Un escopetazo, el brutal método para “convencer” en un robo callejero

Recostado sobre su cama, el muchacho no para de moverse. Se pone de costado, se pone del otro, vuelve a moverse. Se queja, mira el techo, resopla, vuelve a quejarse del dolor. Por fin, logra una posición cómoda, pero al cabo de unos instantes vuelve a moverse. Levanta la frazada, se mira la pierna toda…

Un escopetazo, el brutal método para “convencer” en un robo callejero

Recostado sobre su cama, el muchacho no para de moverse. Se pone de costado, se pone del otro, vuelve a moverse. Se queja, mira el techo, resopla, vuelve a quejarse del dolor. Por fin, logra una posición cómoda, pero al cabo de unos instantes vuelve a moverse. Levanta la frazada, se mira la pierna toda vendada, se la toca y vuelve a taparse. Hace pocas horas lo operaron y le colocaron clavos y piezas metálicas.

“No sabés lo que dolió, no sabés. Duele mucho. Está el dolor del momento y, además, la angustia de haber pasado por algo tan feo. Para peor, los médicos me dicen que no voy a poder volver a caminar pronto. Serán meses”, dice el hombre.

Yimy Ampuero tiene 36 años. Desde siempre trabajó y se esforzó para hacer las cosas bien, crecer y desarrollarse. Desde hace tiempo, trabaja en una fábrica de tubos de acero. Hoy, dejó de hacerlo.

Permanece en una cama, recuperándose de un brutal asalto callejero sufrido días atrás en Córdoba capital. Le queda el consuelo, como a muchos: sobrevivió para contarla.

El robo fue un clásico de estas épocas en las calles de Córdoba: motochoros lo abordaron de noche y le hicieron una emboscada.

Lo grave de la historia es que, pocos instantes antes de decirle que les entregara todo, le dispararon a quemarropa con una escopeta recortada.

El tirador parecía estar fuera de sí, completamente ido, por alguna droga consumida.

Primero fue el disparo desde corta distancia, luego llegó la orden del “dame todo”.

Yimy iba en bicicleta.

Sucedió noches atrás en plena avenida Colón al 4700, frente al barrio Villa Urquiza, en Córdoba capital, a pocas cuadras de donde hay un control policial.

Lo sufrido por Yimy no es un caso aislado.

Desde hace tiempo, varias víctimas de asaltos vienen narrando lo mismo: los delincuentes primero disparan hacia los pies o piernas y luego ordenan la entrega de dinero o una pertenencia. Lo vienen sufriendo taxistas, peatones y motociclistas, entre otras víctimas. “Es una terrible forma de ablandar a la víctima. Y se da mucho”, comenta un alto oficial.

A quemarropa

Yimy tiene auto. Se lo compró con esfuerzo y trabajo.

Sin embargo, para ahorrar y evitar además que delincuentes le puedan robar pertenencias destrozándole alguna ventanilla (como les pasó a otros compañeros), cerca de la fábrica ubicada en Don Bosco, el muchacho se había comprado una bicicleta meses atrás.

Adquirió un modelo de buena marca, rodado 29. Le costó 15 mil pesos. De paso, hacía ejercicio.

El pasado 29 de abril, al filo de la medianoche, Yimy Ampuero se iba a convertir en una víctima más de la inseguridad en Capital.

Así las cosas, esa noche pedaleaba por Colón rumbo a su casa en Villa Urquiza. Cerca de un hipermercado, vio a los dos jóvenes en una moto 150.

“Sonamos… Estos me van a apretar”, se dijo para sí mismo y empezó a pedalear a toda velocidad. Buscaba un escape hacia su casa. No iba a llegar.

Los motochoros lo alcanzaron, se pusieron a la par y lo emboscaron, haciéndolo frenar.

El ciclista atinó a mirar al que iba atrás, con la cabeza cubierta con la capucha del buzo. Sus ojos parecían lejanos, en otro lugar.

Llevaba una escopeta recortada. La extrajo, apuntó y disparó con impunidad. Sucedió en segundos.

