María Rosa Yorio: “Cuando conocí a Charly García era como un espantapájaros”

El lanzamiento más importante de sus últimos 20 años no es un álbum de canciones sino un libro editado recientemente por Planeta, donde su biografía puede leerse como parte de la religión de Charly García, hombre con quien estuvo casada y tuvo un hijo: Migue. La siguiente entrevista se realizó extrayendo enunciados de Asesínenme (Rock y Feminismo…

María Rosa Yorio: “Cuando conocí a Charly García era como un espantapájaros”

El lanzamiento más importante de sus últimos 20 años no es un álbum de canciones sino un libro editado recientemente por Planeta, donde su biografía puede leerse como parte de la religión de Charly García, hombre con quien estuvo casada y tuvo un hijo: Migue. La siguiente entrevista se realizó extrayendo enunciados de Asesínenme (Rock y Feminismo en los años 70), párrafos que María Rosa Yorio, su autora, tuvo gentilmente la iniciativa de ampliar para ganar, perder o empatar.

El ABC, que luego se transformó en una sala de streptease y cine porno, ya era por entonces una suerte de aguantadero. Había tipos durmiendo despatarrados en las butacas. Esa noche, para colmo, se había cortado la luz (…) y entonces aparecieron esos dos muchachos. Al sábado siguiente fui sin mi novio y me senté en primera fila. Estaba decidida a conocer a Charly.

-En esa época yo no sabía que existían las groupies. No conocía ni el término, pero sí. Para mí era: “Me gusta este, allá voy”.

En su flamante libro, “Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70”, María Rosa Yorio repasa sus ocho años en pareja con Charly García, y unas cuantas cosas más. (Foto Lucía merle)

Nito, vislumbré, era un tipo bueno y fachero que parecía arrastrar un bajón desde algún lugar profundo…

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-Este libro tuvo cosas mágicas. Fui juntando ideas que empezaron a bajar de a poco. Por supuesto que quedaron cosas afuera, por ejemplo, no explico por qué en PorSuiGieco se olvidaron, entre comillas, de incluir mi sílaba en el nombre. Hace poco Andrea Alvarez me lo preguntaba y mi respuesta es que soy lo que Cristo llamó tener el “alma pobre”. Igual, Charly estuvo piola y todos cobramos la misma plata por derechos

“Me gusta la gordita”, fueron las palabras de Charly.

(Sonriendo) Y bueno, yo tenía mis curvas. Sobre todo, a diferencia de mi compañera, la chica que me había acompañado al recital, éramos dos, que pesaba no más de 30 kilos…

Compartimos un gran amor por Spinetta. Empezamos a vernos cada vez más seguido, pero todo seguía siendo inocente: la plaza, los paseos, no teníamos sexo porque Charly seguía de de novio con Magui…

-Sí, tal cual, éramos muy chicos. Cuando lo conozco era un personaje bastante espantapájaros. Muy flaco, el pelo rapado, recién salido de la colimba, anteojos culo de botella, con su vitiligo y su nariz grande. Pero sí, la admiración por Spinetta era mutua…

“Me gusta la gordita”, cuenta Yorio que dijo Charly. Y la “groupie” se convirtió en su mujer. (Fotografias del libro “Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70”)

Me preguntó si quería ser su mujer.

-Ni su novia, ni su chica. Su mujer, dijo. Y yo, con los años, me pregunto: ¿Por qué no hemos decidido seguir siendo amigos y compartiendo música? ¿Por qué nos empecinamos en ser pareja? Mi decisión fue sufrir. Yo era una chica muy deseada en esos tiempos. Me vestía de una manera sencilla, pero me arreglaba para brillar a la noche, en los escenarios (…) En este preciso momento, con las redes a mano, yo hubiera sido un boom. ¿Qué hubiera hecho? Yo hice fotos eróticas…

Su fonofobia. Charly sentía estrés cada vez que hablaba por teléfono.

-A mí me pasa un poco ahora. No me gusta hablar por teléfono. El quería cortar enseguida; hablaba rápido y cortaba. También le tenía miedo a las tormentas. ¿Sabías eso? Charly parecía un niño.

Nunca lo vi componer.

-Jamás. Una vez teníamos una canción y él me propuso hacer la letra juntos. Como yo no arrancaba, a las dos semanas se apareció con Iba acabándose el vino. En la convivencia, bajo el mismo techo, componía cuando yo no estaba. Tenía ritos que no conocí pero creo que eran más o menos así: al momento de componer, Charly escuchaba música. A Elton John lo escuchaba mucho. Es muy probable que le robara algunos acordes, ideas y que después hiciera una transformación. Pero yo nunca lo vi agarrando un cuaderno.

