La grasa de las capitales no se banca más

El disco se empezó a grabar en los estudios ION en junio de 1979. En agosto se publicó. Fue el segundo álbum de estudio de Serú Girán. Se lo consideró unos de los mejores discos de la historia del rock argentino, según la revista Rolling Stone. Pero la tapa, una sátira a la superficialidad de…

La grasa de las capitales no se banca más

El disco se empezó a grabar en los estudios ION en junio de 1979. En agosto se publicó. Fue el segundo álbum de estudio de Serú Girán. Se lo consideró unos de los mejores discos de la historia del rock argentino, según la revista Rolling Stone. Pero la tapa, una sátira a la superficialidad de la sociedad en pleno gobierno militar, jugó un rol fundamental.

El blanco elegido por Charly García: la revista Gente. Las fotos se hicieron con una cámara Hasselblad idéntica a la que llegó a la Luna con el Apolo 11. La sesión se hizo sobre un fondo infinito de 12 metros color rojo.

Newsletters Clarín

En primera fila del rock | Te acercamos historias de artistas y canciones que tenés que conocer.

Todos los jueves.

Recibir newsletter

“Si se quiere, el rojo daba grasa”.

El que habla es Rubén Andón, quien hace poco expuso su muestra fotográfica “Rock Argentino 1974-1983”, un resumen de su trabajo con músicos de los primeros tiempos.

La portada de La Grasa de las capitales es una de las más emblemáticas de nuestra historia rockera. El arte corrió por cuenta de Rodolfo Bozzolo. “Estuve revisando los sobres donde guardaba los negativos. Las tomas se hicieron en junio, julio -recuerda Andón-. En esa época era muy común trabajar contrarreloj”.

Cuando salió el disco, la revista Pelo la eligió tapa del año.

La sesión fueron apenas dos rollos de 12 fotos. “Charly fue el autor intelectual”. En 1979 la revista Pelo la eligió “tapa del año”.

El “director creativo” del aullido sarcástico fue el propio Charly. “Una idea toda de él”, aclara Andón. “Estaba podrido de todas esas revistas tipo Gente, tan caretas”, supo declarar el propio García. “Habíamos compuesto el disco para ir directamente al choque. Las canciones eran más pesadas, más contestatarias. Había que salir de la grasa, de la mediocridad…”.

La palabra ‘grasa’ llegó al español a mediados del siglo XIV, proveniente del latín ‘crassus’, luego devenida ‘craso’: rudo, gordo, tosco, grueso. De ahí el uso de craso error, como error indisculpable, por lo ‘grueso’.

¡Gracias Profe Esteban Giménez!

“El uso de grasa como sinónimo de ordinario viene por influencia del inglés greaser: grasiento, adjetivo que aplicaban en el oeste de los Estados Unidos a los mexicanos y, en general, a los latinoamericanos. En nuestro país comenzó a usarse en forma despectiva durante el primer gobierno de Perón, acuñada, tal vez, por el círculo del embajador norteamericano Spruille Braden, quien así aludía a la descuidada apariencia de los seguidores del peronismo”.

La tapa muestra a Pedro Aznar como un oficinista. El flaco David Lebón, brazos en jarro, es el rugbier menos pensado. Oscar Moro, de porra maradoniana, hace de carnicero y García es empleado de una estación de servicio, en una crítica a las petroleras. Contexto de 1979: 140% de inflación y una economía estancada.

En ese momento los fotógrafos del rock eran Andón, Dylan Martí, pero también Alejandro Kuropatwa y Gabriel Rocca.

La serie de fotos de La Grasa de las Capitales se hizo en Hipólito Yrigoyen 1284, tercer piso oficina seis. Yrigoyen y Santiago del Estero.

Dijo el diseñador estrella del rock Alejandro Ros: “Cuando salió La grasa... yo todavía vivía en Tucumán y para mí fue fue muy fuerte, me marcó. La ironía, el humor, elementos que después usé en mi trabajo. En esa época, la música abría mundos y las tapas eran fundamentales”.

Dijo Fabio Lacolla, psicólogo del rock: “La portada del disco habla de la famosidad y de la gente que vive sin esperanza consumiendo el aquí y ahora sin demasiadas posibilidades de planificar el futuro más allá de lo que el capitalismo pueda ofrecer. La imagen habla de los estereotipos y es una profunda crítica a la frivolidad. Hoy no sorprendería porque, con los años, algunos artistas de rock también se frivolizaron”.