“Por suerte, dentro de todo, me tiró a las piernas. Si apuntaba más arriba, me mataba o causaba más daños”, sostiene el muchacho.

El fogonazo llegó con el estruendo. Tras el ruido, el ardor y un profundo dolor en la pierna izquierda.

Recién entonces, llegó la orden: “Dame la bici. Dame todo”.

De manera aparatosa, Yimy cayó sobre el pavimento.

La bicicleta quedó tirada. El muchacho pensó que entonces sobrevenía lo peor.

“Pese a todo, tengo un ángel arriba… En eso, no sé cómo, vi que pasaba un patrullero. Comencé a gritarles y hacerles señas a los policías”, rememora la víctima.

El móvil clavó los frenos.

Al ver a los motochoros, los policías sacaron armas. Hubo disparos, pero no heridos. Los ladrones escaparon haciendo tronar la moto. Los uniformados optaron por quedarse con el herido y ayudarlo, mientras pedían apoyo.

La zona. El asalto ocurrió en plena avenida Colón. (Fotos de José Hernández)

Los ladrones corrieron a refugiarse hacia el corazón de barrio Villa Urquiza. No está claro si viven allí o si usaron el lugar como vía de escape a otro sitio.

Vecinos y comerciantes de esa franja de la ciudad aseguran que los robos y arrebatos, principalmente de motochoros, no tienen freno desde hace largo tiempo.

“Acá viven robando. Atacan sobre todo a los que se paran en los semáforos o esperan el colectivo. La otra vez, arrastraron a un muchacho hasta la avenida Colón para sacarle la mochila. Por suerte salieron otros vecinos a ayudar”, cuenta un remisero.

“Tenemos robos a toda hora. Andan muy armados los tipos. Por eso, vas a ver que se atiende tanto con las puertas cerradas”, apunta la encargada de una panadería.

Desde la Policía, voceros reconocieron que Villa Urquiza es una de las franjas que integran el listado de zonas problemáticas de la Capital en materia de inseguridad.

La realidad en ese sector es simple: vecinos trabajadores han aprendido a convivir con delincuentes que usan la barriada como vía de escape o refugio. Otros se radicaron a vender drogas.

“Días atrás, pegamos un lindo operativo. Secuestramos motos a motochoros y recuperamos otras que habían sido robadas. ¿Bicis? Sí, también roban. Pero lo que más se busca son las motos”, comenta un investigador.

Sobre la Costanera, en esa zona, hay un control de uniformados.

La Policía lo implementó tras la fallida idea de “cerrar” ese tramo de la Costanera de noche. Rara vez pasa alguna moto por allí.

A Yimy no llegaron a robarle la bicicleta.

“El dolor que tuve no se lo deseo a nadie”, insiste la víctima.

“Da bronca e impotencia esto. Yo siempre laburé. De la casa al trabajo. Del trabajo a la casa… Y ahora tengo que estar así, quieto”, se lamenta. Sobre la punta de su cama, pende un rosario.

Desde la puerta de su pieza, su madre lo mira con los ojos con algunas lágrimas. La mujer ofrece café a los periodistas.

“Por suerte, lo tengo acá y no me lo mataron. Ojalá vuelva a caminar como antes”, ruega la mujer.

Robó la bici, la ofreció por Facebook y cayó

Un hombre fue detenido por la Policía acusado de haber robado una bicicleta de carrera a un vecino en Malvinas Argentinas, Córdoba. El sospechoso, según informó la fuerza, ofrecía el rodado para su reventa en Facebook. Se montó un operativo celada y se aguardó al sospechoso, quien fue detenido. Además, se recuperó el rodado.

Motos robadas. En las últimas horas, cuatro jóvenes fueron detenidos en distintos controles callejeros en los que se incautaron las motos en las que circulaban, dado que habían sido sustraídas. Los controles fueron en los barrios Santa Isabel 1ª, Congreso, Ituzaingó y San Roque, en ciudad de Córdoba.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 12/05/2019 en nuestra edición impresa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *