Las caras de un clásico del cine y el teatro musical

Desde su estreno en Broadway en 1966, Cabaret tuvo una veintena de puestas en escenas en distintas ciudades del mundo, además de una versión cinematográfica con una Liza Minnelli memorable. Siempre vigente, el musical está entre los cuatro o cinco más importantes de la historia del género. Un nueva versión llega a la cartelera porteña…

Las caras de un clásico del cine y el teatro musical

Desde su estreno en Broadway en 1966, Cabaret tuvo una veintena de puestas en escenas en distintas ciudades del mundo, además de una versión cinematográfica con una Liza Minnelli memorable. Siempre vigente, el musical está entre los cuatro o cinco más importantes de la historia del género. Un nueva versión llega a la cartelera porteña el jueves 4, con Florencia Peña y Mike Amigorena encabezando el elenco en el Liceo, especialmente remodelado para la ocasión. Con producción de Gustavo Yankelevich y un dream team de directores: Claudio Tolcachir (dirección de actores), Alberto Negrín (dirección artística) y Gerardo Gardelín (dirección musical), sumado a la adaptación de las canciones hecha por el dramaturgo Gonzalo Demaría, la sala está lista para transportar al público a un viaje en el tiempo al Berlín de los años ‘30. Años en los que el nazismo empezaba a asomar y a teñir de horror a su alrededor y el Kit Kat Club, el cabaret recreado en el musical, se transformaba en un refugio y un escapismo de la realidad.

– Protagonizar esta obra, ¿tiene un peso extra por toda la historia que trae consigo?

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Peña: Es un sueño y una gran responsabilidad a la vez. Cada proyecto es un desafío y por eso siempre puede haber algo que falle, son las reglas del juego. Pero uno se embarca con ganas. En este caso tenemos claro con Mike que el proyecto no puede fallar. Y por varias razones, por el elenco, el dream team que hace que esto sea posible, los directores, la producción, el vestuario de Renata Schussheim, las coreografías de Gustavo Wons. Para mí es tirarnos al abismo sabiendo que abajo hay algo que nos contiene, pero teniendo en claro el objetivo.

Amigorena: Esta obra es tan sólida que te expone como actor. Es un clásico que te desafía a ver cuán a la altura estás.

Apuesta por todo. La producción de Gustavo Yankelevich incluyó la remodelación completa del teatro Liceo para convertirlo en el Kit Kat Club. Foto: Martín Bonetto.

-En general, los musicales enfocan más a protagonistas que sepan bailar y cantar por sobre la actuación. En este caso, fue a la inversa?

Amigorena: Algo así, salvo algunas bailarinas que tienen que ser excelentes. La idea es que se trata de actores y actrices cantando.

Peña: Para mí, el cuento lo cuenta un actor. Además puede cantar bien, pero a veces es el gran dilema. Y Cabaret es una historia que te tiene que atravesar como espectador. Y eso sucede si al actor y la actriz en escena les pasa lo mismo. Las canciones cuentan cosas muy duras, aún en el sarcasmo, y eso implica no parar para cantar, sino que sea una prolongación de lo que se está contando. Ese ejercicio lo tenemos los dos. Lo más importante es la historia que, además, tiene canciones y coreografías.

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-Una producción tan importante potencia eso, me imagino.

Peña: Seguro. Cabaret tiene canciones y coreografías muy lindas que te ayudan a hacer las cosas bien y tenés que ser muy perro para hacerlo mal. Pero nosotros no vamos por hacerlo bien, nosotros vamos por lo extraordinario. Vamos por un musical que deje a la gente con la boca abierta, por el impacto, apuntamos a que el espectador salga distinto a como llegó.

Amigorena: Ya tenemos muchos años como para hacer algo bien y nada más. La producción es una de las grandes apuestas del año, como inversión es la mayor, sin dudas.

-¿Cuál es la vuelta de tuerca de esta versión para lograr eso y subir la apuesta?

Peña: En mi caso, que estoy acostumbrada a hacer trabajos que han hecho otras actrices en el mundo, en tele y en teatro, trato de no empaparme de nada y pensar el personaje sin historia previa. Sally, mi personaje, es mi Sally, con mis herramientas. Es una Sally muy emocional, muy conectada con las emociones, que profundiza, que te das cuenta de que está rota, pero no lo oculta e igual sale adelante y es una sobreviviente de su propio destino. Todo lo que le pasa es muy conmovedor. Y queremos que el público se sienta afectado en el mejor sentido.

Amigorena: En mi caso, con el personaje emblemático, el de Emcee, el maestro de ceremonias, me entregué empezando por la coreografía como para predisponerme ya desde el cuerpo.Sumado a la ambigüedad que tiene el personaje que me es afín, algo con lo que convivo naturalmente.

Sally Bowles y Emcee. Personajes de “Cabaret” a cargo de Florencia Peña y Mike Amigorena.

-De alguna manera son personajes que se parecen bastante a ustedes.

