Juan Ingaramo: “El mundo cambió mucho, es lógico que el rock se haya quedado atrás”

En esta nueva ola de artistas cordobeses emergentes, encabezada en el mundo streaming por Paulo Londra, hay uno que, haciéndole honor a sus raíces, se está convirtiendo en una especie de potro (y no Rodrigo) indomable en los géneros urbanos. La referencia es para Juan Ingaramo (32), una especie de constructor de puentes entre el rock/pop…

Juan Ingaramo: “El mundo cambió mucho, es lógico que el rock se haya quedado atrás”

En esta nueva ola de artistas cordobeses emergentes, encabezada en el mundo streaming por Paulo Londra, hay uno que, haciéndole honor a sus raíces, se está convirtiendo en una especie de potro (y no Rodrigo) indomable en los géneros urbanos. La referencia es para Juan Ingaramo (32), una especie de constructor de puentes entre el rock/pop y el trap, el género que escala cada vez más en la escena popular.

Su creciente éxito se visualiza aún más en el mundo 2.0 a través de las reproducciones en Spotify de Best Seller, su tercer disco. Un álbum con un tracklist desafiante y con canciones que abordan de lleno su constante inquietud y su capacidad para poder incorporar la innovación de beats y aportes improvisados de artistas nacionales de trap y hip hop sin perder sus influencias musicales, que coquetean todo el tiempo con su costado pop.

Entre el pop, lo urbano y lo que está por venir. Ingaramo apuesta a conectar en la misma sintonía que imponen los tiempos que corren. (Foto: Maxi Failla)

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Su versión reguetonera de Fuego y pasión o el cover indie de Por lo que yo te quiero, dos clásicos de Rodrigo hicieron que este ecléctico artista empiece a convocar más público en sus shows fecha tras fecha. De hecho, para su presentación de este viernes 10, en el teatro Vorterix, ya está todo vendido. Y los reconocimientos también empiezan a llegar: Juan recibió cuatro nominaciones para los Premios Gardel 2019, en las categorías Mejor álbum de Pop Alternativo, Grabación del año, Ingeniería de grabación y Mejor diseño de portada.

Ingaramo juega el rol, pero no se define “trapero”. Casi como un vestuarista sonoro, y fiel a su estilo, disfruta el disfraz que le pone a su música. Y no rezonga de ello. Acompaña y, principalmente, desafía los modelos. Es por eso que el novio de Violeta Urtizberea declara: “Asumí la responsabilidad artística y sobre todo profesional de interpretar la música de estos tiempos”.

-¿Cómo fue el camino de transformación artística de tocar con Litto Nebbia a pasar a hacer featurings con traperos?

Hago lo mío a mi forma. No me importa el resultado. Lo que sí me importa es generarme el riesgo. Salir de la zona de confort. Es lo que más me calienta musicalmente. Me gusta ir por lo alternativo o pretencioso. No me preocupa ni la edad, ni los géneros. Soy súper orgánico como artista. Es logico que los pibes no conozcan a Lito Nebbia por una cuestión generacional. Pero yo pude disfrutarlo y sacar lo mejor de él, y nutrirme de ello. Pero también existe un mundo en el que hay artistas de 16 años que ya pisan fuerte y la rompen toda. 

-Potencialmente sos el puente entre las viejas y nuevas generaciones…

-Uff...Ojalá pudiera ser una especie de puente entre viejas generaciones y las nuevas. Si bien son tendencias en sonido y moda, el trap es un lenguaje universal dentro de la música. Mi viejo, que tiene 62 años y que es un pianista de jazz re tradicional y exquisito, está re copado con los traperos. El flash de lo que dicen y como lo dicen. Con eso comprobé es con una cuestion de apertura y sensibilidad y no de generaciones.

-¿Sentís que es limitante cuando te ubican como trapero?

-Es que no creo que lo sea. Ojo, no me molesta que me digan artista de trap, pero Duki o Paulo Londra son artistas de trap. Yo hago mis canciones y las visto como voy queriendo. Algunas más trap, algunas más soul, otras mas reguetón… Esa es mi esencia. Por eso no me considero un trapero, sino un músico. Hoy más que nunca, los géneros son lo que menos importan. Acota, de hecho. Era una herramienta de un sistema para vender y ubicar al consumidor, pero ahora se clasifica sólo el consumidor porque tiene la oferta en su celular…

-Estás en la posición justa para coquetear con cualquier género. ¿Es tu búsqueda? 

-En un principio de mi carrera me encontré haciendo Pop, que es un gran género y que tiene la posibilidad de libertad que otros, como el rock, no tienen. Con el rock rezongué, en su momento. El mundo cambió mucho, es lógico que el rock se haya quedado atrás. Las guitarras son cambiadas por los celus y los beats. Por eso los pibes improvisan en vez de sacar solos. No es ni mejor ni peor, es diferente. En el pop armás algo de Lady Gaga o Abel Pintos, pasando por Stevie Wonder, y podés mecharlo con ritmos más urbanos. Pero también puedo irme hacia lo sinfónico. No hay límites.

-Con “El campeón”, tu último single, jugás con esto de ser el número uno, el mejor y el que tiene todo. Pero en el trasfondo hasta hay una crítica a este modelo superficial que emerge también desde las redes sociales.

