A 13 años de la segunda desaparición de Julio López, familiares y organizaciones de izquierda marcharon para que su ausencia no quede impune

Ni un solo rastro dejó el albañil Jorge Julio López cuando el 18 de septiembre de 2006 desapareció de su casa en el barrio Los Hornos, en La Plata, sin mediar comunicación alguna con familiares o conocidos. Ese día, su destino pautado era la sede municipal platense, donde se escucharían los alegatos en el juicio…

A 13 años de la segunda desaparición de Julio López, familiares y organizaciones de izquierda marcharon para que su ausencia no quede impune

Ni un solo rastro dejó el albañil Jorge Julio López cuando el 18 de septiembre de 2006 desapareció de su casa en el barrio Los Hornos, en La Plata, sin mediar comunicación alguna con familiares o conocidos. Ese día, su destino pautado era la sede municipal platense, donde se escucharían los alegatos en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. 

Este miércoles, 13 años después de la última vez que se lo vio con vida, organizaciones sociales y de derechos humanos, junto a familiares, marcharon en la ciudad las diagonales para recordarlo, y para remarcar las circunstancias en las que se produjo la desaparición del testigo.

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Rubén López, uno de sus hijos, afirmó que “todos los gobiernos deberían acompañar” su reclamo, al cumplirse 13 años de la última vez que se lo vio con vida. El hombre expresó que “el reclamo es el mismo que hacemos hace 13 años: saber qué pasó con mi papá y dónde está”.

“Hoy se cumplen 13 años de la desaparición en democracia de mi papá. Ya son 13 años de hacer el mismo reclamo y me genera bronca no tener respuestas de la Justicia”, reafirmó, y apuntó que “seguimos en la lucha”.

López hijo no participó de la marcha sino que encabezó un acto y radio abierta en la Plazoleta Julio López de la ciudad de Berisso junto a jóvenes de ese distrito.

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Entidades de la Multisectorial de La Plata, Berisso y Ensenada se concentraron en la Plaza Moreno, frente al Palacio Municipal donde en 2006 se realizó el juicio a Etchecolatz, en el marco del cual desapareció López. Tras marchar hasta los tribunales federales, finalizaron en la Plaza San Martín, frente a la Gobernación.

Carlos Zaidman, de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y querellante en juicios de lesa humanidad, encabezó la marcha y dijo a Télam que “lo significativo es visibilizar que no se ha avanzado nada, seguimos sin saber qué le pasó al compañero, quiénes se lo llevaron; lo único que se hizo es agregar unas pocas fojas pero ninguna nos acerca a qué le pasó” a López.

Zaidman reclamó “un Estado que se comprometa, que se ponga los pantalones largos e investigue en serio y deje de encubrir al entorno de Etchecolatz”, jefe de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la última dictadura.

Marta Ungaro, hermana de Horacio Ungaro, uno de los estudiantes desaparecidos en “La Noche de los Lápices”, dijo que “sigue la impunidad, el Estado es responsable y sólo queda responder con movilización y la búsqueda de justicia”.

“Conocí a López cuando declaramos en el juicio por la Verdad el mismo día y su testimonio fue tan importante que se levantó la audiencia y fuimos todos a hacer una inspección al Destacamento de Arana, a reconstruir las indicaciones de lo que recordaba López de su cautiverio en ese centro clandestino”, rememoró la mujer.

El dirigente del Nuevo MAS La Plata Eric Simonetti, expresó que “la causa López es un monumento a la impunidad. Bajo el gobierno anterior se instauró una total impunidad en la causa y no hay ningún imputado, y bajo el gobierno de Macri esa impunidad se profundizó”.

López fue un testigo clave en el proceso contra Etchecolatz, identificando al comisario de la Policía bonaerense como el hombre que dirigía y ejecutaba las sesiones de tortura con picana en la sede policial de La Plata. El albañil fue secuestrado en 1977 y estuvo detenido hasta mediados de 1979 en cinco centros clandestinos de detención.

Militante peronista, durante el juicio también identificó varios de los centros ilegales donde estuvo detenido, como la comisaría Quinta de La Plata y el Pozo de Arana, donde su profesión le permitió describir sus lugares de cautiverio, aún cuando algunos de ellos habían sido remodelados.