Crónicas de viaje en la Copa América: el Messi normal que “nos hizo daño”

“Encuentro cercano con Messi”, podría ser el título de esta nota/semblanza.Si estás leyendo, entraste por ese inicio “clickbaitero” (engañoso o no del todo real, según lo diga un fiscal o un abogado defensor de un titulador web). Estuve ahí de Messi, a dos metros. No escuchó mi tonada en una pregunta. Pero aquí no van…

Crónicas de viaje en la Copa América: el Messi normal que “nos hizo daño”

“Encuentro cercano con Messi”, podría ser el título de esta nota/semblanza.

Si estás leyendo, entraste por ese inicio “clickbaitero” (engañoso o no del todo real, según lo diga un fiscal o un abogado defensor de un titulador web). Estuve ahí de Messi, a dos metros. No escuchó mi tonada en una pregunta. Pero aquí no van a leer la nota-queja-editorial sobre por qué el prensero de AFA sólo detiene a Messi ante los canales de TV.

Lo que seguro quieren saber es qué onda Messi. Cuento lo que vi.

Es bajito, un metro setenta y no más. Quizá menos. Es flaquito y no luce como una bestia de deportista. Tiene cierta jorobita que se le forma de tirar los hombros hacia adelante.

A la nariz la tiene algo corrida hacia el costado derecho. ¿La barba? Con el descuido normal de unos días encerrado en la concentración.

Cuando habla, se le forma en los labios como un piquito, como si estuviera haciendo puchero (le robo al Negro Álvarez la célebre descripción del enojo de la esposa de Don Abraham).

Los tatuajes son impactantes. Bah, son igual que los que se le ven en Fifa 19 en la Play.

O sea, Messi es normal.

Lo que no es normal es lo que juega. En serio, el que lo vio en vivo sabe de qué hablo. Y para el que no, intentaré explicarlo en criollo. Viste que jugás al fútbol un picado con amigos y pensás que podés hacer una jugada y en tu mente sale como en la TV. Y, después, cuando querés hacerla, te das cuenta que tu pie tiene menos sensibilidad que la de un leñador…

Bueno, cuando ves a Messi en vivo te das cuenta el daño que nos hizo: este zurdo nos hizo creer que es FÁCIL jugar BIEN al fútbol.

Y otra cosa sobre el ENCUENTRO CERCANO CON MESSI. En esa ronda con los periodistas no caseteó. Messi ya no es un chico y se nota. Responde y mira a los ojos, habla y dice. Y hasta saluda cuando se marcha escoltado por un pelotón de prenseros.

En 2005, por teléfono desde España, respondió preguntas hechas en cordobés. Quizá, 14 años después, le tire un centro a este humilde obrero del teclado.