Sofia González Gil: con el escenario en el ADN

Treinta años, treinta obras teatrales. El currículum de la joven Sofía González Gil impresiona, y confirma una vez más que lleva el talento en la sangre y la pasión heredada de su padre, el director Manuel González Gil.Hace seis años , inspirada por su propia ruptura amorosa, se juntó con su colega y amigo Ignacio…

Sofia González Gil: con el escenario en el ADN

Treinta años, treinta obras teatrales. El currículum de la joven Sofía González Gil impresiona, y confirma una vez más que lleva el talento en la sangre y la pasión heredada de su padre, el director Manuel González Gil.

Hace seis años , inspirada por su propia ruptura amorosa, se juntó con su colega y amigo Ignacio Bresso y se animó a escribir su propia historia, donde plasmó su visión adolescente del (des)amor.

Newsletters Clarín

En primera fila del rock | Te acercamos historias de artistas y canciones que tenés que conocer.

Todos los jueves.

Recibir newsletter

Con la excusa de contar la separación de Clara y Joaquín, Sofía logró desplegar en el escenario los conflictos internos que nos atacan cada vez que hay que tomar una decisión. ¿Qué hacer cuando una voz en la cabeza dice ‘quedate’ y otra dice ‘corré’?.

Así de simple suena hoy en el boca en boca como “la obra de los dos personajes, y seis actores”. Con seis temporadas consecutivas en cartelera, la opera prima de Sofía sigue trabajando a sala llena, todos los miércoles, a las 22, en el Picadero.

“Esta obra, para mí es como mi hijo, le tengo mucho cariño”, cuenta su creadora. “Fue creciendo conmigo, porque cuando la escribí por primera vez tenía 24 años, y por supuesto esa percepción mía de los vínculos fue cambiando. La reescribimos infinidad de veces, se fue convirtiendo en una versión más adulta de sí misma, como nosotros”, describe. Así, aparecieron en Joaquín y Clara discusiones sobre la maternidad y la convivencia, dejando atrás conflictos más primarios y “chiquilines”.

El salto de actriz a directora para ella fue muy reconfortante, pero no por eso sencillo: “Lo más difícil fue el diálogo con los actores, porque por primera vez tenía que hablarles como autoridad, y encontrar la forma de brindarles las herramientas que cada uno necesitaba. Hubo mucho de prueba y error en ese proceso, pero a fin de cuentas me sentí muy cómoda y me encantaría seguir explorando este rol”, comenta.

Uno de los fuertes de la obra, de acuerdo a su parecer, es la posibilidad que tiene de hacer reír y llorar al mismo tiempo. “Me encanta que combate esta idea ficticia del ‘para siempre’. Siento que es una obra muy real, que genera mucha identificación, y suele gustarle a todo el público, sin importar edades o intereses”, explica.

Sofía confiesa que, más allá de forjar su propio camino, disfruta de consultar con su padre futuros proyectos: “Me importa mucho su opinión, me gusta como piensa, y admiro su forma de hacer teatro. En un primer momento, cuando no sabíamos ni si se iba a poder estrenar la obra, le dimos el texto a él para que nos de su feedback”.

Actualmente, la directora y actriz ya está pensando en su próximo guión, que también va a hablar del amor y los vínculos, pero dentro de una familia. Sin embargo, no piensa abandonar su “esencia” de actriz: interpreta a la reina Isabel en Cruel, una adaptación de Shakespeare de Marcelo Savignone, y reestrena Escorpio, en el Microteatro.

JB