El rescate de Benjamín y el cuento del “viejo de la bolsa”

“Al final, el viejo de la bolsa no es tan malo”, le dijo Benjamín a su hermana Delfina cuando recordó el momento del encuentro con el baqueano Juan Reynoso, el primero que llegó al nene después de permanecer 22 horas perdido en el monte. El arriero apareció enterrado en el barro con su caballo y…

El rescate de Benjamín y el cuento del “viejo de la bolsa”

“Al final, el viejo de la bolsa no es tan malo”, le dijo Benjamín a su hermana Delfina cuando recordó el momento del encuentro con el baqueano Juan Reynoso, el primero que llegó al nene después de permanecer 22 horas perdido en el monte. El arriero apareció enterrado en el barro con su caballo y le ofreció agua.

La odisea de Benjamín Sánchez (5) terminó este martes al mediodía cuando recibió el alta médica. Salió de la sala en sillas de ruedas, como obliga el protocolo del hospital Rawson, y volvió a su casa en el centro de San Juan, con su mamá, su papá y sus seis hermanas.

Durante la mañana, algunos de los voluntarios que lo buscaron por El Salado, en Albadrón, se acercaron a saludar al nene en el hospital. Entre ellos, el baqueano Reynoso: “Había llegado a la 1 de la tarde al campamento donde lo estaban buscando. Ensillé y me fui para el lado de La Salina, a 30 kilómetros de la ciudad de San Juan. Apenas entrando, agarré la huella y comencé a seguir el rastro”, relata Reynoso. Y describe la zona como un pantano, con mucho barro, difícil de andar y donde los animales se enterraban.

Felicidad. Benjamín con su abuelo.

Reynoso siguió unas pisadas de pie pequeño que podían ser del nene. Anduvo entre dos y tres horas a caballo en compañía de su compadre Teco Erizondo hasta encontrar el sitio, junto a un arbusto, en el que descansaba Benjamín. Unos 500 metros detrás, en una especie de abanico, iban los conductores de las motos y los cuatriciclos, conocedores de la zona porque era la ruta del Dakar.

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Pasadas las 16 del lunes, se produjo el hallazgo, “un milagro” para muchos sanjuaninos. “Lo vi acostadito debajo de un arbusto, le vi la chombita (azul)”, describe el arriero. Reynoso bajó del caballo y le gritó al resto del grupo: “Acá está”. Benjamín, un poco asustado, se levantó. ¿Sería éste el viejo de la bolsa?: el monstruo con el que lo asustaban cuando le advertían en casa que debía hacer caso o portarse bien. El extraño hombre resultó ser amable, le dio agua y lo alzó: “Al final no era tan malo”, pensó Benja.

Detrás de los arrieros llegaron las motos y los cuatri. Allí estaba Alberto “Puchi” Ontiveros, corredor de Dakar, quien junto a Ivan Arnold fueron parte del grupo de rescate desde la noche del domingo. “Volví el lunes a la zona con la moto. Me puse a las órdenes del jefe del operativo y le pedí recorrer el Salado porque tenía una corazonada de que allí podía estar”, comenta el deportista. En su trayecto, encontró a los baqueanos, otras motos y un grupo de trekking. Descubrieron las primeras pisadas y pidieron apoyo del helicóptero y los drones. “Los baqueanos a caballo deciden ingresar al salar, donde había mucho barro. Los seguimos detrás hasta que vemos que hacen señas, se bajan del caballo y alzan al nene”, cuenta con emoción Ontiveros. Fue cuando volvió en U a toda velocidad en su moto para buscar al helicóptero y guiarlo hasta donde estaba el nene. “Pensé en mis hijos (de uno y tres años) y el temor que puede causarle ver a esos locos gritando de contentos. Pude abrazarlo y hablarle para que no se asuste”, recuerda. Costó convencerlo a Benjamín de subir al helicóptero. El nene tenía miedo, pero al final, aceptó. Era la manera más rápida y segura de regresar a casa.

San Juan. Enviada especial

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