantes sonrisas y el pulgar levantado. Va y viene buscando dónde hacer la cola correspondiente. Quiere hacer todos los trámites rápido para estar con su gente, que lo fue a despedir a Ezeiza como a esas glorias deportivas que viajan en busca de la corona tan soñada. Corpulento, carita…

La hinchada del profesor: fueron a despedir a Ezeiza al argentino nominado al “Nobel de Educación”

Está nervioso y conmovido pero lo disimula con constantes sonrisas y el pulgar levantado. Va y viene buscando dónde hacer la cola correspondiente. Quiere hacer todos los trámites rápido para estar con su gente, que lo fue a despedir a Ezeiza como a esas glorias deportivas que viajan en busca de la corona tan soñada

Corpulento, carita redonda, Martín Salvetti es el profesor de la Escuela Técnica de Temperley, que fue seleccionado entre los 10 finalistas al Global Teacher Prize, el premio al mejor maestro del mundo, que por quinto año consecutivo entrega la Fundación Varkey, cuya ceremonia principal se llevará a cabo el próximo domingo, en Dubai. El ganador recibirá un millón de dólares.

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“Es muy emocionante todo esto para mí. Es increíble la cantidad de afecto que recibí en este tiempo, es muy motivador, increíble. Me sensibilizó mucho”, se suceden los adjetivos en boca de Salvetti, visiblemente quebrado. “Yo soy una persona humilde, de un barrio como Temperley, nunca imaginé estar atravesando por todo esto“, ilustra el profe, que observa la infraestructura del aeropuerto con asombro. “Hace 18 años que no salgo del país, ya no me acuerdo de nada, admite”.

Entre la alegría y las palabras que no le salen, Salvetti parece un chico que recibe el regalo con el que tanto soñó. “Te juro que me pellizco, me cuesta creer que todo sea verdad. Estoy por subirme a un avión de esos que parecen un edificio“. Se conmueve otra vez, lagrimea, carraspea y hasta se disculpa. “Es que compartir con mi familia semejante evento es un orgullo”, recupera la vertical Martín, quien llegó a la instancia final en la que compitió contra 10 mil candidatos de 179 países.

Sube una escalera mecánica para hacer la cola de Migraciones y una banda musical desconcierta al maestro, que abre los ojos anonadado. Es que la gente que lo acompañó organizó la despedida con una versión del Himno Nacional, lo que llevó a un llanto más, que desembocó en un abrazo interminable con sus hijos Juan (12) y Agostina (15), y su esposa Analía. Alguien que pasa por ahí le alcanza un pañuelo. Salvetti, perplejo, mira alrededor, como buscando cámaras ocultas.

“Se me pasan infinidad de imágenes por la cabeza. La despedida de los chicos de mi escuela el viernes fue para el infarto, además de los videos que me hicieron llegar desde otros colegios provinciales que no conozco… Me llega un cariño y una onda de todos los argentinos”, describe este maestro de perfil bajo, que llegó a esta fase exclusiva del Global Teacher Prize, gracias a crear, en 2001, una radio escolar que armaron los mismos estudiantes y que trasmite durante las 24 horas.

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“El proyecto arrancó en plena crisis y se me ocurrió -recuerda- como una forma de motivar a los alumnos para evitar que dejaran la escuela“. Por esos días aciagos, 2 de cada 10 abandonaban los estudios. “La radio sirvió para que encuentren el entusiasmo que les faltaba y un sentido para ir al colegio. Desde que la radio se lanzó, la asistencia de los alumnos creció en un 15%“, infla el pecho. 

Asegura Salvetti que si no trae el premio mayor no será ninguna frustración, menos una desilusión. “El domingo voy a ser el tipo más feliz del mundo y voy a festejar con el que gane. Yo ya gané cuando me invitaron a participar del Premio. Mi ilusión es la de ir aprender y conocer las mejores experiencias educativas del mundo para poder aplicarlas en mi comunidad. Si esto no sucede, sí voy a estar desilusionado. El 24 de marzo gane quien gane, ganamos todos. Es un premio para un maestro del mundo”.

Gracias a un préstamo. Salvetti reconoce que le prestaron plata para poder llevar a su mujer e hijos a Dubai. “Hubiera sido imposible para mí”.

A Salvetti no le gusta hablar de plata, ni mucho menos decir cuánto gana, pero sí confiesa que no tenía el dinero para comprar pasajes para su mujer e hijos. Hay que calcular entre 60.000 y 70.000 pesos por pasaje a Dubai. “Me embarqué en un gran esfuerzo, yo en realidad no tenía ese monto, pero me lo prestaron, para mí hubiera sido imposible. Es importante que las personas sigan confiando en las personas”. 

Antes de subirse al vuelo de Emirates Airlines, que lo depositará en el emirato más conocido de los Emiratos Arabes, Salvetti compartió sus sensaciones con Clarín. Quebrado, al borde de las lágrimas, se fundió en innumerables abrazos con familiares, amigos y colegas. “Mirá lo que es esto, es impagable. No quiero imaginar qué sucederá si llego a ser el elegido”, vaticina, pero insiste: “No quiero entrar en una competencia deportiva, yo ya gané, eso está a la vista de todos“.

PS