Amigorena:Sí, en ese sentido hay mucha organicidad. Desde el casting pasando por los vínculos, todo. Por eso todo salió fluidamente.

Peña: Incluso con las canciones que siempre tienen el riesgo del idioma.

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-La obra plantea una deshumanización brutal que, por desgracia, se vuelve muy vigente. ¿Eso potencia el mensaje que queda flotando?

Amigorena:Es una historia atemporal, más en esta era donde las miserias estan más que nunca a flor de piel, donde en vez de escuchar, se ataca. Habla de nosotros, por lo menos de la parte mala que está a la vista.

Peña: La canción Money, Money parece que hubiera sido escrito ahora. Y otra canción, Y a mí qué, también.

Amigorena: La gran metáfora de que la vida es un cabaret no podía ser más clara.

Peña: Creo que esta obra es una experiencia. No es algo tradicional donde vas, te sentás, ves actores y después te vas a comer una pizza. Acá se genera una atmósfera muy particular. Es como un viaje con el que seguro te vas a sentir identificado en un montón de cosas. Pero cuando se termina, creo que va a quedar latente la necesidad de hablar de lo que pasó.

-Está bueno que el teatro provoque, que el espectador se vea sacudido.

Peña: Mi personaje tiene algo genial, que justo me toca hacerlo a mí, cuando le dicen: “Despertate, Sally, la fiesta en Berlín se está acabando. Y ella dice: es política, ¿qué tiene que ver la política con todo esto?”. De alguna manera es entender que ya no podemos desentendernos de lo que pasa alrededor y solo mirarnos el ombligo. Vivimos en un contexto en el que si no estás despierto, te llevan puesto. Aunque creas que a vos no te va a tocar. Y es un poco de lo que habla la obra.

Amigorena: Es muy dinámica y no da respiro. Va a ser como una piña.

-En contexto de crisis en la que el teatro está tan afectado, ¿es doble responsabilidad atraer público?

Peña: Creo que nunca hay que dejar de hacer y menos en los momentos de crisis. Nosotros agradecemos a Gustavo Yankelevich que apueste con esta clase de espectáculo en este contexto.

-¿Cómo viven el movimiento feminista que se está dando actualmente y que abarca otras cuestiones de género en pos de derechos?

Amigorena: En el camino por la igualdad y la equidad es fundamental que pase esto. Yo siempre fui feminista, con notas machistas que todos tenemos, pero creo que de a poco se allana el camino. Va a costar, pero algunos van tomando conciencia de lo equivocado que estuvo el género masculino en general. Hasta que se llegue a una equidad (porque no somos iguales por cuestión de sensores), como tantas cosas, se terminará naturalizando.

Peña: Aún hay mucho prejuicio y resistencia. Yo me siento parte de este movimiento de mujeres que puja hace rato por derechos. Siempre fui empoderada, no me sentía en desigualdad, pero entiendo que muchas mujeres sí se sentían así, y queda claro que hay que ponerle voz a las que no la tienen. Todavía falta un debate real.Creo que nosotras nos vamos llevando puestas estructuras porque si no, no sucede nada. Será así hasta que todo se encamine.

Claudio Tolcachir y Alberto Negrín. Los directores de “Cabaret”

“Cabaret me parece una obra maravillosa, con una magia única y un contenido potente. Por eso y por la ilusión de que se siga arriesgando a producciones de este tipo es que me subí al barco sin dudarlo”, dice Claudio Tolcachir que va por su segundo musical como director después de Sunset Boulevard. “La intensidad que se siente en los ensayos me hace sentir que la gente realmente va a vivir algo único. Desde que se entra al espacio, que es impactante, desde todos los rubros estamos frente un huracán teatral. El elenco es impresionante y generoso. No son de los que se guardan para cuando venga el público.Se vibra mucha emoción. Cabaret funciona como un reducto de resistencia ante una realidad dolorosa, donde los marginales pueden ser protagonistas y, el arte, un desahogo brillante y visceral. Por eso, me parece tan necesaria en estos tiempos hacer esta obra y de esta manera. Creo que todos los vivimos como un privilegio y un honor. Realmente todos van a salir tocados por la fiereza de este espectáculo”.

Por su parte, Alberto Negrín que es uno de los escenógrafos y directores de arte más destacados del teatro local, se anima a su primera incursión como director, en equipo junto a Tolcachir y Gerardo Gardelín en lo musical. Negrín ya trabajó en más de cinco puestas de Cabaret en distintas ciudades del mundo y es uno de los impulsores y adaptadores de esta versión. “Siempre, pero en esta obra más, depende mucho del espacio y acá el espectador forma parte del cabaret Kit kat Club”, dice. “Se levantó el piso y se transformó todo el teatro y se fue sumando gente al equipo. Cuando hago una escenografía nunca la pienso como un decorado, sino que propongo para la puesta. Me largué a esta dirección porque ya la tengo muy incorporada. Esta obra es parte de mí”.