En el Gran Córdoba, la mujer asalariada gana 18% menos que el hombre

Las mujeres trabajadoras del Gran Córdoba ganan 18 por ciento menos que los hombres, aun cuando ocupan el mismo tipo de empleo con las mismas características de educación, edad, tipo de contrato, posición en el hogar, horas de trabajo semanales y sector donde desempeñan sus tareas. A nivel nacional, ese porcentaje es del 15 por…

En el Gran Córdoba, la mujer asalariada gana 18% menos que el hombre

Las mujeres trabajadoras del Gran Córdoba ganan 18 por ciento menos que los hombres, aun cuando ocupan el mismo tipo de empleo con las mismas características de educación, edad, tipo de contrato, posición en el hogar, horas de trabajo semanales y sector donde desempeñan sus tareas. A nivel nacional, ese porcentaje es del 15 por ciento.

El dato lo arrojó un relevamiento realizado por el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Bolsa de Comercio de Córdoba, con indicadores correspondientes al tercer trimestre del año pasado de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el cual mostró que es posible bajar la desocupación haciendo foco en la inserción laboral femenina.

En el Gran Córdoba, las mujeres registraron una tasa de actividad de 53,2 por ciento, cuando en los varones llegó a 72,3 por ciento. En este marco, el desempleo femenino llegó a 11,2 por ciento contra el 7,3 por ciento en los hombres.

A nivel nacional, con una tasa de actividad de 49,1 por ciento, la desocupación femenina fue de 10,5 por ciento, frente una tasa de actividad masculina de 69,5 por ciento, con un desempleo de 7,8 por ciento.

El problema es que mientras los hombres asalariados trabajan más de 42 horas por semana, las mujeres le dedican en promedio 11 horas menos.

Cabe advertir que el trabajo del hogar suele recaer mayormente en las mujeres, lo que deriva en menos horas de trabajo disponible en el mercado laboral.

Pero, sin embargo, las trabajadoras en relación de dependencia con estudios universitarios son más del 31 por ciento del total del empleo femenino, mientras que el porcentaje de asalariados del género masculino con ese nivel educativo es casi la mitad: 17,3 por ciento.

A pesar de que las mujeres tienen en promedio un mayor nivel educativo que los hombres, según recalca el informe, pese a tener perfiles similares, las asalariadas ganan menos que sus pares masculinos.

Por esta razón, el IIE sugiere que las políticas para disminuir el desempleo deben comenzar por lograr que la mujer pueda obtener un trabajo formal.

“Las políticas públicas debieran promover una institucionalidad que favorezca la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo. De esa manera se podrán generar los incentivos a un aumento de la participación laboral de las mujeres, lo que en definitiva redundará en aumentos de productividad y bienestar para toda la sociedad”, recalca el estudio.

Empleos de baja calidad

En el mismo sentido se pronunció recientemente un estudio de la consultora Idesa, según el cual en los hogares donde la mujer trabaja la pobreza es la mitad que en las familias donde la mujer es laboralmente inactiva, razón por la cual la inserción laboral femenina es clave.

Al respecto, precisó que en los hogares con mujeres adultas de baja educación que no trabajan ni reciben ninguna pensión asistencial, la pobreza es del 50 por ciento. En aquellas que no trabajan pero tienen alguna pensión, baja a 36 por ciento y en casos que tienen baja educación y trabajan, la pobreza se reduce a 28 por ciento.

Además, entre las mujeres de baja educación el 80 por ciento del empleo es como asalariadas no registradas, cuentapropistas informales y servicio doméstico. Apenas el 20 por ciento consigue un empleo asalariado registrado.

“Si se lograra aumentar la cantidad y mejorar la calidad de los empleos femeninos, el anhelo de eliminar la pobreza es una meta muy alcanzable. ”, aseguró Idesa.

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