La certeza de Schiaretti: todo puede cambiar

Juan Schiaretti estuvo 30 horas en Capital Federal. Esperaba cosechar los beneficios de ser el gobernador más votado de una de las provincias de las denominadas grandes. Volvió a Córdoba con gesto adusto porque se le plantó Roberto Lavagna, alguien que volvió del retiro para intentar ser presidente de la Nación.Jamás lo dirá en público,…

La certeza de Schiaretti: todo puede cambiar

Juan Schiaretti estuvo 30 horas en Capital Federal. Esperaba cosechar los beneficios de ser el gobernador más votado de una de las provincias de las denominadas grandes. Volvió a Córdoba con gesto adusto porque se le plantó Roberto Lavagna, alguien que volvió del retiro para intentar ser presidente de la Nación.

Jamás lo dirá en público, porque, como él se autodefine, es un moderado. Pero al gobernador le cuesta creer que no pueda convencer a un hombre como Lavagna, quien en diciembre pasado le había pedido a su secretaria privada de toda la vida que se jubilara porque él –con 77 años recién cumplidos– dejaba la economía y la política para retirarse a su cabaña de cría de toros, en Cañuelas.

Sin embargo, el exministro de Economía de Néstor Kirchner ahora desafía a que todos le reconozcan que es el único que puede derrotar la grieta entre macristas y cristinistas.

Si a Schiaretti le sorprendió esa postura, ni hablar a Sergio Massa, quien cree que en 2013 abortó el sueño “Cristina eterna”, cuando derrotó al kirchnerismo en las legislativas bonaerenses.

El exintendente de Tigre es otro que cree tener más pergaminos para liderar a la oposición.

No obstante, hoy medita si disputa esa posibilidad contra la fórmula Fernández-Fernández o acepta el ofrecimiento que el sorpresivo precandidato presidencial Alberto Fernández ya le hizo: ser el candidato a gobernador bonaerense por ese espacio.

Si suman a Massa en el principal distrito electoral del país, en el Instituto Patria, que conduce Cristina Fernández, consideran que sería el golpe de gracia para ganarle al macrismo en primera vuelta.

Alejado del escenario, su incursión porteña terminó de convencer a Schiaretti de dos cosas: una, que todo puede cambiar en el escenario nacional, y la segunda, que debe cuidar su capital político en Córdoba.

Hoy encabezará una gran fiesta popular en la ciudad de Córdoba y en breve se alejaría para gozar de unas vacaciones.

Si esto es así, será una señal política más que darse un merecido descanso luego de la campaña provincial: tomará distancia cuando Cambiemos defina su fórmula y cuando Massa resuelva si sigue en Alternativa Federal o se va con el PJ que está encolumnado con los Fernández.

Schiaretti dejará en manos de su amigo y asesor Guillermo Seita las movidas a nivel nacional.

El gobernador no es partidario de movimientos bruscos. Seguirá en Alternativa Federal y sólo podría volver a dialogar con Lavagna si Massa deja el espacio.

Si esto ocurre, no tendrá que moverse mucho. Seita es un operador todoterreno. Mantiene contactos con Lavagna y también se lo vio salir de la oficina de un influyente ministro macrista.

Sólo Schiaretti sabe de lo que hablaron con Macri en los 52 minutos que estuvieron solos en la Casa Rosada.

El gobernador tiene ganadas todas las pruebas sobre hermetismo, pero sus pasos en el futuro inmediato tendrán que ver con aquella charla.

No habló ni con sus íntimos de ese cónclave, pero muchos schiarettistas están convencidos de que, luego de la audaz movida de Cristina, la pelota ahora está en el campo de Macri.

Tan futbolero y estudioso de las tácticas de los equipos, como suele describir su esposa Alejandra Vigo, ¿Schiaretti le habrá aconsejado alguna movida al Presidente? Para saberlo, habrá que esperar lo que haga Macri en los próximos días.

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El texto original de este artículo fue publicado el 25/05/2019 en nuestra edición impresa.