Enmarcada y protegida por un presumible vidrio antibalas, la foto de La grasa está en la casa de Andón y es como La Mona Lisa de un Louvre ubicado en el conurbano bonaerense

Cuarenta años después, el autor de la fotografía icónica cuenta que sólo fueron 24 disparos. Dos rollos de 12. A las 48 horas de haber hecho las tomas, sonó el teléfono de su viejo estudio. García.

“Le comenté que las fotos ya estaban y al rato vino a completar su obra. Eligió la que más le gustaba y se fue. Charly fue el autor intelectual”. La broma alrededor de la revista Gente esconde secretos como la tapa de Abbey Road. “Pipo Lernoud había escrito en [la revista] Expreso Imaginario que un recital de Serú había sonado mal y puso que habían tocado sus dobles. El diseño tiene una guarda amarilla donde se lee: Descubrimos los dobles de Serú Giran. El supuesto número de la revista fue falzmente publicado el “31 de febrero de 1980”.

La tira de contactos de la sesión de fotos que hizo Andón en su oficina.

Según Andón, cada uno eligió su personaje.

“El contexto de la foto era Videla presidente y la idea de criticar, con todo lo que significaba criticar en ese momento, tuvo una cuota de valentía. Además a Charly ya le habían prohibidos temas como Botas locas La grasa de las capitales no era un lanzamiento más. No al menos para mí, que considero que el rock ha forjado mi conciencia”.

Andón es, fue y será amigo de Raúl Porchetto. Con Charly la relación fue armándose durante una gira de PorSuiGieco. “Viajábamos todos en el mismo micro, músicos, novias, fotógrafos, cronistas, plomos. En esa época, el ambiente del rock no difería tanto del de un viaje de egresados. León era el líder carismático. Charly, el líder extrovertido. Nito, un jovencito tímido y Raúl, el pionero. Yo me abrí de la movida en los ‘80 para dedicarme a la publicidad. Nunca viví los excesos. A lo sumo, un porro. Las jodas consistían en chistontos como cambiarse los nombres: Raulito Proyecto, Charly Ganzúa, Tito Tester, León Chueco. Y yo, Rubón Andén. Me acuerdo bien de mi alias porque con esa broma conecté con Charly, que se cagó de risa”.

La serie de fotos de La Grasa de las Capitales se hizo en Hipólito Yrigoyen 1284, tercer piso oficina seis. Yrigoyen y Santiago del Estero.

“¿Cuánto duro todo? Una hora y media como mucho”. A la pregunta de cómo ve la foto de tapa 40 años después de haberla hecha, Rubén sonríe con algo de malicia: “Los personajes de Gente siempre me parecieron la grasa de las capitales… Grasa, Gente, Charly solamente tuvo que jugar con el logotipo. El bidón que él tiene en la mano es un envase de fijador fotográfico que estaba tirado en mi estudio. El delantal que usa Moro para posar se lo pedimos al carnicero de la esquina. El cuchillo es de mi cocina”.

Las fotos se hicieron por la tarde.

Ninguno fue impuntual.

“El primero que llegó fue Pedro y empezó a peinarse. Está muy logrado su personaje”.

-¿Si las hicieras de nuevo qué pasaría?

-Charly no sé, pero yo no haría exactamente lo mismo. Me gustaría usar las tribunas que usan ahora los famosos que aparecen entre los personajes del año de la revista. Dejaría libres todos los peldaños para que queden ellos en una tribuna vacía como la del hincha de Camerún que dibujaba Caloi. Pero nada, la foto envejece bien, sobre todo por la inocencia que transmiten los protagonistas.

-¿Te pagaron bien?

Foto de tapa. “Ya no la haría igual”, se sincera Andón.

-No. Eran los valores que se manejaban habitualmente en el mercado. Yo era alguien más o menos conocido en el ambiente de las discográficas y aparte tenía mi propia mini Pyme. Pará: ahora que me acuerdo, me pagaron un cachito más por ser un lanzamiento de Serú Girán, un grupo conocido.

JB