Creen que la clave para hallar vida en Marte podría estar en las rocas terrestres

Marte es un planeta frío y árido cuya superficie, cubierta por partículas de óxido de hierro, fue devastada por la radiación solar. Lo que implica que nada conocido por el hombre puede prosperar en estas condiciones extremas. Sin embargo, las últimas investigaciones sugieren que el oxígeno puede ser abundante bajo la superficie y alcanzar concentraciones suficientes…

Creen que la clave para hallar vida en Marte podría estar en las rocas terrestres

Marte es un planeta frío y árido cuya superficie, cubierta por partículas de óxido de hierro, fue devastada por la radiación solar. Lo que implica que nada conocido por el hombre puede prosperar en estas condiciones extremas. Sin embargo, las últimas investigaciones sugieren que el oxígeno puede ser abundante bajo la superficie y alcanzar concentraciones suficientes como para permitir la supervivencia de microorganismos. Con la intención de orientar la búsqueda de futuros robot exploradores, un grupo de científicos suecos está compilando restos de microbios terrestres fosilizados para crear un atlas que ayude a reconocer diversas biomarcas.

Estos especialistas del Departamento de biología de la University of Southern Denmark estudian los restos fosilizados de enigmáticos microbios que están enterrados en rocas profundas, que vivieron hasta un kilómetro por debajo de los fondos oceánicos, durante 3.500 millones de años. Su intención es diseñar un “atlas de microfósiles volcánicos” para guiar la búsqueda de los rovers previstas para 2020 por la NASA y la ESA. La información se publicó en Frontiers in Earth Science.

El paisaje del cráter de Haleakala, en Maui, una isla del archipiélago de las islas Hawái, tiene un gran parecido con la superficie marciana.

“Dentro del Sistema Solar, Marte es el planeta más similar a la Tierra, tanto por sus condiciones geológicas y geoquímicas. Si alguna vez surgió la vida en otro sitio, el entorno marciano es el más plausible. Y aunque hoy es un mundo inhóspito, al menos en la superficie, hace unos 4 mil millones de años, en el momento en que la vida se originó en nuestro planeta, las condiciones fueron muy similares en los dos lados. Por lo tanto, creo que hay una gran oportunidad de encontrar vida fosilizada”, le explicó a Clarín el paleontólogo Magnus Ivarsson, del Museo Sueco de Historia Natural.

Roca con capas regulares fotografiada por la cámara Mastcam del rover Curiosity en Marte de NASA. (Foto: NASA)

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En un mundo acuático que nunca ve la luz del sol, las bacterias, los hongos y otros microbios se fueron adaptando para alimentarse de la roca ígnea que los rodea. Estas formas se diseminan a través de cavidades, formando comunidades complejas y extensas. Al morir, muchas quedan fosilizadas en las paredes de su refugio, proporcionando una historia de la vida microbiana.

La mayoría de los microorganismos en la Tierra existen en la biosfera profunda del océano y la corteza continental. Los investigadores explican que, a través de proyectos de perforación profunda, planean recopilar más datos sobre el aspecto y la ubicación de los microfósiles, pero también sobre su composición química.

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“Las rocas volcánicas que encontramos aquí en la Tierra -en los fondos oceánicos y las áreas volcánicas como Hawái o Islandia- son similares a la roca madre del planeta Rojo. Cualquier fósil en basaltos terrestres se habrá conservado en las mismas condiciones geológicas y geoquímicas que los fósiles marcianos. Por lo tanto, podemos usar el registro de la Tierra como un análogo a los fósiles potenciales de Marte. Como una guía para buscar vida potencial”, advierte Ivarsson.

El atlas de microfósiles también ayudaría a determinar qué muestras deberían ser seleccionadas para el retorno a la Tierra, dada la carga útil limitada de las misiones de Marte. La misión de la NASA tiene la posibilidad de recolectar muestras para su posterior investigación en la Tierra y sus cámaras de 15 micrómetros pueden recoger suficientes muestras selectas con una alta probabilidad de contener biosignaturas.

Los rovers que viajen en las misiones 2020 de la NASA y la ESA podrían estar preparados para detectar microbios terrestres fosilizados entre las rocas. (Foto: NASA)

“Si hallamos microbios en Marte, podríamos investigar qué tipo de vida sería, el metabolismo que usan y las fuentes de energía que emplean. Por ejemplo, ¿el hierro sería una fuente de energía importante en un planeta rojo oxidado por hierro? También aprenderíamos muchos límites para la vida ya que las condiciones allí, como las temperaturas, la presión, la aridez, son más extremas. Además, podríamos identificar sus bloques de construcción y ver si estarán basados en el ADN. Y podríamos entender si la vida en estos dos planetas está conectada de alguna manera, o si representan dos orígenes separados“, argumenta Ivarsson.

Marte es un planeta que podría albergar grandes reservas de agua helada bajo su superficie, algo que las mantendría a salvo de la radiación solar. Las observaciones detectaron indicios de un lago salobre, de unos 20 kilómetros de diámetro. Se especula que el oxígeno podría permitir la supervivencia de microorganismos aerobios, aquellos que respiran este gas, similar a los que se encuentran en algunos grupos terrestres.

Las bacterias anaerobias, o anaeróbicas, son bacterias que no necesitan oxígeno para vivir.

Un equipo de investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), Estados Unidos, desarrolló un modelo que calcula la cantidad de oxígeno –cuya concentración terrestre es del 21% y en Marte consigue el 6,5% en unas pocas zonas- que podría encontrarse en disolución en las aguas saladas.

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Un chip para viajar a Marte

Para despertar el interés de su nueva aventura espacial, la NASA lanzó la campaña Send Your Name to Mars para que todo el que lo desee pueda enviar su nombre a Marte, en forma de tarjeta de embarque digitalizada en un chip incorporado que viajará en la próxima misión Mars 2020.

A una semana de su inicio, más de 5 millones de personas se inscribieron. La delantera la lleva Turquía con 2,2 millones, seguido por India con 560 mil interesados. Desde Argentina ya se anotaron 29 mil personas. La recepción de solicitudes se cierra el 30 de septiembre.

La misión Mars 2020 está programada para ser lanzada en julio de 2020 desde Cabo Cañaveral, y su llegada se espera para febrero de 2021 en el cráter Jezero, donde se confía en encontrar rastros de vida pasada, si la hubo, en Marte.

DD