María Rosa Yorio dice que nunca vio a Charly componer una canción. (Fotografias del libro “Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70”)

Me echó de su casa gritándome “no tienes profesión”. Esa era Carmen (mamá de Charly). Y ese era él.

-Sí, lo echó. La madre lo echó, como a mí también me echaron en una pelea que termina con un televisor estrellado contra una pared. Había que ir a trabajar; si no estudiabas, a trabajar. Yo trabajé vendiendo libros y en una óptica de la avenida Santa Fe.

Era una situación difícil. No pasaba nada todavía con Sui Generis, no teníamos un centavo para pagar el adelanto. Pipi Correa nos hizo un préstamo y con ese dinero no sólo pudimos entrar a nuestro habitáculo, sino también pagar la intervención quirúrgica para interrumpir el embarazo.

-Con Charly tuve un hijo y un aborto. Habían pasado cinco años antes de que naciera Migue. Para entonces ya teníamos nuestro departamento, mis amigas estaban empezando a ser madres y yo ya me sentía más grande. Entre idas y vueltas, con Charly fueron ocho años de relación.

Spinetta decía peyorativamente que la música de Sui Generis le resultaba parecida a las canciones de María Elena Walsh.

-Sí, claro, eso se dijo mucho en aquella época, ¿sabías? Creo que Spinetta lo declaró en alguna nota periodística.

Yorio era “una chica fina que merecía ser llevada a comer a restoranes. El tema es que no había con qué pagar, así que: ¡a correr! (Foto: Lucía Merle)

Charly quería hacer algo que, suponía él, hacían los caballeros. Me llevaba a comer afuera y ponía en marcha el “Paga Dios”. Arreglábamos el lugar del encuentro y luego de comer, la primera en levantarse siempre era yo. Una vez esperé largo rato y Charly demoró en aparecer. De repente lo vi venir corriendo y cubierto en una capa de sudor. Estaba escapando de un mozo…

-Se suponía que yo era una chica más fina, una chica que merecía ser llevada a comer a restoranes. Entonces, él lo hacía y comíamos afuera con “Paga Dios”. A mí me parecía todo tan absolutamente natural que incluso le añadíamos un acto de rebeldía. Los dos estábamos un poco en contra del sistema.

Casi no hacíamos el amor y me polaricé en una típica ama de casa chapada a la antigua…

-Bueno, en ese momento no era conciente de eso. Algo que noté al escribir el libro es que los anticonceptivos podían ser un factor de depresión. Quién sabe allí, en esa práctica, exista una cuestión atenta al feminismo: las mujeres éramos las que tomábamos pastillas. En esa época el hombre no se cuidaba para nada. No existía eso.

Excepto León Gieco, la conciencia política no era algo definido dentro del rock.

-Sabíamos perfectamente que la gente era desaparecida. Se veían situaciones en la ciudad, tipos que eran arrastrados. Se oían gritos. Tuvimos pequeñas reuniones para hablar del tema, pero después eso se fue diluyendo. Charly, luego, se hizo tan conocido que eso le sirvió de inmunidad. Tampoco iban a estar secuestrando a una persona tan querida, ¿no…?

En su libro, la autora habla de su vínculo con el escritor David Viñas, de quien cree que se la quiso levantar. (Fotografias del libro “Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70”)

Veo que tenés cosas interesantes –me dijo David Viñas-, pero también veo que estás medio boluda.

-David Viñas se juntaba con nosotros para “avivarnos”. Esa era la consigna. Pero creo que Viñas me quiso levantar. Yo tenía 17, 18 años y no era de la clase de mina que se llevara el mundo por delante. Era apenas una chica que tenía una voz bonita, ganas de cantar en el escenario y de estar con los mejores.

Cada vez que íbamos a hacer el amor, Charly se subía sobre mí en la postura del misionero. Me cogía y se iba. Una vez terminamos de coger y lo primero que hizo fue agarrar la guitarra. Puedo verme allí, en segundo plano, insatisfecha, acomodando la cama mientras el chabón tocaba.

-Está bueno esto porque ocurría en todos los ámbitos, y en el rock también. No se podía hablar de sexo ni tampoco sabíamos mucho. La manera de tener relaciones era esa, esa sola posición, la del misionero.

Sobre la curva final de Sui Generis aparecieron los primeros ácidos y algunas canciones geniales.

-Creo que tomamos tres ácidos. Yo tomé tres en toda mi vida. Al principio el libro iba a llamarse “psicodelia y rock” o algo por el estilo y en mi vida yo probé tres veces, así que la cosa se descartó de inmediato. Lo normal era un pingüino en algún bar, a veces un porro, pero no más que eso…

No creo estar desvalorizando la cultura de Charly al afirmar que leía enciclopedias.

