Inriville, ese pueblo que aprendió a convivir con el crimen y el dolor

Cualquier pueblo de Córdoba tiene su historia de espanto.Cualquier población de la provincia cuenta con “ese hecho criminal” que un día sacude todo y cambia la vida de muchos, para convertirse en una marca.Una herida que lo cambia todo y que no cicatrizará con facilidad.Sin embargo, pocos pueblos del interior profundo de Córdoba han aprendido…

Inriville, ese pueblo que aprendió a convivir con el crimen y el dolor

Cualquier pueblo de Córdoba tiene su historia de espanto.

Cualquier población de la provincia cuenta con “ese hecho criminal” que un día sacude todo y cambia la vida de muchos, para convertirse en una marca.

Una herida que lo cambia todo y que no cicatrizará con facilidad.

Sin embargo, pocos pueblos del interior profundo de Córdoba han aprendido a soportar y a convivir con el dolor, la bronca y

el desconsuelo ante el crimen y la muerte como pasa con Inriville.

Esta pequeña población, enclavada a la vera de la ruta 6 en la pampa agrícola del sudeste cordobés, con casi cuatro mil habitantes, ha sido escenario en los últimos tiempos de graves episodios criminales. Al mismo tiempo, aprendió también a ver cómo varios de sus pobladores protagonizaron dramáticos hechos policiales.

El último golpe que recibieron en el pueblo se registró el pasado domingo. Fue con las trágicas muertes de dos jóvenes vecinos en una colisión automovilística en ruta 12, en Marcos Juárez, donde a su vez falleció otro hombre.

Choque. Dos jóvenes vecinos de Inriville murieron en un terrible choque, días atrás.

“El pueblo está consternado. Fue algo tremendo lo que pasó con esos chicos. Las familias están destrozadas. No salimos de un drama que caemos en otro y en otro y en otro…”, comentaba una vecina hace unas pocas horas.

Aquel domingo a la madrugada, Joaquín Spurio y Bruno Comello, de 19 y 21 años, regresaban a Inriville tras una salida de sábado. Lo hacían a bordo de un Fiat Duna que, por causas aún sin aclarar, terminó estrellándose de frente y en plena recta contra una combi en la que iban ciclistas.

El impacto fue tan violento que el Duna quedó hecho una masa sin forma. Joaquín y Bruno murieron en el acto, como el conductor de la combi (José María Madoz, de 60 años).

El fiscal Fernando Epelde dispuso profundizar la investigación para determinar, entre otras cosas, qué sucedió para que el Duna presuntamente se cruzara de carril antes de chocar.

Mató, lo soltaron y cayó por violar

A mediados de mes, una joven fue violada por un hombre que entró en su casa. Como si el espanto no hubiera sido suficiente, la víctima terminó además con quemaduras, ya que el agresor la encerró y prendió fuego a la vivienda.

Sucedió en Sampacho.

Por ese brutal ataque cayó detenido Maximiliano Sergio Martínez (26).

Captura. Un joven que supo matar en Inriville, ahora cayó por una violación.

En Inriville lo conocen bien.

En 2013, el muchacho mató a un querido vecino de Inriville, como era Santiago Víctor José Mattheus, un jubilado bancario de 72 años.

Mattheus fue víctima de un brutal asalto en su casa. Terminó muerto.

Crimen. Santiago Mattheus era un conocido vecino de Inriville. Terminó asesinado en un asalto.

A las pocas horas, Maximiliano Martínez fue detenido cuando intentaba vender el auto de la víctima.

En 2014, el muchacho fue condenado a prisión por homicidio simple.

Sin embargo, cinco años después ya se encontraba en libertad.

Ahora, volvió a estar encerrado. Esta vez, imputado por abuso sexual, robo calificado y tentativa de homicidio criminis causae.

El crimen de Mariela

Si el crimen de Matheus fue una marca para Inriville, qué decir de Mariela Viviana Bortot, quien desapareció mientras caminaba y luego fue hallada enterrada en un campo.

Madre de dos jóvenes, a sus 40 años, Mariela desapareció en 2014 cuando salió a dar una vuelta por el pueblo. Le encantaba ejercitarse. Sobre todo, después de una operación en un brazo.

Nunca volvió a casa.

La falta de noticias y una errática investigación dieron pie a aquel viejo dicho de “pueblo chico, infierno grande”. Sobre Mariela se tejieron toda clase de comentarios, chismes, mentiras.

Para peor, mientras su familia no dejaba de reclamar justicia, la investigación pasaba de manos entre fiscal y fiscal, sin respuestas.

Y pasó lo impensado.

Un recluso –acusado de violar a una familiar– llamó a la casa de los Bortot.

“Yo sé dónde está enterrada Mariela. Que sus hijas me vengan a ver a la cárcel y les cuento…”, fue el mensaje que Claudio Bortot (hermano de Mariela) escuchó vía teléfonica de Juan Ramón Rodríguez (40).

“No. Voy yo y me contás”, lo cortó en seco, Claudio.

Y fue el hermano de Mariela quien llevó el dato a los investigadores.

Crimen, Mariela Bortot desapareció en una caminata. La hallaron enterrada en un campo.

En 2017, el cadáver de Mariela fue finalmente desenterrado en un campo de las afueras de Inriville. Le faltaban parte de sus prendas.

El preso argumentó que, de boca de otro interno, se había enterado del trágico final de Mariela.

El fiscal a cargo no le creyó. Con la sospecha de que había violado y asesinado a Mariela, lo envió a juicio.

La imputación es: homicidio criminis causae. La pena, la perpetua.

El juicio, sin embargo, sigue sin hacerse.

Desaparecido

Inriville acumula otro drama y una familia no duerme en paz desde entonces.

Se trata del caso de Andrés Antonio Baleani (54), quien desapareció en 2016.

Desaparecido. Andrés Baleani volvió a su pueblo y desapareció. Su familia cree que fue asesinado.

Su hermana cree que fue asesinado. La Justicia también, pero no encuentra pruebas para, primero, dar con el hombre y, segundo, descifrar qué sucedió.

El Gobierno ofreció una recompensa de 200 mil pesos. El monto de dinero no ha servido para que alguien venza sus miedos y aporte información.

Baleani desapareció a poco de salir de prisión. El hombre había purgado una condena por haber matado de un tiro (en el mismo Inriville) a un hermano en el marco de una discusión por la tenencia de un perro de carrera.

Según la familia de Andrés, amigos del hermano asesinado habían jurado vengarse cuando saliera de la cárcel.

El misterio Baleani sigue en pie. Inriville sigue acumulando dolor.