“Tijuana”: un retrato de la violencia desde la óptica periodística

En lo que va del año se cometieron 583 homicidios en Tijuana, según datos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). Quizás el número sea aún mayor al momento de leer esta nota. Esos datos convierten a la ciudad de Baja California en una de las más cruentas de México y del continente.Con formato…

“Tijuana”: un retrato de la violencia desde la óptica periodística

En lo que va del año se cometieron 583 homicidios en Tijuana, según datos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). Quizás el número sea aún mayor al momento de leer esta nota. Esos datos convierten a la ciudad de Baja California en una de las más cruentas de México y del continente.

Con formato de ficción, pero un trasfondo muy real, la serie Tijuana -producción de Netflix y Univision- aborda las distintas caras de esa violencia en la ciudad fronteriza con los Estados Unidos. Y lo hace a partir de la historia de un candidato en apariencia “puro”: Eugenio Robles. El personaje, interpretado por el actor Roberto Mateos, busca la gobernación de Baja California con la consigna de “El poder es del pueblo”.

“Si ser populista es cuidar a los pobres, que me anoten en la lista”, dice Robles en una entrevista, poco antes de una importante reunión con empresarios que lo desprecian.

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A partir de su candidatura -y de lo que le sucede-, los creadores Daniel Posada y Zayre Ferrer van construyendo la vida de los últimos veinte años de la ciudad. Su caso sirve para contar la muerte de otro periodista ocurrida en 1998, el crimen organizado de los grupos narcos y los chanchullos del poder político mexicano.

La rutina de trabajo en el semanario Frente Tijuana es la forma de narrar esos hechos y cómo viven sus cronistas el ejercicio del oficio en una ciudad tomada por la violencia. El director editorial, Antonio Borja (Damián Alcázar, de la serie Narcos), es un periodista comprometido y a la vieja usanza, que tendrá que sortear algunos dilemas éticos para hacer un trabajo de calidad.

Aunque la historia tiene algunos flashbacks, la narrativa es mayormente lineal. Y va abordando el caso del candidato, junto con otros que se cuelan en la historia, como la situación de los migrantes, el narcotráfico y, por supuesto, el poder político.

Si bien el periodismo es el eje central, la serie no deja de tener los elementos básicos de un thriller de crimen estándar -quizá más lento que muchos otros-, con cuotas de acción y drama. En las notas de prensa, los realizadores de Tijuana hablaron de un tributo a aquellos periodistas que intentan buscar la verdad y que se acostumbran a vivir con el temor a la muerte pisándoles los talones. Ése es uno de los aspectos nobles de la serie. Quizá la construcción del guión es su punto más flojo; tiene grandes lagunas y termina siendo errático en la historia que quiere contar.

En algunos de los once episodios -duran 40 minutos-, hay escenas con diálogos innecesarios y de relleno, que le terminan quitando ritmo al producto. Por momentos, el temor a banalizar el tema termina dándole un toque innecesario de solemnidad. Pese a eso, la serie es una pintura honesta sobre el ejercicio del oficio en una región de México que vive en un abismo de violencia y corrupción.

FICHA

Calificación: Buena

Género: Thriller Protagonistas: Damián Alcázar, Tamara Vallarta y Rolf Petersen Creadores: Daniel Posada y Zayre Ferrer Emisión: Netflix.

Duración: Once episodios de 40 minutos

¿Por qué sí? Con historias de ficción, pero con un trasfondo real, cuenta el infierno de la violencia en el estado de Baja California.