Ser policía y no morir por una bala, sino en un choque

Dolor, bronca y consternación se superponen por la terrible muerte de Ailín Mailén Stagliano.A sus 23 años, la joven policía, madre de una pequeña, falleció atropellada cuando el patrullero, del que se había bajado momentos antes, se le vino encima desde atrás en una pendiente, en Bialet Massé.La Justicia trabaja para dilucidar qué pasó.¿Fue una…

Ser policía y no morir por una bala, sino en un choque

Dolor, bronca y consternación se superponen por la terrible muerte de Ailín Mailén Stagliano.

A sus 23 años, la joven policía, madre de una pequeña, falleció atropellada cuando el patrullero, del que se había bajado momentos antes, se le vino encima desde atrás en una pendiente, en Bialet Massé.

La Justicia trabaja para dilucidar qué pasó.

¿Fue una falla humana de ella o de su compañera al no poner bien el freno de mano y la marcha? ¿Fue una falla de la usada camioneta Chevrolet S-10? ¿Los frenos estaban gastados o mal calibrados? ¿Saltó la palanca de cambio y la pendiente hizo que el vehículo de tres mil kilos se volviera una mole imparable?

La muerte de Ailín, haya sido como haya sido causada, claramente era evitable.

Ahora bien, ¿se trató de un error o del mal cuidado de la flota policial?

El fallecimiento de la joven no es un caso aislado.

Con su muerte, suman 10 los efectivos policiales fallecidos en los últimos cinco años de manera trágica, mientras estaban uniformados, en episodios donde participaron vehículos oficiales.

La mayoría eran jóvenes y con pocos años en la fuerza.

Los casos, ocurridos en distintos puntos de la provincia de Córdoba, surgen de un registro de La Voz.

“Nuestro trabajo es de riesgo, nuestra profesión está rodeada de situaciones de peligro permanente”.

Cuántas veces oficiales de distinta jerarquía de la Policía de Córdoba repiten esa frase ante un drama.

Dudas no caben: se trata de servidores públicos cuyo trabajo es defender al ciudadano y enfrentarse a la delincuencia, sin contar que deben estar alertas y operativos, sin descansom gran parte del día.

Ahora bien, ¿pueden morir nueve policías, y otros tantos resultar heridos, en mal llamados accidentes vehiculares en media década?

La cifra alarma.

Y las posturas son enfrentadas.

Algunos jefes, a la par que lamentan estos casos, sostienen que el trabajo policial implica estar o moverse en vías de circulación y en situaciones de riesgo.

En contraposición, otros oficiales señalan sus dudas respecto del mantenimiento de los vehículos policiales. Además, vuelven a poner de manifiesto el cansancio y el estrés.

Últimas tragedias

Un policía de la Caminera murió atropellado por un auto que embistió un control. (La Voz / Archivo)

Atropellado en un control. En julio de 2018, un suboficial de la Caminera falleció atropellado por un auto particular en un control vehicular.

Sucedió en la autopista Córdoba-Rosario, a la altura de Ballesteros.

El drama sobrevino cuando un auto particular, que supuestamente circulaba a alta velocidad, no pudo frenar al toparse con el control de la Caminera.

Había conos.

Al intentar frenar, perdió el control y chocó móviles. Como resultado, murió el agente Luis Alberto Pérez (24). Otros resultaron heridos.

Un policía, custodio de un juez, murió al chocar con una moto oficial. (La Voz / Archivo)

La muerte del custodio. En febrero de 2017, un efectivo que custodiaba a un juez provincial, murió al perder el control de su moto (oficial). 

La víctima fatal fue Juan de Dios Ayala, quien tenía 42 años.

Fue en el cruce de avenida La Voz del Interior y Circunvalación, en Capital.

Dios Ayala perdió el control de la moto Honda, chocó contra un poste y terminó en el cantero. Falleció en el acto.

El juez Juan José Rojas Moresi diría luego que él había reclamado que le cambiaran la moto al policía.

Persecución mortal. Sucedió en diciembre de 2017.

El cabo Cristian Gabriel Nieto (29) perseguía, a bordo de una moto de la misma fuerza, a un motochoro. 

En medio de la persecución por barrio Nueva Córdoba, el efectivo derrapó y chocó contra un colectivo.

Tras agonizar varios días, Nieto murió en un hospital. El ladrón nunca fue atrapado.

Un joven policía se mató al chocar con un patrullero en Altas Cumbres. (La Voz / Archivo)

Impacto en Altas Cumbres. En diciembre de ese 2017, un oficial de la Caminera murió y otro terminó herido al chocar con la camioneta, de la propia fuerza, contra un camión en Altas Cumbres.

Los policías volvían de trabajar. El camión hacía tareas de pintura sobre la carpeta asfáltica.

Falleció el agente Pablo Salguero (29).

Otro uniformado atropellado. Se llamaba Agustín Mariani, tenía 24 años y era un joven agente ingresado a la Policía.

Trabajaba en la Caminera.

Sucedió en octubre, cerca de Canals. 

El agente estaba colocando unos conos de señalización porque un camión se había quedado en ruta 8.

Terminó atropellado por una camioneta, en la que iban jubilados, y falleció.

Fue una de las peores tragedias: tres uniformados fallecieron al volcar un móvil en autopista Córdoba-Rosario. (La Voz / Archivo)

El vuelco de la autopista. Fue una de las peores tragedias de los últimos años. Sucedió en 2014, en la autopista Córdoba-Rosario, cerca de Laguna Larga.

Tres policías murieron y otros tres resultadon heridos al volcar un patrullero Chevrolet S10.

Un jefe los había mandado desde Villa María hasta Córdoba para buscar otros móviles.

Iban seis en un habitáculo habilitado para cinco, en clara infracción a las normas.

Todo indica que sortearon controles ruteros.

Al parecer, el reventón de un neumático hizo que la camioneta volcara.

Las víctimas fueron Diego Alberto Torelli, Miguel Ángel Ramos y René Riveros.

Una policía murió tras ser emboscada cuando volvía de trabajar en moto.

Asalto fatal. Más allá de estos nueve policías fallecidos en colisiones, no se puede dejar de mencionar la trágica muerte de la policía Gabriela Melisa Michael (31), ultimada en un asalto.

La mataron para robarle la moto. Fue una emboscada delictiva.

Gabriela volvía de trabajar desde Villa Carlos Paz. Iba uniformada.

Una patota la atacó en el Tropezón. Le pegaron con un palo en la cabeza.

Gabriela era madre de una nena.

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