Queiroz, teórico y trotamundos

El reemplazante de José Pekerman al frente del seleccionado de Colombia es un portugués nacido en Nampula, en el corazón de Mozambique, en 1953, cuando el actual Estado africano formaba parte de las denominadas “Provincias Ultramarinas” de Portugal, división administrativa colonial que hoy no existe. Ese hecho dejó en Carlos Manuel Brito Leal Queiroz un…

Queiroz, teórico y trotamundos

El reemplazante de José Pekerman al frente del seleccionado de Colombia es un portugués nacido en Nampula, en el corazón de Mozambique, en 1953, cuando el actual Estado africano formaba parte de las denominadas “Provincias Ultramarinas” de Portugal, división administrativa colonial que hoy no existe.

Ese hecho dejó en Carlos Manuel Brito Leal Queiroz un enamoramiento de por vida con la naturaleza del castigado continente esclavizado y depredado por los europeos.

Vivió ahí 21 años, ya que en 1975 se terminó el África portuguesa y el entonces arquero de Ferroviario de Nampula formó parte de los miles de portugueses que partieron hacia Lisboa, huyendo de la violenta guerra independentista. Abandonó África y el arco.

En Europa estudió fútbol en la Universidad Técnica de Lisboa de donde emergió como una suerte de licenciado en el juego y con proyección como DT. Luego de algunos años como ayudante de campo, tomó a su cargo las selecciones juveniles de Portugal y al comando de la Sub 20 conquistó los mundiales de la categoría de 1989 y 1991, conduciendo y consolidando a la “generación dorada” del fútbol luso, con Luis Figo a la cabeza.

Semejante logro lo catapultó a la selección mayor, un proceso muy parecido al de Pekerman con las selecciones argentinas, pero no logró clasificar para el Mundial de Estados Unidos ‘94 y fue despedido.

De ahí en más su trayectoria suma clubes y selecciones menores como la de Emiratos Árabes y la de Sudáfrica con la que sí clasificó para el Mundial de 2002. Después siguieron sus máximas presencias en clubes: ayudante de campo de Sir Alex Ferguson en Manchester United y Real Madrid para reemplazar a Vicente del Bosque. Pero una magra campaña al frente del equipo merengue (sólo consiguió la Supercopa de España), determinó un nuevo despido y su enojo con Florentino Pérez.

En 2008 fue convocado para un nuevo ciclo al frente de la selección de Portugal con Cristiano Ronaldo como figura emblemática y esta vez logró llegar a su primer Mundial con los lusos, el de Sudáfrica 2010, quedó en el camino en octavos y nuevamente fue cesanteado al finalizar la Copa. Su siguiente selección fue la de Irán y una vez más llegó a los mundiales, esta vez para alegría de los ayatolas, ya que con los persas desembarcó en Brasil y en Rusia.

Con su gestión al frente de Colombia, Queiroz suma cinco seleccionados: uno de Europa, dos de Asia, uno de África y uno de América (tres menos que Bora Milutinovic), y también reconocimientos importantes, como el de Fifa que suma su nombre al de Pekerman, Van Gaal y el alemán “Sigi” Schmid como uno de los DT más representativas de la historia de los seleccionados Sub 20.

En cuanto a la selección mayor colombiana para esta Copa América, la victoria sobre Perú en Lima por 3-0 aportó a la confianza del equipo, pero el mismo Queiroz se encargó de bajar los decibeles: “No somos favoritos, estamos lejos, en un proceso de elaboración y desarrollo”.

Para el debut con Argentina dijo más de una vez tener un problema para “tomar una decisión” en cuanto a los 11 que deben iniciar el juego, porque “todos merecen jugar”. “Espero que Dios me ayude a tomar las mejores decisiones”, dijo en una supuesta apelación divina que en realidad es un mensaje hacia la totalidad de un “grupo humano” que parece orbitar alrededor de James Rodríguez.

Quienes lo conocen aseguran que sus decisiones poco tienen de inspiración y mucho menos depender de la divina providencia, ya que como teórico del fútbol es un planificador obsesivo y un estudioso compulsivo de los rivales (en la universidad completó una inédita maestría en metodología del entrenamiento de fútbol).

Y en el fondo, detrás de sus palabras se esconde la ambición de ser el segundo DT europeo en ganar la Copa más deseada de América, luego de que el inglés Jack Greenwell lo lograra en 1939 con Perú.

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