Evitando el apagón en la selección: la voz de Messi y los gestos de Scaloni

Lo que se vio el sábado a la noche en el Arena Fonte Nova instaló un semblante de drama sobre la selección argentina. Una derrota con Colombia no era imposible en los papeles, la forma sí sorprendió y desestabilizó. Encima, el arrastre de frustraciones, con 26 años sin títulos, es un rompe-estructuras latente. Lo sabe…

Evitando el apagón en la selección: la voz de Messi y los gestos de Scaloni

Lo que se vio el sábado a la noche en el Arena Fonte Nova instaló un semblante de drama sobre la selección argentina. Una derrota con Colombia no era imposible en los papeles, la forma sí sorprendió y desestabilizó. Encima, el arrastre de frustraciones, con 26 años sin títulos, es un rompe-estructuras latente.

Lo sabe y lo entiende quien está padeciendo amarguras desde 2006: el chico que se hizo hombre y luego capitán, Lionel Messi.

En el pasado reciente, cuando Argentina perdía como perdió en Salvador de Bahía, Messi “hablaba con su cara larga” y no con las palabras. Ahora “habla” con su cara de paz, con la estabilidad que da convivir con las frustraciones, y también habla con las palabras. Habla y dice. No tiene casete.

Messi transitó la zona mixta con el temperamento de un bombero, apagando los incendios de preguntas que invitaban a la catástrofe. Con un bolsito en mano, con cara seria pero no derrotada, mirando a los ojos a todos los periodistas y tomándose el tiempo para pensar, Messi hizo una “cadena nacional” para mensajear a los futboleros y negar cualquier idea de destrucción del equipo. Y también para que ese 0-2 no sea un apagón.

Sus frases fueron elocuentes.

  • “Con Paraguay seguro que se puede ver algo diferente, esa es la idea. Hay que repetir lo de los primeros minutos del segundo tiempo”.
  • “Este es un grupo fuerte, que va a salir de esta, que está preparado aceptar el desafío que nos toca. Y con Paraguay vamos a jugar con las ganas que hay que jugar”.
  • “Cuando se pierde es grave para nosotros, pero tenemos que hacernos fuertes nosotros. Tenemos que levantar la cabeza sabiendo que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo de a poco”.

También pidió no buscar culpables. Y fue la respuesta a los cuestionamientos que se entablaron sobre los cambios del entrenador Lionel Scaloni y, puntualmente, sobre las actuaciones de Ángel De María y Renzo Saravia.

En el asunto de los cambios, el que “jugó de Messi” para calmar las aguas fue el mismo Guido Rodríguez. “No sé por qué me sacó, yo no tenía molestias físicas, pero el técnico y todos buscamos lo mejor para la selección”, aportó con humildad para el bien común, más allá de su evidente desorientación.

El que tenía una cara de pena grande era Saravia, que se excusó de atender a la prensa. Los goles de Colombia llegaron por su sector. Su partido había empezado “cruzado” ya perdiendo la primera pelota del partido.

Igualmente, que deba reponerse a adversidades no es un escenario nuevo para el cordobés de 25 años, que de chico batalló para ganarse un lugar en el fútbol profesional superando “sospechas” de no tener las condiciones necesarias.

Como el de Renzo, esos rostros de no felicidad se volvieron a ver en el entrenamiento de ayer en el predio de Vitoria, bajo unos 30 grados de temperatura y un sol que pegaba durísimo. Lo de “no felicidad” es para aclarar que tampoco se vive un clima de tensión.

Internamente, Messi y sus dichos frenaron la corrida hacia la desesperación y hacia la desacreditación que explotaron en los hinchas pospartido. Que para qué sigue Sergio Agüero en la selección, que Franco Armani no tapa una difícil, que Di María no puede jugar más, que el cambio era Lautaro Martínez y no Matías Suárez, que Saravia no está para la selección, que Scaloni no tiene chapa y varios “que” más.

Esa tensión exterior fue inevitable de ocultar en Vitoria. Apenas hacía ruido la música de cumbia (con Damas Gratis al palo) que salía del vestuario. Desde una tarima, bajo una lona que frenaba al acecho del sol, miraba todo Claudio Tapia, presidente de la AFA, acompañado por el resto de la comitiva dirigencial, sin César Luis Menotti (director de selecciones), que está en Buenos Aires superando un problema de salud.

Scaloni habló con su cuerpo técnico, con gestos de calma, como Messi. Su gestión pasa por evitar que el 0-2 con Colombia destruya todo lo que su grupo de trabajo siente que construyó. Walter Samuel, Roberto Ayala y Pablo Aimar también formaron parte de un mini diálogo que lideró Scaloni ante varios jugadores, entre los que no estaban los titulares, salvo Di María (¿indicio de que no estará en el segundo partido?).

Antes de esa reunión, Scaloni palmeó a cada uno de ellos, les habló de cerca, demostrando ese trabajo de búsqueda de tranquilidad. Se nota el perfil jugadorista del cuerpo técnico, muy cercano al plantel, abierto al diálogo y promotor de la conformación de un grupo.

El asunto es que la obligación de ganar sí o sí ante Paraguay no ayuda al plan de Messi y Sclaoni de evitar la desesperación. El “grupo fuerte” del que habla el capitán tendrá que demostrar esa fortaleza el miércoles en Belo Horizonte.

CARAS LARGAS. La selección se entrenó después de la derrota del debut y antes de dejar Salvador de Bahía. (AP)