Los argumentos de la fiscal que frenó la liberación de la mujer que mató de 185 puñaladas a su marido

Siete veces denunció Paola Córdoba a quien fuera su pareja por 23 años y el padre de sus cuatro hijos, Elvio Naiaretti. Lo acusó de amenazarla y someterla a violencia psíquica, física y psicológica. La primera vez fue en 2003 y la última, de 2018. Paola terminó matando a Naiaretti de 185 puñaladas. La ayudó su hija mayor. La Justicia…

Los argumentos de la fiscal que frenó la liberación de la mujer que mató de 185 puñaladas a su marido

Siete veces denunció Paola Córdoba a quien fuera su pareja por 23 años y el padre de sus cuatro hijos, Elvio Naiaretti. Lo acusó de amenazarla y someterla a violencia psíquica, física y psicológica. La primera vez fue en 2003 y la última, de 2018. Paola terminó matando a Naiaretti de 185 puñaladas. La ayudó su hija mayor. La Justicia las detuvo en unas pocas horas. Un defensor oficial pidió la excarcelación extraordinaria por el contexto de violencia de género en el que vivían las mujeres. El juez estuvo de acuerdo. Pero la fiscal apeló: asegura que todas esas denuncias (algunas realizadas en su propia fiscalía) “no reflejan la gravedad que dicen las imputadas vivían desde hace años”.

Paola, de 38 años, y su hija Mili, de 18, están detenidas en la alcaldía de La Plata desde el sábado 9 de marzo por el asesinato de Naiaretti (46) en su casa de José C. Paz. Fueron ellas quienes llamaron al 911 para avisar. En sus declaraciones relataron años de todo tipo de violencias y humillaciones. Paola agregó que Naiaretti la llevaba a la ruta 8 para prostituirla

La semana pasada, el defensor oficial Javier Chirinos pidió la excarcelación extraordinaria de la madre y su hija. El viernes, el juez de Garantías Alberto Brizuela ordenó que se haga efectiva la medida. Pero la fiscal Silvia González Bazzani -ausente en la audiencia- apeló la medida el lunes, impidiendo la excarcelación.

Familiares, vecinos y organizaciones sociales pidieron liberar a Paola Córdoba y a su hija, detenidas tras asesinar de 185 puñaladas a Elvio Naiaretti. (Néstor García)

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Clarín accedió a la fundamentación de la fiscal, que considera que hay peligro “de fuga y entorpecimiento probatorio”. También asegura que las mujeres llamaron al 911 “cuatro horas después del hecho”, que falta revisar los celulares de las dos, las pericias psiquiátricas y los testimonios de los hermanos que estaban en la casa. La fiscal dice que quiere escuchar a los vecinos y a las amigas de Paola

“Respecto del contexto de violencia de género grave sufrido por Paola Córdoba y sus hijos desde hace muchos años atrás, se tiene este por acreditado y relevante, mas no como justificación del hecho, se destacó que dichas circunstancias, en este caso concreto no deberían ser interpretadas como pena natural y con ello dejar de valorar la gravedad de lo que la conducta de las imputadas significa. En este sentido se ponderó que varias de las circunstancias sobre este contexto apuntadas por la Sra. Córdoba y su hija, no han sido corroboradas“, escribió la fiscal.

El abogado Andrés López trabaja con el defensor oficial Chirinos. “Paola había hecho varias denuncias. Todas estaban archivadas. Con una sola denuncia que no se hubiera hecho nada ya era terrible, pero acá no se hizo nada durante años. En su historia, con sus denuncias, su declaración, es muy evidente el abuso y la tortura a la que fue sometida“.

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“No han sido corroboradas dice la fiscal. Era muy sencillo. Hubieran hablado con los vecinos, varios lo denunciaron por violento. Lo mismo desde la escuela de los chicos, lo denunciaron por violento. Acá lo único que está claro es el desinterés de los operadores judiciales“, agrega López. 

“La víctima fue atacada mientras dormía, es imprescindible producir la prueba necesaria para evaluar alevosía y/o premeditación -escribe la fiscal-. Sumado a ello la circunstancia de que todavía no se cuenta con el resultado de la pericia toxicológica, medida de prueba ésta de gran importancia para la causa, dado que Alberto Naiaretti de contextura robusta, sufrió 185 puñaladas, sin haberse constatado lesión de defensa alguna en su cuerpo, a pesar de las diferencias de contextura física que tenía con las agresoras, quienes tampoco poseen lesiones significativas o que pudieran hacer creer que eran producto de la resistencia del occiso”.

 “No hay ningún motivo para que la fiscal se oponga a la excarcelación extraordinaria. Además, el juez le dio tiempo para investigar. Para la hija ya hay una pena natural, su padre está muerto y las circunstancias en las que ocurrió, para la chica eso ya es tremendo. Y en cuanto a Paola, está desnutrida, completamente atravesada por la violencia”, dice López a Clarín.

La vivienda de José C. Paz donde Paola Córdoba mató a puñaladas a su marido. (Néstor García)

Sigue la fiscal en su apelación: “De las situaciones de violencia ocurridas entre las partes no surge que las mismas se hubieran producido como dice la defensa y las imputadas, sino antes bien sí, se vislumbra que entre ambos existía una relación conflictiva y de celos constantes y que el Estado, a través del Juzgado de Paz y la DINAF (Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia) ha tratado de darle a Córdoba respuesta a su problemática y concientizarla sobre el riesgo al cual se hallaba expuesta“.

“Mentira”, responde López. Y cuenta que Paola le pedía a todos los hombres con los que Naiaretti mandaba a prostituirse que la ayudaran a escapar, que nadie le dio bolilla pero que un hombre la ayudó, la llevó a un refugio de mujeres víctimas de violencia en Morón. “Cuando se enteraron que vivía en José C. Paz la echaron, la dejaron en la calle”, dice el abogado. Y cuenta que una señora de 70 años de una organización que ayuda a víctimas de violencia se acercó a dar su testimonio espontáneamente: “Dijo que Paola les pidió ayuda en 2017, que la acompañaron a hacer una denuncia y que el juzgado de paz puso una perimetral, pero que Naiaretti no fue notificado porque no había policías para hacerlo. Y cuando fue notificado esa misma noche se le apareció en la casa y le pegó”.

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“Nunca nadie escuchó a Paola. No sólo tiene que estar en su casa. Tenemos que pedirle perdón porque todos somos responsables de que hoy esté detenida. Nunca nadie se ocupó de ella ni de sus tres hijos pequeños. El DINAF sigue sin intervenir. El que pidió asistencia psicológica para esos chiquitos ahora fui yo”, asegura López. 

Todos los días, cientos de mujeres se manifiestan ante la fiscalía de Malvinas Argentinas, en Comodoro Rivadavia 115, para exigir la libertad de Paola y su hija. La resolución está en manos de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Martín.

DD

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