La mató porque lo reconoció cuando le robaba: perpetua

Pablo Ezequiel Barrera (25), alias “Pichón”, fue condenado ayer a prisión perpetua por haber matado a Teresa Medina (68), la madre de dos amigos de él, la que se despertó cuando entró a robar a su despensa y lo reconoció.El crimen conmocionó a Colonia Caroya porque el hecho se produjo en un conocido comercio de…

La mató porque lo reconoció cuando le robaba: perpetua

Pablo Ezequiel Barrera (25), alias “Pichón”, fue condenado ayer a prisión perpetua por haber matado a Teresa Medina (68), la madre de dos amigos de él, la que se despertó cuando entró a robar a su despensa y lo reconoció.

El crimen conmocionó a Colonia Caroya porque el hecho se produjo en un conocido comercio de barrio Los Álamos, donde el victimario creía que iba a encontrar dinero para robar sin que nadie lo descubriera.

El veredicto unánime del jurado popular constituido en la Cámara 1ª del Crimen confirmó la acusación de la fiscal María Dolores Romero Díaz y su pedido de pena máxima.

El defensor Gonzalo Ferreras no consiguió refutar la prueba que enumeró la acusadora. Entre los puntos fuertes del alegato de la fiscal se contó el registro de una cámara de seguridad que captó esa madrugada del 3 de julio de 2017 el paso del acusado por la zona de la despensa, en dos ocasiones.

El crimen se habría cometido cerca de las 2 de la mañana. Barrera era amigo de dos hijos de la víctima que vivían cerca de allí.

Cuando entró en el comercio, la mujer se despertó y descubrió al intruso. Este habría actuado para garantizar su impunidad y por eso mató a Teresa, quien fue golpeada violentamente y estrangulada con una campera.

Quien la encontró muerta horas más tarde fue su hija de 32 años. El marido de la víctima estaba dormido en una habitación y no había percibido nada.

En sus manos, la mujer tenía un mechón de pelos como señal de que se había resistido al violento desenlace.

La pista del celular

En la escena del crimen había desorden, faltaba un teléfono celular y también dinero, según corroboraron luego los investigadores que fueron abocados a este caso.

Sobre el autor del brutal asesinato no había pistas para la Policía de la ciudad de Jesús María. Pero pocos días después, a fin de ese julio, Barrera fue detenido en un aguantadero de villa La Tela, en la ciudad de Córdoba.

Para ubicarlo, los pesquisas siguieron el recorrido del celular de Teresa que se activó dos días después del crimen en la zona de la avenida Fuerza Aérea, donde residía el acusado.

Por otra parte, en el juicio un testigo señaló que la mañana del crimen, Barrera llegó a la ciudad de Córdoba con unos cinco mil pesos, 15 kilos de carne y un celular. Esto coincidiría con un robo a una carnicería de Colonia Caroya, esa misma madrugada.

Después de que “Pichón” fue detenido el 28 de julio, el teléfono siguió funcionando hasta el 1° de agosto, cuando el portador dejó de utilizarlo.

La presunción es que Barrera se lo habría entregado poco tiempo después del asesinato y que, ante la detención, el encubridor decidió descartarlo.

El juicio se desarrolló con jurado popular con el tribunal técnico integrado por ario Capdevila (presidente), Carlos Granda Ávalos y Susana Beatriz Cordi Moreno.

La deliberación fue prolongada, pero el veredicto fue contundente. El colectivo se inclinó por la prisión perpetua, como se castiga los responsables de homicidio criminis causae, aquel crimen que se comete para asegurar la comisión de un delito o para garantizar la impunidad.

Una vez detenido Barrera, rápido se develó el móvil del asesinato: la víctima lo conocía y él la mató para que no lo denunciara.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 27/03/2019 en nuestra edición impresa.

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