Ernesto Acher y Jorge Navarro: una sociedad de talentos al servicio de un genio

El espectáculo Gershwin, el hombre que amamos se despide de los escenarios tras veintidós años de exitosos conciertos que comenzaron en 1997, en el Teatro Avenida, como un homenaje a uno de los grandes compositores del Siglo XX.“Creemos que Gershwin ya está. Hicimos muchos conciertos, dos discos, un video, siempre con la sala llena y, como a…

Ernesto Acher y Jorge Navarro: una sociedad de talentos al servicio de un genio

El espectáculo Gershwin, el hombre que amamos se despide de los escenarios tras veintidós años de exitosos conciertos que comenzaron en 1997, en el Teatro Avenida, como un homenaje a uno de los grandes compositores del Siglo XX.

“Creemos que Gershwin ya está. Hicimos muchos conciertos, dos discos, un video, siempre con la sala llena y, como a todo, hay que ponerle un final”, dice el arreglador, director y ex miembro de Les Luthiers y de La Banda Elástica, Ernesto Acher, mientras saca un as de la manga. “Ya estamos preparando un espectáculo del mismo formato con la música del compositor brasileño Tom Jobim para el año que viene”.

A su lado, el legendario pianista Jorge Navarro, sostiene: “El problema de Jobim no es qué ponemos, sino qué sacamos”.

Jorge Navarro al piano, al frente de su trío, y Ernesto Acher a cargo de la batuta de la orquesta. Un combo de alto vuelo.

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El último concierto de Gershwin, el hombre que amamos, dirigido por Acher, tiene al trío de Jorge Navarro, con Arturo Puertas en contrabajo y Luis Cerávolo en batería como protagonista, más una orquesta de 40 músicos con un repertorio que recorre el rico mundo del compositor norteamericano, y será el sábado 27 de abril, a las 21.30, en el Teatro Coliseo.

En la previa, Acher repasa los comienzos de este espectáculo: “Me habían pedido un festival con tres conciertos: jazz, tango y comedia musical. Nunca se terminaron de concretar, pero en el camino ya me había puesto en contacto con los pianistas Baby López Furst y Navarro (con quien ya había tocado en La Banda Elástica) para la noche del jazz. Dos solistas de una gracia especial no sólo por su swing, también por su profundo manejo del vocabulario jazzístico en sus improvisaciones, y seguí adelante con la idea de hacer el concierto de jazz sinfónico. Lo divertido fue que les propuse cerrar el espectáculo con Rhapsody In Blue y ellos venían con la misma idea. Pero no sólo cerrar, sino hacer todo Gershwin. ¡Hasta el título tenían!, y así quedó”.

El primer obstáculo fue la financiación del proyecto. Navarro recuerda aquel tiempo: “Lo más difícil fue encontrar un sponsor. ‘¿Cómo hacemos para conseguir alguien que nos apoye para poder desarrollar este proyecto?’, nos preguntábamos. Pensemos que la propuesta incluía el dúo de pianos y una orquesta de 41 músicos, con la necesidad de ensayos para poder tocar una música muy arreglada”.

“Tenía muy buena relación con el director del Avenida, Alberto Alonso, -interviene Acher- que nos ofreció dos martes. En ese momento, el teatro tenía el calendario cubierto, y al poco tiempo conseguimos a Hiram Walker como sponsor. El día que abrió la boletería, me llamó Alonso y me dijo: ‘¿Cuántas fechas más querés?'” 

“Se formaron dos cuadras de cola. Lo más loco es que estábamos ensayando y no podíamos creer que toda esa gente era para nosotros”, agrega Navarro.

El espectáculo tuvo un duro golpe cuando, en julio de 2000, falleció Baby López Furst. El espectáculo estuvo seis años fuera de escena. “Fue muy dura la perdida de Baby, y necesitamos no sólo de tiempo sino de un enfoque distinto. De los dos pianos pasamos al trío de Navarro y en el cierre reemplazamos Rhapsody In Blue por Porgy and Bess, dice Acher.

De la todas las experiencias, ambos recuerdan especialmente la grabación del disco, en el Coliseo. “Era una noche tormentosa. Llovía a cántaros, y cerca del final, mientras estaban tocando Porgy and Bess, sonó un trueno terrible, espantoso, y pensé: ‘Se arruinó la grabación.’ Al momento de la mezcla, esperaba que llegase el trueno, y cuando pasamos la pieza, nos dimos cuenta de que coincidió con un golpe de orquesta, el más fuerte y quedó. Si se escucha con detenimiento, hay un sonido que no es de la orquesta. Pero la versión se salvó”, detalla Acher..

“Para mí, el trueno lo mandó a tempo Baby desde el cielo”, agrega Navarro, que apela a la nostalgia y hace hincapié en los tiempos con López Furst. “Cada noche era una sorpresa tocar con él. Siempre salía con algo diferente y no dejaba de sorprenderme. Pero no era a mí sólo que me pasaba esto. Después de un ensayo, el primer violín de la orquesta nos preguntó si nos podíamos reunir en el camarín porque querían charlar con nosotros. ‘¿Qué pasó? ¿Qué estamos haciendo mal?’, nos preguntamos. Cuando nos encontramos, los músicos nos preguntaron: ‘¿Cómo hacen para tocar cada noche de manera diferente?’”.

Cuando hablan del nuevo proyecto, el ambiente cobra una renovada energía. Los dos sienten que tienen entre manos una carta fuerte para jugar. “De los 41 músicos originales del proyecto Gershwin, casi 30 siguen siendo los mismos. Nos conocemos mucho y vamos seguir con esta orquesta, aunque esta vez sin timbales, ya que decidimos tener dos percusionistas para darle más color rítmico al plan. Más corno, arpa, cuerdas y seis maderas y siempre el trío de Navarro, que aún no está definido”, anticipa Acher.

En tanto, Navarro cierra la charla con otra primicia, “El concierto tendrá arreglos de Jorge Calandrelli y de Carlos Franzetti, a quienes les pedimos que hicieran un arreglo para el tema que quieran. Calandrelli nos mandó Insensatez, y Franzetti, Eu sei que vou te amar.

“Gershwin, el hombre que amamos” se presentará el sábado 27 de abril, a las 21.30, en el Teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1145. Entradas desde $600.