“Las mujeres lideramos las luchas en todo el mundo”, afirma Leymah Gbowee, premio Nobel de la Paz

Leymah Gbowee nació en Liberia, sufrió abusos en una campo de refugiados, los golpes de un marido maltratador y la violencia de un país en guerra. Tiene 47 años, ocho hijos, vive entre su país y Nueva York, pero ahora está en Buenos Aires, donde va a contar por qué en 2011 ganó el Premio…

“Las mujeres lideramos las luchas en todo el mundo”, afirma Leymah Gbowee, premio Nobel de la Paz

Leymah Gbowee nació en Liberia, sufrió abusos en una campo de refugiados, los golpes de un marido maltratador y la violencia de un país en guerra. Tiene 47 años, ocho hijos, vive entre su país y Nueva York, pero ahora está en Buenos Aires, donde va a contar por qué en 2011 ganó el Premio Nobel de la Paz y por qué las mujeres son la fuerza que está moviendo el mundo: “Somos nosotras las que estamos al frente de todos los reclamos. Hemos avanzado mucho, pero falta. Seguramente mis hijas van a luchar por conquistar derechos, pero no serán los mismos por los que luché yo”.

Gbowee habla con Clarín en el Centro Cultural Konex. Una de sus hijas, de 9 años, la escucha atenta. Tiene otra niña de 7, que no está por aquí. Y los mayores, todos entre 20 y 27 años, andan estudiando por el mundo. Su infancia en África fue compleja, pero había una abuela, una madre y cuatro hermanas. Fue en esa casa que Leymah aprendió que la única salida era estudiar para no depender de los varones.

Leymah Gbowee, premio Nobel de la Paz en 2011. (Emmanuel Fernández)

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Era una adolescente cuando Liberia se estremecía en una guerra civil sin fin. Los hombres luchaban por el poder. Incluso los varones niños, que los convertían en soldados. La salida, pensó Leymah, estaría en las mujeres, en las madres. Ellas eran las que podrían poner fin al conflicto. Así, ya recibida de asistente social, organizó la Acción Masiva por la Paz de las Mujeres de Liberia. Hacían protestas pacíficas por la no violencia. Pero nadie las escuchaba. Rezaban por la paz en iglesias, trataban de acercarse a los medios de comunicación, pero nada parecía funcionar. Hasta que a una mujer se le ocurrió hacer una huelga sexual.

-¿Por qué plantearon la abstinencia como arma de lucha?

-Lo planteó una mujer musulmana. Y fue perfecto. Enseguida los medios tomaron nuestra lucha. Fue una gran estrategia mediática. Planteamos no tener sexo. En las ciudades fue difícil, porque los hombres estaban enojados y violaban a las mujeres. En las zonas rurales las mujeres fueron más inteligentes, y los llevaron a las iglesias para que prometieran no atacarlas.

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De esta manera, y siempre vestidas de blanco para simbolizar la paz, lograron contarle al mundo la situación que se vivía en Liberia, y se logró un acuerdo de paz que en 2003 puso fin a la segunda guerra civil del país. Leyman también lideró la elección de Ellen Johnson como presidenta –era la primera vez que una mujer llegaba a ese puesto– y junto a ella y la yemení Tawakkul Karman obtuvieron en 2011 el Premio Nobel de la Paz.

Leymah Gbowee se convirtió en la protagonista de un documental de 2008, “Ruégale al diablo que regrese al infierno”, usado como bandera para luchar por la paz luego en Sudán y Zimbabue. También armó la Red de Mujeres por la Paz y la Seguridad y el Programa de Mujeres por la Construcción de la Paz.

Leymah Gbowee, premio Nobel de la Paz en 2011. (Emmanuel Fernández)

-¿Cómo está hoy la situación de las mujeres en su país?

-Se ha logrado mucho. Hoy hay más conciencia, se habla de los derechos de las mujeres. Hay una ley contra las violaciones. Igual, sigue habiendo violencia sexual y hay pocas mujeres en lugares de liderazgo. Que haya habido una mujer presidenta fue muy inspirador, porque antes había sido un lugar sólo destinado a los hombres.

-¿Por qué derechos de las mujeres pelea usted hoy?

-Quiero que se termine la violencia sexual, los abusos contra las mujeres y los niños. Peleo porque las niñas estudien, eso es fundamental. Y también para que las mujeres participen de los procesos de paz.

-¿Qué opina de los movimientos del MeToo, NoEsNo, NiUnaMenos?

-Que las mujeres son las que están al frente de todas las luchas. El MeeToo es muy importante, pero en África las mujeres hace mucho que denuncian los abusos sin ser escuchadas. Estaría muy bien que haya más solidaridad en todo el mundo con los distintos reclamos que hay en los distintos países. Hay que construir una solidaridad global. Tenemos que formar un puente entre todos los movimientos de mujeres.

Leymah Gbowee, premio Nobel de la Paz en 2011. (Emmanuel Fernández)

-¿Qué mundo les dejamos a nuestras hijas?

-Yo trabajo todos los días con mucha fuerza para que mis hijas no pasen por las cosas que pasé yo. Ahora al menos podemos hablar de la mutilación femenina, antes era imposible. Mis hijas tendrán otros desafíos.

-¿Va a ser presidenta?

-¿Quién sabe?

-¿Cómo ve la lucha de los movimientos de mujeres en Argentina?

-Argentina está muy lejos de mi país, pero los temas por los que pelean acá son los mismos. En Estados Unidos igual. Todas peleamos para que acabe la violencia doméstica, la violencia sexual, la discriminación, las brechas de género. Las mujeres podemos pertenecer a distintas culturas, pero nos enfrentamos todas a los mismos problemas.

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Leymah Gbowee está en Argentina porque la invitó el gobierno de Santa Fe, para su ciclo Santa Fe Debate Ideas, donde desde hace dos años se plantean conversaciones y reflexiones con hombres y mujeres de la política, de la cultura y del mundo académico.

El Centro Cultural Konex está lleno de jóvenes que vinieron a escucharla. Leymah se sienta junto a la historiadora Dora Barrancos en una charla moderada por la periodista Mariana Carabajal. Hablan del rol de las mujeres en los procesos de paz. 

DD

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