Los dólares de los bolsos también alimentan el centralismo porteño

“No me parece que toda la plata de los bolsos de José López vaya a hospitales de Buenos Aires. Y el interior, ¿qué?”, dice Norma. Deja su mensaje en las redes sociales, al pie de la noticia de lo que la Justicia dispuso que los nueve millones de dólares que el exsecretario de Obras Públicas…

Los dólares de los bolsos también alimentan el centralismo porteño

“No me parece que toda la plata de los bolsos de José López vaya a hospitales de Buenos Aires. Y el interior, ¿qué?”, dice Norma. Deja su mensaje en las redes sociales, al pie de la noticia de lo que la Justicia dispuso que los nueve millones de dólares que el exsecretario de Obras Públicas de la Nación intentó esconder en el monasterio Nuestra Señora de Fátima (de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires) tuvieran como destino dos hospitales públicos, el Garrahan y el Gutiérrez.

Así lo dispuso el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 1. El Hospital de Pediatría Profesor Doctor Juan Pedro Garrahan es un hospital especializado en salud infantil de alta complejidad, pionero en trasplantes, inaugurado en 1987 en el barrio Parque Patricios, de Capital Federal.

Hasta 2017, el financiamiento (de 5.150 millones anuales para 2019) dependía por mitades de la Nación y de la Ciudad. Luego, la Nación asumió el 80 por ciento del financiamiento, un privilegio que ningún otro intendente o gobernador tuvo.

El Ricardo Gutiérrez también es un hospital de niños de alta complejidad y también está ubicado en Capital Federal. Depende enteramente del gobierno porteño.

Lo primero para destacar es que el dinero de la corrupción fue recuperado y que, en tres años (algo casi récord para los tiempos de la Justicia argentina), fue destinado a causas justas.

¿Es la salud infantil una causa justa? Totalmente.

El problema es, como siempre, el “pupo” que es Buenos Aires. A nadie le pareció aplicar un criterio algo más justo, como permitir que hospitales del interior del país entraran en el reparto. ¿Por qué sólo dos? ¿Por qué dos porteños? ¿Qué tal uno y uno? ¿No cerraba mejor, desde un criterio federal?

Es más, el propio director del Consejo de Administración del Garrahan, Carlos Kambourian, dijo: “Celebramos que el dinero vuelva a los contribuyentes, especialmente que sea destinado a la atención de los niños”.

Fachada. Del Hospital Garrahan (Archivo).

¿Qué contribuyentes? ¿Los porteños?

Se presume que el dinero de los bolsos provino de las coimas cobradas sobre obras públicas sobrecotizadas. Si la Nación era la que pagaba de más, fue con plata de los contribuyentes de todo el país. No sólo de los porteños.

Se podrá decir que en el Garrahan y en el Gutiérrez se atienden chicos de todo el país. Es cierto. Pero nada muy diferente al Hospital de Niños de la Santísima Trinidad de la ciudad de Córdoba, que recibe 300 mil consultas por año.

Es parte del programa nacional de cardiopatías congénitas, posee el quirófano híbrido de mayor complejidad del interior y por año realiza 4.500 cirugías: el 40 por ciento a pacientes no cordobeses.

El año pasado hizo 48 cirugías a corazón abierto. Tiene un presupuesto de 917 millones de pesos, casi el 20 por ciento de lo que tiene el Garrahan. Todo lo aporta la Provincia.

Los 4,5 millones de dólares representan para el Garrahan el cuatro por ciento de su presupuesto. Para el Gutiérrez, el ocho por ciento. Para el de Niños cordobés, sería casi la cuarta parte. Y si fuese al Hospital de Urgencias –para buscar uno administrado por el gobierno municipal, como el Gutiérrez– representaría el 35 por ciento de sus recursos. El alivio que sería para Ramón Mestre si llegara esa plata…

Un argumento atendible puede ser que comprarán instrumentos que serán mejor aprovechados en hospitales de gran escala. Es probable. ¿Pero es saludable que así sea? ¿Y los que no llegan a Buenos Aires? ¿No merecen tener resonadores de alta complejidad más cerca?

Ya que los fondos no salen de los presupuestos públicos, ¿no hubiera sido más loable darles una oportunidad a los hospitales que, por ecuación económica, nunca la tendrán?

Decisiones de este tipo alimentan ese gigante que es Buenos Aires, dotándolo siempre de la mejor infraestructura sanitaria. Muchos de los que van hasta allá lo hacen porque no tienen opciones en el interior. Es el centralismo retroalimentado.

A los jueces ni siquiera se les cruzó la posibilidad de considerar al interior. No existió esa alternativa para una Justicia que dice ser federal, pero que a la hora de actuar se guía siempre con argumentos centralistas.

Se presume que el dinero de López provino de las coimas cobradas sobre obras públicas sobrecotizadas.

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El texto original de este artículo fue publicado el 18/06/2019 en nuestra edición impresa.