Entiendo las canciones como formas de literatura. La ficción es la gran posibilidad, el papel de poder generar historias y ponerte en la piel del otro y decir cosas. No todo es autobiográfico o autoreferencial. El campeón es alguien que entra en sintonía con los traperos, y eso de autodenominarse; pero es una canción de reflexión pura y personal. Hay pedacitos de la canción que me gustan y que me definen: “Ya no vivo de fiesta, ya todo me cuesta”. En realidad no tiene mucho de campeón eso, pero me gusta. “Lo que me gusta es lo que no puedo, pasan los años y no me muevo” es otra frase. El videoclip es un pibe que se roba los trofeos, es justamente un cuestionamiento. 

Este viernes 10 de mayo el cantante Juan Ingaramo presentará “Best Seller” en Teatro Vorterix. (Foto: Maxi Failla)

-Está bueno eso de poder incorporarte a este lugar, pero tambien poder criticarlo desde adentro…

-Sin dudas es todo una resignificación. No me subo al movimiento del trap porque no me pertenece del todo. El disco también tiene esa tónica. Por eso le puse Best Seller. Lo hago adrede para provocar. Provocar al público, y que genere reacciones diversas. Me gusta la provocación, si no me aburro.

-Cuando ves a Duki o Paulo Londra con millones de seguidores en redes sociales, con la mitad de trayectoria que tu carrera, ¿te hace ruido? 

-Cuando me mudé a Buenos Aires tenía 20 años y no había ni Facebook. Y algo de eso quiero conservar. Hay artistas que saturan mostrando todo de sus vidas. No los quiero ver más si están todo el día subiendo todo lo que hacen. Aunque entiendo que sea más natural que un pibe de 23 años lo haga. No es el caso de los dos que nombraste, pero hay muchos que tienen muchos seguidores y no llenan una sala con 1.000 personas. Entonces es relativo…

-¿Y cuál es la clave para triunfar en este género?

-Creo que las canciones son la clave. Con el factor de los seguidores y las redes nos hemos olvidado del valor que tienen los temas. Es lo que más importa. De hecho: si triunfó el Duki es por los temones que metió al principio. Después hay que sostenerlo. Y por otro lado me divierte hacer adaptaciones con traperos. Los pibes son muy talentosos. Me fui sorprendiendo a medida que iba laburando con ellos. Como la mayoría son improvisadores, en las sesiones me comía un re flash. Tienen un nivel musical en el que van componiendo y creando sonidos en el momento…

-¿Y no te preocupa que las canciones puedan durar un mes y se esfumen en la red?

-Es la nueva ola. Es el reflejo de la sociedad de hoy. Los ritmos han cambiado y las historias ahora duran 24 horas (Instagram). Antes las canciones duraban y se mantenían durante décadas sonando y establecidas en el gusto popular. Pretender que eso siga sucediendo es absurdo. Además, genera que los artistas sigan moviéndose y generando nuevos contenidos para no estancarse. Es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Las canciones han sido traductoras de la realidad y es lo que está sucediendo.

Entradas agotadas. El Teatro Vorterix lucirá lleno en la presentación de “Best Seller”, el nuevo disco del artista cordobés. (Foto Maxi Failla)

¿Qué diferencias ves en tu forma de encarar profesionalmente el trabajo y la de estos artistas emergentes que parecen ir en contra del establishment?

-Son cerebros privilegiados los de estos pibes. Crear letra y música a la vez es una locura. Es muy inmediato y es muy acorde al lifestyle de ellos. Nosotros quizás laburábamos horas con alguna melodía y otras horas con la letras. La tecnología te cambia como persona, el streaming te permite escuchar música de todo el mundo. La democratización del acceso a nuevas músicas es un tremendo avance.

-¿Qué proyectás para lo que viene? ¿Qué mundos musicales pensás disfrazar?

-Voy a sacar varios singles y probar en qué zona me puedo poner a jugar. Es todo laboratorio mi método. Últimamente escribo en equipo con amigos, pero confío en mi intuición. Si pinta una bachata, digo dale. Lo hago y los seguidores me lo aceptan. El público es fiel. 

Recuerdos de un pasado futbolero 

“Jugé dos veces contra Messi”

Juan Ingaramo es futbolero. Pero no sólo lo muestra a través del estilo de vestimenta que suele utilizar: pantalones deportivos, buzitos de la Selección Argentina y zapatillas runners.

Pasado futbolero. En el vestuario, Ingaramo refleja su pasión por el deporte que lo puso frente a frente con Messi dos veces. Perdió, claro… (Foto: Maxi Failla)

El cantante solía ser un prometedor volante por derecha de General Paz Juniors de Córdoba. Pero lo más llamativo no es su pasado como juvenil. Sino que tuvo a Lionel Messi como rival en dos oportunidades. ¿Y, cómo le fue?

“Jugué dos veces contra Messi cuando era chiquito: 2 a 0 y 3 a 1 fueron los resultados. Claro, perdí los dos partidos”, le cuenta a Clarín, con una risa que certificaba el desenlace obvio de su anécdota. 

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