Tucumán: un juicio por filiación, una funcionaria pública y una pelea por una herencia millonaria

Angelito Páez estaba acostumbrado a que sus compañeros de la escuela se burlaran de él porque no tenía papá y usaba el apellido materno. Toda su infancia había padecido el desprecio de los otros chicos en el pequeño pueblo de Leales, provincia de Tucumán. Pero lo que más le dolía era que su propia madre…

Tucumán: un juicio por filiación, una funcionaria pública y una pelea por una herencia millonaria

Angelito Páez estaba acostumbrado a que sus compañeros de la escuela se burlaran de él porque no tenía papá y usaba el apellido materno. Toda su infancia había padecido el desprecio de los otros chicos en el pequeño pueblo de Leales, provincia de Tucumán.

Pero lo que más le dolía era que su propia madre se negara, cada vez que él le preguntaba, a decirle quién era su padre y por qué lo había abandonado. Hasta el día en que María Trinidad, gravemente enferma y consciente de que no le quedaba mucho tiempo de vida, decidió terminar con el secreto: “es don Elías Chahla”, le dijo a un nene que no podía creer lo que estaba escuchando.

Newsletters Clarín

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

De Lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

Elías Chahla era, hace 50 años, uno de los hombres más poderosos de Tucumán. Había prosperado en el negocio inmobiliario y era dueño de decenas de fincas y propiedades. Don Elías era un millonario famoso, con familia acomodada y respetable, pero también con una amante de 18 años a quien dejó embarazada, según asegura desde siempre aquel niño que hoy se acerca a los 60 años y que reclama ser reconocido como hijo de Chahla y, por ende, heredero de una fortuna que se calcula en más de 40 millones de dólares.

La causa por filiación se inició originalmente hace 20 años y tuvo muchos tropiezos que llevaron a que dos veces fuera archivada. “Los abogados que me representaron entonces hicieron todo mal. Es que ir contra el poder no es fácil”, dice Páez, y se refiere a que la hija mayor de Chahla, Rossana, es ministra de Salud de la provincia. Precisamente ella es quien desde hace años se niega a que la Justicia le tome una muestra de sangre para realizar un examen de ADN, algo que reclama Páez, ahora con nuevo abogado y con un proceso judicial que esta vez parece encaminado a buscar la verdad.

En una movida clave para demostrar que su historia es real, Páez consiguió en 2014 que dos sobrinos de Elías Chahla, Roberto y Fernando, primos hermanos de Rossana, se hicieran estudios de ADN en Buenos Aires para comparar su genética con la propia. Las conclusiones del informe no arrojaron dudas: “el análisis permite concluir que pertenecen a la misma línea paterna”, aseguraron los médicos firmantes.

El resultado de las muestras de ADN de dos sobrinos de Elías Chahla.

La limitación probatoria radica en que el estudio se hizo de manera privada, y no en el marco de la causa que lleva adelante la justicia tucumana, el expediente 1032/15, que radica en el Juzgado Familia y Sucesiones de la 3° nominación, a cargo del juez Carlos Torino. Sin embargo, desde 2017 es el juzgado el que cita a las hermanas Chahla (Rossana y María Emilia) para que aporten material genético con la idea de efectuar el examen de ADN, y ellas no se someten al estudio: piden postergaciones, alegan problemas de salud o simplemente pasan por secretaría a expresar su negativa.

Actualmente, por pedido de los abogados de Páez, rige una medida cautelar para que no se modifique la situación del cadáver de Elias Chahla, que se encuentra en el mausoleo de la familia. La intención de la medida es que no pueda ser removido ni cremado, ya que si la Justicia no ordena la extracción compulsiva a las hijas, existe la posibilidad de recurrir a los restos del fallecido Chahla.

Por su parte, la ministra Rossana Chahla aseguró en su momento que “la realización de la prueba genética de ADN se encuentra pendiente de resolución judicial, ya que el perito designado fue impugnado por no cumplir con los recaudos técnicos y legales exigidos por el figesto procesal.

“Mi madre nunca habló mal de él. Guardó el silencio del mismo modo que soportó la condena social de la época por el hecho de ser madre soltera. Y yo no estoy en pie de guerra. Pero tengo tres hijos y quiero que se haga Justicia, que ellos sepan de dónde vienen. Espero que mis hermanas hagan lo correcto”, asegura Páez. Toda la provincia sigue este caso: el morbo y los millones de dólares alimentan los comentarios diarios de los tucumanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *