Aceptó haber estado en la escena del crimen, pero negó el homicidio

Andrea Alejandra Ferreyra, la mujer de 50 años detenida el viernes último y sindicada como una de las dos “viudas” negras que participaron del homicidio del peluquero Paulo César Micolini (41), ocurrido el pasado 4 de marzo a la madrugada, en barrio Observatorio, de la ciudad de Córdoba, fue trasladada ayer hasta la fiscalía de…

Aceptó haber estado en la escena del crimen, pero negó el homicidio

Andrea Alejandra Ferreyra, la mujer de 50 años detenida el viernes último y sindicada como una de las dos “viudas” negras que participaron del homicidio del peluquero Paulo César Micolini (41), ocurrido el pasado 4 de marzo a la madrugada, en barrio Observatorio, de la ciudad de Córdoba, fue trasladada ayer hasta la fiscalía de Distrito 4 Turno 6, donde permaneció en silencio ante la fiscal Jorgelina Gutiez.

Sin embargo, fue su abogado Santiago Acuña quien luego, ante la prensa, habló en su nombre y aseguró que si bien Ferreyra reconoce que estuvo en el momento en que Micolini fue asesinado, negó haber participado de la acción homicida.

La otra acusada de la causa es una adolescente de 17 años, sobrina de Ferreyra.

Según se investiga, aquella madrugada ambas salieron del bar Loca Ella, ubicado en La Cañada, junto con Micolini, quien las llevó hasta su peluquería, ubicada en Pueyrredón 1236, para mantener relaciones sexuales.

Horas después, el hombre apareció desnudo y estrangulado con el cable de un velador.

Su auto estaba cargado con objetos de su peluquería, pero quienes pretendieron robarle no lograron darle arranque.

Por eso, desde un principio los investigadores apuntaron hacia “viudas negras”, como se denomina en la jerga policial a aquellas mujeres que seducen a varones con el objetivo de poder ingresar en sus domicilios y sustraerles distintas pertenencias.

Por lo general, quienes utilizan este ardid logran su cometido luego de dopar a las víctimas o dejarlas atadas en medio de un supuesto juego sexual. Pero en esta investigación todavía es un enigma por qué Micolini terminó asesinado de esa forma.

Dos caras en las cámaras

Las divulgación de los rostros de las dos sospechosas, tomados por distintas cámaras de seguridad de la zona, fue clave el viernes para que distintos informantes llamaran al 101 de la Policía y señalaran a Ferreyra y a su sobrina como las sospechosas que se pretendía identificar.

Esa misma tarde, ambas quedaron detenidas.

A Ferreyra la atraparon en la casa de una hermana, en barrio Kennedy, mientras que su sobrina fue interceptada en barrio Las Palmas cuando iba en el auto de su abogado Humberto Rosales.

Desde el momento de la captura de la mayor, los investigadores de Homicidios aseguran que esta mujer confesó ante los policías haber estado en la escena del crimen del peluquero, algo que ayer su abogado defensor intentó relativizar.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 27/03/2019 en nuestra edición impresa.

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