Germán Martitegui y su hijo Lorenzo: “La familia sólo tiene como condición el amor”

Lorenzo cumple siete meses el 17 de junio. Tan chiquito, es habitué de Tegui. Va seguido y toda la brigada se lo disputa: todos quieren llenarlo de afecto. “Se pelean para tenerlo en brazos”, cuenta Germán Martitegui, su papá, dueño del restaurante palermitano, considerado el 11° mejor de América Latina por The World’s 50 Best.…

Germán Martitegui y su hijo Lorenzo: “La familia sólo tiene como condición el amor”

Lorenzo cumple siete meses el 17 de junio. Tan chiquito, es habitué de Tegui. Va seguido y toda la brigada se lo disputa: todos quieren llenarlo de afecto. “Se pelean para tenerlo en brazos”, cuenta Germán Martitegui, su papá, dueño del restaurante palermitano, considerado el 11° mejor de América Latina por The World’s 50 Best.

El famoso y prestigioso chef celebra este domingo su 53° cumpleaños y su primer Día del Padre: “No lo había pensado, y hace poco un amigo me lo hizo notar. Y ahí dije ‘Va a ser importante’. En realidad no va a ser distinto de otro día, porque Lorenzo no me puede decir ‘Feliz día’. Pero seguramente me va a emocionar. Porque me emociono mucho”.

Sonrisas. Lorenzo, el hijo de Germán Martitegui, cumple 7 meses el 17 de junio. (Germán García Adrasti)

La llegada de Lorenzo, claro, estuvo cargada de emoción. Siempre muy cuidadoso de su vida privada, Martitegui no ahonda en detalles del cómo –Lorenzo nació por una subrogación de vientre– pero sí del porqué. Hace tres meses, para los cuatro de Lorenzo, publicó un posteo en Instagram que tuvo más de 30.000 likes. “Estoy convencido que el significado de la palabra familia es cada vez más abarcativo y sólo tiene como condición, el amor. Mi hijo tiene decenas de tíos y tías, amigos, abuelos en una cantidad que me sorprende y llena de alegría el corazón. Esta es mi historia contada con la Ilusión de dar esperanza a otros. Deseando que cada vez seamos más tolerantes entre nosotros y entendamos que el amor es uno solo”, escribió el cocinero.

En diálogo con Clarín, repetirá que eso es lo que piensa y en lo que cree. “Fue una decisión que vino muy de adentro, muy meditada y muy sentida, y también una necesidad. Uno cuando es más joven no ve tanto la paternidad, pero después lo vas pensando. Si tenés la necesidad y creés que vas a ser un buen padre, adelante”, refuerza la idea de “dar esperanza a otros” de la que hablaba en su posteo.

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También trae un concepto común en todos los padres que decidieron, de un modo u otro, ser padre solos: que la paternidad no necesariamente debe ser de a dos. “Hubo un momento en el que decís ‘Estoy solo, no tengo una pareja, pero a la vez quiero ser padre’. No tengo pareja, ¿tampoco voy a ser padre? No tiene por qué estar atada una cosa a la otra”, señala. Y apunta que hay “muchos prejuicios y muchos mitos relacionados con el machismo” en lo que refiere tanto a los nacimientos por donaciones de esperma como de óvulos.

Martitegui concede que el contexto no es favorable para los hombres que deciden ser padres, no sólo hablando de subrogación, una figura que finalmente quedó excluida del marco legal en la reforma del Código Civil y sobre la cual nunca se legisló. “En Argentina es bastante complicado que el Estado ayude a ser padre, ya desde la adopción. Es todo medio una locura. Hay que ponerse a pensar cómo solucionarlo”, dice en referencia a la burocracia que atraviesa estos procesos.

Germán, Lorenzo y parte del equipo de Tegui, en la puerta del restaurante. (Germán García Adrasti)

Y cuando se le pregunta cómo es hoy su vida, dice que “preparé mi vida para la paternidad”. Esto implicó una reorganización de rutinas muy importante para un chef, con horarios nocturnos, fines de semana trabajando y viajes. “Ahora mi jornada laboral empieza a las 13 y estoy toda la mañana con él. Por suerte duerme como ocho horas. Me dicen que soy un afortunado”, cuenta. Se mudó con Lorenzo a una casa “para que sea más familiar” y tiene una red de apoyo y de afecto que va desde “una abuela increíble” hasta la persona que lo cuida en su casa pasando por “miles de tíos y tías que me dicen traémelo cuando sea”.

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Con tres meses, Germán se llevó a Lorenzo 40 días a Mendoza, donde mudó su restaurante a la bodega SuperUco. “La idea que tengo planeado es que me acompañe todo lo que pueda en mi vida. Los chicos se adaptan a cualquier situación. Lorenzo está siempre super sonriente… se queda conmigo en el restaurante muchas veces, o yo me escapo a la tarde para verlo. Estoy trabajando un poco menos que antes. A la vez tengo un equipo de gente al que le estoy dando más obligaciones y ellos están viviendo este proceso porque lo han vivido conmigo”.

De brazo en brazo. Martitegui cuenta que el equipo de Tegui se disputa a Lorenzo para brindarle afecto. (Germán García Adrasti)

“En algún momento dudé de si podía ser padre o si quería hacerlo de esta manera. Pero Lorenzo necesita amor, yo se lo doy y él me lo da, y somos felices. Mi único objetivo es que él sea feliz”, cierra Martitegui, y vuelve a la frase del posteo viral: que la única condición de una familia es el amor.

AS