-Una parte de “Bubulina” proviene de esa afición. La Torre de Tesla, ¡los dinosaurios! El era fanático de los dinosaurios. El nunca hablaba de libros y yo era muy lectora. Charly escuchaba. En los últimos años me regaló los derechos de “Instituciones” porque valoró que mucha de la información que proviene de ese disco sale de mis lecturas. La verdad lo considero un lindo reconocimiento a toda la información y la pasión que yo tenía por un mundo nuevo.

Aunque estábamos separados, yo solía visitar a Charly. En uno de esos encuentros terminamos haciendo el amor y en el preciso momento del clímax, me di cuenta de que estaba embarazada. Lo percibí con toda claridad.

-Si, fue así. Con toda claridad lo percibí.

Padre presente. Charly García estuvo en el momento del nacimiento de su hijo, Migue, y hasta le cortó el cordón, según cuenta Yorio. (Fotografias del libro “Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70”)

-Migue nació en el Sanatorio Finochietto. Yo estaba despierta con la peridural y Charly no sólo estuvo conmigo en la sala, sino que cortó el cordón umbilical.

-Volvimos a estar en pareja y él tenía esa dualidad de escorpiano salvaje. Podía ser muy tierno Charly. Yo era la “señora” de él. Cuando nos casamos, él fue todo elegante… Nos casamos el mismo día que se casó Spinetta. Casualidad total.

El colectivo de Los Desconocidos de Siempre volvía a Buenos Aires y Nito se sentó junto a mí, que estaba mirando la ruta y el paisaje que corría por la ventanilla. De repente me miró de una manera distinta. Agarré viaje.

-¡Qué loco fue eso…!

Mientras estábamos en el restorán (con Charly) decidí contarle que tenía una relación con Nito. “Mirá que Nito no es un tipo interesante, es un zonzo”. No me importa nada, le contesté. Y él respondió: “La venganza será eterna”.

-La virginiana es puritana pero cuando hace algo, lo hace con fuerza y rompiendo todas las estructuras. No era una linda actitud la mía (…) ¿Si amé más a Charly o a Nito? A Charly. Nito fue un puente para irme hacia otra parte.

28/05/2019. Espectaculos. Fotografias del libro “Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70” de María Rosa Yorio.
Una duna en Chapadmalal, todo estaba por suceder. (¿Peter, Paul and Mary…?)

Era la pena más suave que podía merecer por haber humillado al artista más querido.

-Bueno, yo nunca recibí un mango de la separación. Puse un abogado y… Recién hace cinco años apareció lo de los derechos de “Instituciones” que te dije antes.

Ser la ex de Charly, descubrí con el tiempo, intimidaba a algunos hombres.

-Eso es sabido. A Nito no lo intimidó… Bah, no sé. 

Su actual relación con Charly

“El tiene una mujer que es adorable y yo aprecio mucho: Mecha. Una jovencita verdaderamente sensacional. Y Charly tiene también un chico, Tato, que lo lleva, que lo trae, que lo cuida. Impecable. Según tengo entendido, era un viejo fan que se quedó a su lado. Yo a veces debo hablar de determinadas cuestiones de Migue y hablo con Tato, no con Charly. Con Charly, en este momento, no estamos teniendo relación; quizá con lo del libro podamos llegar a ser amigos. Con lo del libro, digo, si es que lo lee. Charly es muy miedoso.

28/05/2019. Espectaculos. Fotografias del libro “Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70” de María Rosa Yorio.
Para un show mío, pasé a buscarlo con una limo. Cuando escuchó los primeros acordes de la canción “For Free” subió al escenario, corrió al tecladista de mi banda y cantó conmigo esa canción de Joni Mitchell que tanto amábamos. Al terminar el show no lo ví, se había ido con la limo a pasear.

Su actual relación con Migue

“Migue está mejor, está bien. Con su carrera musical no se sabe bien qué pasó. Charly llamó para que no le editaran el disco en la compañía y Miguel fue y le spoileó el disco a Charly. Todos se acuerdan del incidente. Ahora están juntos otra vez. Cuando Charly regresó a su departamento de Coronel Díaz volvieron a vincularse (…) ¿Si yo me veo con Migue? Sí, claro, ¡¿qué puñal es ese?! El fue a vivir con Charly cuando tenía 13 años. A los 13, los chicos necesitan estar más con el padre. Para mí, al principio, fue una liberación. Pensé que tenía todo el tiempo a favor y fue maravilloso. Pero encontré a Migue un poco picadito y empecé a preocuparme…”

28/05/2019. Espectaculos. Fotografias del libro “Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70” de María Rosa Yorio.
Migue y María en el camarín del Concierto Subacuático.